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Sin nada de ganas para hacer el amor

11/12/2010 |
 (Primera Hora / Archivo / Gerald López-Cepero)  
Una consulta con un experto en sexualidad humana.

Se estima que en el mundo existen unas 6,880,500,000 personas. Partiendo de esta cifra, probablemente muchos darán por sentado que, para habernos reproducido de tal modo, prácticamente todos nos debemos estar reproduciendo. Por eso, para algunos resultará realmente asombroso el hecho de que, entre esas miles de millones de personas, haya un numeroso núcleo de individuos -nadie sabe a ciencia cierta cuántos son- que nunca tienen sexo porque no les gusta y no sienten ganas.

Que conste, que no estamos hablando de personas célibes, aquellas que, por creencia religiosa o filosófica, se mantienen solteras y se abstienen de tener sexo, aunque tengan la capacidad para tener relaciones sexuales. El tema que nos compete hoy es el de los asexuados o asexuales. Entiéndase, los individuos -que pueden ser heterosexuales, homosexuales o lesbianas- que, aunque se sienten atraídos emocional o intelectualmente hacia otros, no sienten la urgencia física ni mental de que esa atracción culmine en un encuentro sexual.

Un sexólogo opina

En nuestro interés por aprender más sobre el tema, consultamos con el Dr. Juan Carlos Malavé Rexach, experto en sexualidad humana.

Al abordarlo sobre los que favorecen esta preferencia, el galeno los define como personas “que han tomado la decisión de canalizar su energía sexual, su libido por métodos no convencionales (como los que escoge) la mayoría de las personas (y) que es a través de la sexualidad. Estas personas canalizan su energía hacia otros medios como pueden ser las artes, la ciencia, la filosofía...”.

El doctor los describe así porque, según sostiene, “ningún ser humano está libre de tener libido. Lo que pasa es que ellos (los asexuados) canalizan la liberación de esa energía no estableciendo relaciones amorosas coitales; lo que hacen es que lo canalizan en otras áreas”.

De otra parte, Malavé Rexach afirma que “nadie me puede decir que es asexual porque fue abusado sexualmente, porque (entonces) estaríamos hablando de traumatología”. O sea, que antes de certificar a alguien (como asexuado), “hay que ver el historial de la persona, si hubo trauma... Porque... si llegas a coger terapia sexual y psicológica y (la) motivación (para tener sexo), el deseo para tener sexo vuelve a renacer, (entonces) es que el trauma psíquico fue superado”.

¿Cómo saber si uno es asexual?

Sobre esto, Malavé Rexach fue categórico: debe tratarse de heterosexuales, homosexuales y/o lesbianas que desde temprana edad no han sentido deseos sexuales. “No (puede ser) de un tiempo para acá, no que tengan un cambio de un tiempo para acá”, sino de toda la vida.

“Estos individuos son el vivo ejemplo”, según el médico, “de quienes tratan de vivir en pareja o se casan sin de verdad desear consumar esas uniones, pero juntándose en un intento por seguir las normas de la sociedad, de lo que la sociedad espera de ellos. Son los que, más adelante en sus vidas, se dan cuenta de que no pueden seguir fingiendo y se lamentan, diciendo: Yo traté, pero, realmente, nunca tuve la motivación. ‘Lo que pasa es que me dejé llevar por la norma, por la costumbre’... Están en la misma línea del homosexual o la lesbiana que se casó y ya dice ‘Se acabó, éste no soy yo’”.

¿Por qué se sabe tan poco?

Fuera de los portales y foros cibernéticos que hay sobre asexualidad, como el de www.asexuality.org, en su experiencia, el Dr. Juan Carlos Malavé Rexach no conoce de estadísticas médicas sobre el tema. “Estudios en el área de genética, por ejemplo, yo no he visto sobre asexualidad; si es herencia o cuánto porciento pueda ser cromosomático... Si los hay, yo no los he visto. Es que es un tema que se discute mucho por las personas asexuales, pero entiendo que no es un tema que se haya estudiado porque nosotros (los sexólogos) estamos dirigidos a la comunicación sexual”.

De todos modos, antes, si en su práctica el médico se topara con una persona asexual, antes de hacer un diagnóstico, lo primero que haría sería “descartar traumas y condiciones fisiológicas”.