Vándalos amenazan la reserva de Guánica

Por Sandra Torres Guzmán 06/13/2018 |11:45 p.m.
El Horizonte
El biólogo Miguel Enrique Canals Mora dice que "el 98% de los fuegos que tenemos durante la sequía han sido causados por piromaniacos y esto es terrorismo ambiental, puro vandalismo". (Suministrada)  
Biólogo asegura que fuegos intencionales y exceso de visitantes a la isla de Gilligan son parte del problema.

“NO HAY respeto ni quien lo ponga”.

De esa manera, el biólogo Miguel Enrique Canals Mora describió las circunstancias que amenazan la Reserva Internacional de la Biósfera del Bosque Seco de Guánica, lugar que ha sido afectado por fuegos, taxis piratas y exceso de personas en áreas limitadas.

Según Canals Mora, esto se debe a la falta de supervisión generada por la escasez de personal asignado por el Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA) a la reserva natural que comprende unas 10,400 cuerdas desde Guánica hasta Ponce, e incluyen el bosque, más de una treintena de playas y 14 cayos.

El exmanejador del Bosque Seco aseguró que antes de la Ley 30, la reserva contaba con 29 empleados del DRNA y ahora quedan solo tres, lo que ha debilitado los planes de prevención de incendios y manejo de la zona.

Durante años, la falda del bosque ha sido objeto de fuegos intencionales, que según la Ley 246, Artículo 232 del Código Penal de Puerto Rico, conllevaría reclusión por un término fijo de tres años o una pena de multa de hasta $10 mil.

“Son cerca de 25 cuerdas que estos vándalos nos queman anualmente, principalmente en las áreas de pasto. En estas últimas semanas van como 25 fuegos, 12 de estos fuegos en ocho días”, denunció Canals Mora.

“El 98% de los fuegos que tenemos durante la sequía han sido causados por piromaniacos y esto es terrorismo ambiental, puro vandalismo. Te puedo decir, por la hora que ocurre el fuego, el número de fuegos en un momento dado y las condiciones atmosféricas de aquel momento, no hay posibilidad de que aquí haya habido fuegos espontáneos”, agregó Canals, portavoz de la organización Protectores de Cuencas.

Canals Mora, quien también es experto en Investigación de Incendios, aseguró que “en Puerto Rico no se dan las condiciones climáticas de calor relacionado con humedad relativa para que un pastizal se encienda por combustión espontánea. Eso es un mito que ha sido muy difícil para nosotros transmitir el mensaje, porque la gente piensa que el calor es lo que genera los incendios”.

Asimismo, reconoció la rápida respuesta del Cuerpo de Bomberos de Puerto Rico, Bomberos Forestales del DRNA y la organización que representa (Protectores de Cuencas), para evitar que los fuegos llegaran al bosque natural. 

“La misma comunidad de San Jacinto son los que nos dan la voz de alerta cuando ha habido estos incendios durante la noche”, explicó el biólogo. 

Señaló, además, que estos fuegos ponen en peligro cerca de 10 residencias aledañas al sector.

Pero los incendios no representan la única amenaza a esta reserva natural, ya que la falta de vigilancia en el Cayo Aurora, mejor conocido como la isla de Gilligan, ha ocasionado que lleguen hasta mil personas en un solo día.

“Gilligan está al garete, en el sentido de que la capacidad es de 250 personas al día y ahora se meten hasta mil. Allí no hay ningún personal de Recursos Naturales, tampoco en el área de la Jungla”, reveló. 

“El problema es que hay una serie de individuos que les llamamos taxis piratas, que se dedican a llevar gente a la isla desde las 6:00 de la mañana y no importa el número de personas que hay en la isla, siguen llevando”, añadió.

El exmanejador del Bosque Seco señaló que el islote está afectado por “radios con el volumen alto, hay gente que montan sus casetas, aunque siempre han estado prohibidas”.

“Tampoco hay disposición de desperdicios sólidos, a pesar de que los concesionarios han estado ayudando y eso hay que reconocerlo, porque han estado limpiando la isla en lo que ellos pueden”, resaltó.

Por otra parte, Canals Mora destacó que el acuerdo contractual que tiene la organización Protectores de Cuencas con el DRNA por 15 años, ha permitido el comanejo de otras áreas desde el bosque hasta la costa.

Para lograrlo cuentan con unos 25 empleados y han invertido cerca de un millón de dólares en rehabilitar el área de unas 12 playas como Jaboncillo, El Farito, Los Congres, Caña Gorda Chiquita, El Pitirre, Atolladora, Aroma, Tamarindo, entre otras.

Además, la organización sin fines de lucro cofundada por el biólogo Roberto Viqueira Ríos y Canals Mora, comenzó el pasado mes de enero un proyecto de reforestación en zonas que históricamente han sido perturbadas por fuego. 

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