jueves, 14 de enero de 2010
10:29 a.m.
Mabel M. Figueroa / Primera Hora / Enviada especial
Al menos cuatro réplicas se sintieron a lo largo de una noche en la que los gritos y lamentos de los haitianos quebraron el silencio del oscurecer.
Al amanecer, la situación a las afueras del hotel Villa Creole continúa igual. La gente sigue llegando en busca de ayuda y refugio. Sus rostros y sus gritos lo dicen todo.
El joven médico Mike Stewart encabeza el grupo Hope for Haití y se ha pasado en vela ayudando a aquellos que él llama “mis amigos”.
Natural de Washington DC, lleva viviendo en la ciudad de Les Cayes hace tres años.
¿Qué ha significado esta tragedia para usted como ser humano?
Mike respire, mira arriba y responde: “Lo que puedo decir es que estoy trabajando para mis amigos”.
Frente al hotel se dan los primeros auxilios, no se puede hace mucho más.
“Estamos tratando de limpiar y curar heridas…aquí tenemos recursos limitados”, dijo.
Lo próximo sería enviar a estos heridos a hospitales, pero la mayoría han colapsado.
“Muchos de sus médicos y enfermeras también murieron en el terremoto”, dijo el doctor de la organización Hope for Haití.
¿Qué es lo más que necesitan?
De todo, absolutamente de todo.







