David Foley, de los Islanders, celebra tras anotar el primer gol del partido. (Primera Hora / Juan Luis Martínez)
jueves, 22 de abril de 2010
10:37 a.m.
Esteban Pagán Rivera / Primera Hora
No fue una noche inaugural con mucho brillo, pero los Islanders de Puerto Rico se encargaron de encender los fuegos artificiales.
La Tropa Naranja inició con el pie derecho en la Segunda División de la Federación de Fútbol de Estados Unidos, al abrir anoche la temporada 2010 con una clara victoria, 3-1, sobre el NSC Minnesota Stars en el estadio Juan Ramón Loubriel. Fue la primera prueba para un renovado conjunto, y la pasó con creces ante apenas unas 1,500 personas en el estadio.
Y es que el encuentro de anoche abrió algo soso, con un terreno duramente afectado por la lluvia que cayó durante la tarde. Minnesota fue el equipo que más dominó el balón en la primera parte, mientras los locales buscaban engranar. Pero en el fútbol, los goles son los que ganan encuentros.
En el minuto 12, la primera ocasión terminó en una gran fiesta para los locales. Nicholas Addlery centró el balón hacia la portería, donde la nueva adquisición David Foley estiró hasta más no poder la pierna izquierda para colar el balón sobre el portero Joe Warren. Foley celebró su primer tanto en el equipo naranja.
Apenas cuatro minutos más tarde, Sandi Gbandi cobró un tiro de esquina, y con el balón suelto en el área, Osei Telesford disparó a portería para marcar el 2-0. Minnesota, que controlaba el balón, se vio rápidamente en problemas.
El marcador se mantuvo hasta la segunda parte, en la que sencillamente a los visitantes se les acabó la gasolina. La humedad en el campo resultó en un calor infernal, el cual fue mucho para manejar para los norteños. Los Islanders dieron rienda suelta a su ofensiva, y no tardaron mucho en marcar el tercero. En el 51, Gbandi soltó un lejano disparo de más allá de la medialuna, el cual Warren atajó, pero no pudo controlar el balón, que terminó escapando por debajo de su cuerpo para el 3-0.
Minnesota no ofreció mucha resistencia, pero sí se pudo llevar el gol del honor en el minuto 85, cortesía de Neil Hlavaty, y así evitar la goleada.





