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Con días más pausados que en su época de juventud, Yuyo aún conquista corazones desde su residencia en el Parque de las Ciencias. (Primera Hora / Vanessa Serra Díaz)

Viejito y entero el famoso Yuyo

jueves, 12 de abril de 2007
Leysa Caro González / Primera Hora

Sigue siendo el rey.

Tiene casi 45 años, perdió toda su dentadura, y su pelaje ya no es todo negro azabache como en su juventud.

Aun así, Yuyo, el chimpancé que se hizo famoso en los años 80 por divertir a grandes y chicos en el desaparecido zoológico Monoloro, en Carolina, continúa imponiendo la ley y el orden en el Parque de las Ciencias, en Bayamón.

A pesar de que está viejito, Yuyo continúa haciendo derretir a las mujeres que a diario lo visitan, y entre los más pequeños provoca las risas cada vez que reparte besos o juega con los vasos en los que le sirven comida.

Sus mejores días, en los que se enamoraba y se pasaba brincando de lado en lado, terminaron. Ahora, por el contrario, se pasa el día comiendo y descansando. Mejor dicho, echando panza.

Lo acompaña su inseparable hijo, Toby, quien desde el 2004 comparte jaula con su progenitor. Toby cumplirá 19 años el próximo 14 de julio.

“Él está en una transición de ser un animalito más pacífico, pero uno no puede subestimar a un animal que tiene la fuerza de 12 hombres. Está también más cariñoso”, indicó la bióloga del parque, Lourdes Meléndez.

“Toby es mas ágil y más brusco en sus juegos”, comparó.

La relación entre Meléndez y ambos chimpancés es excelente. Tanto Yuyo como su hijo comen de su mano y juegan con ella. Hasta le dan besos, cuando ella se los pide.

A Toby, por ejemplo, le gusta que Meléndez se quite los zapatos para comparar sus pies con los de ella. “A Toby le gusta ver a uno descalzo”, indicó entre risas.

Bien cuidado Yuyo

Para los años que tiene, Yuyo está en perfecto estado de salud. Hace dos semanas le sacaron muestras de sangre y placas de pecho que reflejaron que está sano.

Su condición física se debe a los buenos cuidados que ha recibido, indicó la bióloga. Yuyo, además de comida seca, consume frutas frescas y vegetales, como brécol, melón, ciruelas y uvas rojas.

También le hacen límber de agua y de frutas para mantenerlo hidratado.

Yuyo cobró notoriedad para los años 80 cuando se escapó del Monoloro. Se cuenta que por un tiempo sembró el terror en el barrio Barrazas de Carolina. En el 1986 fue capturado y, desde junio de ese mismo año, vive en el Parque de las Ciencias.

Además de Toby, Yuyo tiene una hija, Tamy, que nació en Bayamón pero tuvo que ser trasladada al zoológico de San Luis, Misurí, ya que su madre murió de un infarto en el parto y en la Isla no había otra chimpancé que pudiera criarla.

Yuyo ha tenido dos grandes amores, por lo menos que se le conozcan. Judith, madre de Toby y de una hermana gemela que murió al mes de nacida; y Katrina, la mamá de Tamy.

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