Toda una aventura un paseo por el Gran Bazar de Estambul

 
 
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Toda una aventura un paseo por el Gran Bazar de Estambul

Aunque encontrarán todo tipo de productos, los visitantes tienen que estar listos para regatear con los vendedores. (Enviado especial / Juan Luis Martínez Pérez)

miércoles, 8 de septiembre de 2010
Raúl Álzaga / Primera Hora

En las pasadas dos semanas en Turquía, tanto en Ankara como en Estambul, he notado que muy poca gente mastica algo de inglés. Mucho mucho menos, español.

Pero, agradable fue mi sorpresa cuando visité el Gran Bazar de Estambul, uno de los más grandes y antiguos del mundo con sobre 1,200 tiendas donde se pueden comprar todo tipo de artículos como prendas de oro, artesanías, alfombras, lámparas, espadas sarracenas, timbales árabes, zapatos, camisas, abrigos y bufandas, entre muchas otras cosas.

También hay lugares para comer y para que te laven los zapatos a un precio módico.

Al llegar a una de las tiendas, me le acerqué al vendedor para preguntarle por unas camisas y de inmediato le solté una de mis principales frases de sobrevivencia aquí: “Inguilizje konushuyor musunuz? (Hablas inglés?)”.

“Where are you from? (¿De dónde eres?)”, me preguntó el vendedor en inglés. Le contesté en turco: “Ben (soy de) Puerto Rico”.

“¡Oh, Puerto Rico! Tú hablas español. ¿Cómo estás?”, me dijo el vendedor y pensé “adiós cará, si este muchacho habla español. ¡Y lo bien que lo habla!”.

 

Ese escenario se repitió varias veces en mi recorrido. Son vendedores versátiles e insistentes. Están entrenados para venderle un helado a un esquimal si fuese necesario. Así que uno tiene que estar con los ojos abiertos, no aceptar el primer precio que te ofrezcan y regatear.

Mi colega fotoperiodista Juan Luis Martínez quiso comprar algo tan pronto entró al bazar y le costó 15 liras turcas (unos 10 dólares) y luego vio más adelante que ese mismo artículo lo podía conseguir por nueve liras (unos seis dólares) en otra tienda. De esa aprendió y cuando quiso comprar otro artículo que le querían vender por hasta 60 liras turcas (45 dólares), le fue regateando al vendedor y hasta se fue del lugar cuando éste no aceptó bajar el precio. A los pocos segundos, el vendedor lo persiguió y le dijo que aceptaba venderle el artículo por 25 liras turcas (unos 17 dólares).

¡Recuperó lo que perdió al principio y más!

Así que si algún día se da la vuelta por Estambul, no deje de pasar por el Gran Bazar a comprar algunos recuerdos o artículos para su uso personal, pero recuerde que puede regatear. ¡Y lo puede hacer en español!