lunes, 8 de febrero de 2010
Francisco Rodríguez-Burns / Primera Hora
Las primeras grietas en las murallas de imperio millonario de José Figueroa Agosto comenzaron a aparecer públicamente con la muerte del ex coronel José Amado González, quien fue ultimado a balazos el pasado 24 de diciembre cuando se dirigía junto a su esposa a su residencia en Santo Domingo.
Versiones sin confirmar han identificado a González como un padrino de Figueroa Agosto que fue asesinado cuando comenzó a cooperar con las autoridades como parte de un acuerdo para evitar su procesamiento criminal.
Tan reciente como el pasado 30 de enero, otro allegado de Figueroa Agosto, Omar Ramón Antigua Polanco, de 36, fue ultimado a balazos. Algunos investigadores, que han hablado de manera anónima, atribuyen las muertes a los intentos del narco por silenciar a cualquier delator.
Las muertes se registraron en medio de un proceso judicial que se desarrolla contra ciudadanos dominicanos que aparentemente fueron utilizados por el narco para esconder sus bienes. En los pasados días una juez rechazó “anticipos de prueba” contra cinco ciudadanos que supuestamente se asociaron con Figueroa Agosto. Entre los testigos desfilan desde decoradores hasta choferes que supuestamente trabajaron para el capo.
Incluso, el médico Edgar Contreras, quien cobró notoriedad en Puerto Rico por muertes de sus pacientes puertorriqueñas, también figura como un testigo en contra del narcotraficante por supuestamente haber realizado operaciones quirúrgicas a varias de sus amantes.






