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Un paseo matutino con el campeón wélter

El monarca no le ha perdido ni pie ni pisada al plan de trabajo. (Enviado especial / Andre Kang)

sábado, 31 de octubre de 2009
Raúl Álzaga / Enviado especial

Tampa, Florida. Todas las mañanas suelo correr dos o tres millas para mantenerme “en línea”. Por ello, cuando se me presentó la oportunidad de acompañar a Miguel Cotto durante su carrera matutina el viernes en la madrugada no lo pensé dos veces.

Me dijeron que la ruta era como de siete kilómetros (alrededor de cuatro millas y media), que era un poco más de lo que suelo meterle al cuerpo, pero nada que no pudiera aguantar.

Durante la ruta traté de mantenerme a unos 10 metros de distancia detrás de Cotto para darle su espacio y para que mi colega fotógrafo Andre Kang pudiera hacer su trabajo. Pensé “me le pego en la última milla”.

Sí, Pepe.

Después de correr a su paso escoltándolo por los primeros 32 minutos, Cotto dio un halón que me sacó sobre 40 metros de distancia en menos de lo que canta un gallo. Yo estaba tirando los últimos cartuchos, así que preferí mantenerme al paso que había tenido durante la ruta y finalizar la carrera.

Par de minutos más tarde, Cotto ya me llevaba sobre una cuadra de distancia. Su grupo de trabajo -que le seguía en una guagua- me esperó y me preguntó si yo quería parar, que ellos me llevaban. Les contesté en la negativa. Yo me sentía bien y quería terminar. Así que ellos se adelantaron a escoltar a Cotto y me dejaron atrás.

El problema es que todavía estaba oscuro, los perdí de vista y no me acordaba de dónde virar en la avenida para coger la calle hacia la casa de Cotto.

El asunto es que me pasé de la calle por donde debía doblar por más de tres cuadras y me di una perdida increíble.

Al ver que las calles iban en descenso de número y no cuadraban con el número de la casa de Cotto, decidí virar corriendo, parando en la entrada de una urbanización restringida donde el guardia de allí me permitió llamarlos para que me recogieran.

Cotto “me sacó las patas”, terminé corriendo más de lo requerido y me perdí, pero por lo menos puedo decir que no me quité.

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