sábado, 28 de enero de 2012
Mario Alegre Femenías / Primera Hora
Hugo, la fantástica oda a los comienzos del cine del director Martin Scorsese, lideró el pasado martes las nominaciones al Óscar al competir en 11 categorías, entre ellas Mejor película, dirección y guión adaptado, seguida por el otro tributo de 2011 al cine mudo, la cinta francesa The Artist, con 10 nominaciones, incluyendo película, dirección, actor, actriz de reparto y guión original.
En total, fueron nueve las películas nominadas al máximo galardón que otorga el séptimo arte en un año cuando podían ser cualquier número entre cinco y 10 tras los cambios en las reglas que realizó la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Hollywood.
Entre las nominadas hubo varias sorpresas, como Extremely Loud & Incredibly Close, que recibió una pobre recepción por parte de la crítica, y The Tree of Life, ganadora de la Palma de Oro en Cannes y considerada demasiado esotérica para los gustos de la Academia.
A pesar de que el largometraje de Scorsese domina las nominaciones, esto no significa que vaya a arrasar el 26 de febrero, cuando se entreguen los galardones. The Curious Case of Benjamin Button obtuvo 13 nominaciones en el 2010 y sólo cargó con tres Óscar en categorías técnicas. Lo mismo podría ocurrirle a Hugo, ya que The Artist se ha alzado como la gran favorita –tanto en las listas de los críticos como entre los gremios– por ser una carta de amor al cine de Hollywood de los años 20.
Luego de ser criminalmente ignorado por la Academia durante décadas, el actor británico Gary Oldman finalmente consiguió su primera nominación por su meticulosa e introspectiva actuación en el filme Tinker Tailor Soldier Spy. Fue una agradable sorpresa que se sumó a la nominación del mexicano Demián Bichir por la cinta A Better Life la cual, a pesar de que pasó casi inadvertida por las salas de cine, capturó la atención de los actores que también lo reconocieron con una nominación a los SAG.
Una de las nominaciones más inesperadas y discutidas de la semana fue la de la joven actriz Rooney Mara por su papel en The Girl With the Dragon Tattoo. Mara se coloca como el underdog en una categoría dominada por veteranas de la industria –Meryl Streep, Viola Davis, Michelle Williams y Glenn Close– y ocupó el lugar que se vaticinaba que fuera para Tilda Swinton o Charlize Theron.
En las categorías de actuación de reparto, las sorpresas fueron buenas y malas. La inclusión de la comediante Melissa McCarthy por su rol en la exitosa Bridesmaids fue recibida con beneplácito debido a que la Academia es notoria por no tomar en cuenta las comedias. Sin embargo, la exclusión de Albert Brooks por su memorable interpretación en Drive –una de las películas mejor reseñadas del 2011 que también fue ignorada por los Óscar– fue un duro golpe para sus admiradores.
La categoría de Mejor película animada, una que suele ser dominada por las producciones hollywoodenses, constató que el 2011 fue un año muy pobre para la meca del cine en el medio animado. Rango, Kung Fu Panda 2 y Puss in Boots compartieron las nominaciones junto a dos cintas extranjeras: Chico & Rita y A Cat in Paris.
Para el asombro de muchos, The Adventures of Tintin, uno de los filmes animados más populares del año pasado, quedó fuera de carrera. Esto demuestra el recelo que los animadores dentro de la industria le tienen a la tecnología de motion capture”que se usó en ese filme y que –en cierta forma– es vista como un tipo de “trampa”, ya que los movimientos están delineados por un actor y no realizados de la nada por el artista, ya sea a mano o en una computadora.
La ausencia de buenas películas animadas también se sintió en la categoría de Mejor canción, una que tiende a estar colmada por producciones de Disney. Este año la Academia sólo nominó dos canciones: Man or Muppet, de The Muppets, y Real in Rio, de Rio, a pesar de que de la primera se sometieron varias. La reducción a sólo dos temas en combinación con el hecho de que el año pasado se removieron los números musicales de la ceremonia, hace pensar que la Academia se quiere deshacer de esta categoría por completo.
Si algo quedó demostrado por las nominaciones es que a los miembros de la Academia les gusta salir contentos del cine. Fuera quedaron laureados filmes con narrativas oscuras que exploraban temas de contenido fuerte, como Shame, sobre un adicto al sexo –interpretado por Michael Fassbender, quien tampoco fue nominado–, y We Need to Talk About Kevin, acerca de una madre (Tilda Swinton) que sufre las consecuencias de una horrenda serie de asesinatos cometidos por su vil hijo. Por algo existe la idea del Hollywood Happy Ending.






