miércoles, 18 de enero de 2012
De la filmografía del director japonés Seijung Suzuki, Tokyo Drifter y Branded to Kill son sus dos películas más conocidas.
Ambas han pertenecido a The Criterion Collection desde hace muchos años, siendo uno de los títulos más populares entre los cinéfilos, por lo que era de esperarse que recibieran un “upgrade” en alta definición.
Los dos filmes fueron lanzados en Blu-ray durante el pasado mes de diciembre y se reseñan en esta edición de Universidad Criterion.
Tokyo Drifter
A pesar de que la cinta ha pertenecido a Criterion durante mucho tiempo, y que me encanta el cine japonés, esta fue mi introducción al estilo único de Suzuki. Leyendo sobre la producción en el panfleto que se incluye con el disco, no me sorprendió en lo absoluto conocer que el estudio Nikkatsu no quedó muy complacido con el trabajo del director cuando les entregó esta película, puesto que le habían pedido una cinta tradicional de yakuzas y Tokyo Drifter no es nada tradicional.
Eran pocos los cineastas dentro de la industria japonesa de los años 60 haciendo los experimentos y fusiones de estilos que realizó Suzuki en sus producciones. Tokyo Drifter mezcla el arte pop con los cómics, el humor negro y la violencia de los filmes de gángsters en una explosión de colores que quizá no sea del disfrute de todos, pero es indiscutible que su tratamiento a uno de los géneros más reusados del cine es muy original.
La trama se centra en “Tetsu”, la mano derecha de un cabecilla de la mafia japonesa, que intenta salirse del mundo criminal pero, como siempre ocurre, no puede. “Tetsu” se ve obligado a regresar a su ganga para defender a su jefe y termina merodeando por las áreas rurales de Japón hasta que otros yakuza lo encuentran con el propósito de matarlo. En lugar de huir, “Tetsu” regresa a Tokyo para poner la casa en orden.
Tokyo Drifter emana puro estilo para compensar por la crasa falta en sustancia. La historia no es muy coherente y bastante psicodélica, pero dentro de todo este caos surge un inexplicable tipo de entretenimiento que vale la pena verlo. Al igual que el jazz que sirve de acompañamiento musical, el filme tiene una atmósfera de improvisación que sorprendentemente funciona y nos invita a mantenernos observando la pantalla para ver qué nueva locura ocurrirá después.
Presentación audiovisual
Con una propuesta visual tan impactante, la transferencia de Criterion no podía ser nada menos que excepcional, y lo es. El filme se presenta en su formato original 2.35:1 en resolución 1080p. Al principio la calidad de la imagen no será evidente debido a que el prólogo es en un alto contraste de blanco y negro, pero una vez cambia a color se ve sensacional con una excelente representación de todos los colores y perfecta definición de detalles.
El audio se presenta en 1.0 mono en japonés con subtítlos en inglés. La pista se escucha claramente.
Extras
Seijun Suzuki y Masami Kuzuzu es una entrevista al director y su asistente, de 13 minutos de duración, que fue grabada por Criterion el año pasado y en la que ambos cineastas discuten la producción de la película.
El disco también incluye una entrevista aparte con Suzuki realizada en el 1997 durante una retrospectiva de su trabajo en Los Ángeles.
Por último tenemos el tráiler y el panfleto con un ensayo del crítico de cine Howard Hampton.
Branded to Kill
Si Suzuki se calentó con el estudio Nikkatsu por Tokyo Drifter, con Branded to Kill consiguió que lo despidieran. Honestamente, quién puede culparlos. La segunda mitad de este filme es prácticamente incomprensible y, una vez más, le habían solicitado una historia de yakuzas convencional.
Branded to Kill es probablemente todo menos convencional. Suzuki no volvió a filmar una cinta por diez años pero el tiempo y, sobre todo, los cinéfilos del occidente, le han dado el estatus de auteur que se merece simple y sencillamente porque sus películas no son como ningunas otras.
El protagonista del largometraje es “Goro Hanada”, el tercer mejor asesino a sueldo de Japón que es contratado por un jefe de la mafia para escoltar a un hombre y luego para asesinar otros cuatro. “Goro” padece de un comportamiento fetichista que lo atrae al olor del arroz hirviendo. Entre sus encomiendas criminales siempre halla tiempo para mantener rápidos y extraños encuentros sexuales con su esposa y, por supuesto, oler un poco de arroz.
“¿Qué? ¿Huh?”, estarán exclamando algunos de ustedes. Les dije que el argumento no era nada convencional. Branded to Kill es reconocida como el largometraje más oscuro, extraño y perverso del canon de Suzuki, rayando en el género de la explotación. Su excéntrica atmósfera surrealista la han hecho un clásico de culto. Mientras no me la disfruté tanto como Tokyo Drifter, sí la admiré muchísimo más por su valentía e innovación.
Presentación audiovisual
La imagen luce muy bien en esta transferencia codificada en MPEG-4 AVC y presentada en 1080p en su formato original 2.35:1. La gama de tonos grisáceos predominan esta película y lo negros, aunque no muy fuertes, quedan bien representados en pantalla.
El audio se puede apreciar en la pista 1.0 Mono en japonés con subtítulos en inglés. La banda sonora de Naozmi Yamamoto se escucha decentemente a pesar de que sólo es un canal que también comparte con el diálogo y los tiroteos.
Extras
Al igual que en el disco de Tokyo Drifter, Criterion entrevistó el año pasado a Suzuki y su asistente Masami Kuzuu para que hablaran sobre la película. Además, se ofrece material de archivo de entrevistas con Suzuki en la que entra en mayor detalle sobre la producción.
El actor Joe Shishido también habla en una amena y cómica entrevista en la que hace un recuento de su relación con el director y su participación en esta cinta y Gates of Flesh.
El tráiler también se incluye en el disco y el panfleto de Criterion contiene un ensayo escrito por el experto en cine asiático, Tony Rayns.
Nota final
Si se consideran fanáticos del cine japonés, este dúo de largometrajes de Seijun Suzuki debe estar en su agenda. Si no quieren invertir en comprar ambos Blu-ray, los cuales cuentan con una tremenda presentación, los dos filmes están disponibles en el canal de Criterion para los que estén suscritos al servicio de Hulu Plus. No serán mis favoritos ni tampoco unos que volveré a ver con mucha frecuencia, pero como dos piezas únicas de la cinematografía de ese país, estoy muy complacido de finalmente haberlas visto.
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