Adolescentes jugando al peligro - VÍDEOS

01/21/2013 |
El desafío de la canela consiste en tragar una cucharada de canela molida sin tomar agua u otro líquido. Al intentarlo, la canela seca irrita el interior de la boca, lo que ocasiona tos y ahogamiento inmediatos. (YouTube)  
Algunos jóvenes pueden sentirse tentados a imitar prácticas que ponen en riesgo su seguridad y hasta su vida

Son “juegos” que ponen en peligro su bienestar. Pero se arriesgan. Parecen disfrutarlo.

El temor a las consecuencias pasa a un segundo plano para anteponer el goce del reto, aunque ello implique la posibilidad de perder la vida.

El reto del hielo o el desafío de la canela son solo algunos de los que en el pasado han llevado a menores –y a algunos adultos– a las salas de emergencias en Estados Unidos para tratar una lesión que pudo haberse evitado. A nivel local, aunque en los hospitales no abundan reportes de este tipo de acto, hay padres que manifiestan inquietud de que sus hijos puedan imitar algunas de estas prácticas.

Para una mayoría de personas, conocer las consecuencias es suficiente disuasivo para decir que “no” a un reto temerario de este tipo. Para un grupo menor, sobre todo, adolescentes, ignorarlas forma parte de la diversión. ¿Por qué actúan así? ¿Cómo pueden lograr los padres que sus hijos no sucumban a la tentación de probarse antes sus amigos con prácticas como estas?

Por qué lo hacen

El psicólogo Carlos Sosa responde que “una de las características de la adolescencia es que se creen invencibles”. Durante esta etapa, “los adolescentes están, básicamente, dentro de su desarrollo de la personalidad. Están en medio de una serie de cambios que son los que los llevan a integrar unas características de personalidad que les van a facilitar su entrada al mundo adulto”.

El doctor añade que “dentro de las áreas de desarrollo podemos mencionar el cognoscitivo. En la etapa de adolescencia, todos logran desarrollar toda la conceptualización necesaria para poder encontrar soluciones a los problemas”. Además, “se dan cuenta de que el mundo es de una manera distinta a como lo veían en la infancia. Se dan cuenta de que manejan unas destrezas mentales que facilitan el que puedan comprender las cosas desde otro punto de vista”.

Como parte de este descubrimiento en esa etapa de la adolescencia, “muchos jóvenes piensan que esa capacidad nueva es un atributo especial que les ha sido concedido como alguien escogido. A eso se le conoce como egocentrismo del adolescente”.

Una fábula común

El psicólogo resalta que dentro del proceso de la adolescencia “hay un periodo que ellos se desarrollan lo que se llama una fábula de invencibilidad”, la que por lo general inicia alrededor de los 13 años y termina cerca de los 17 o 18 años. “Pero ese periodo puede facilitar que los jóvenes tomen un riesgo con la idea de que no les va a pasar nada”.

Tomando esta realidad como referencia, “por eso se pueden observar algunos adolescentes hacer conductas de peligro que incluso ponen en riesgo su vida, como las carreras de carro clandestinas, el uso de drogas pensando que no van a desarrollar una adicción, aunque muchos se encuentran con la problemática de no poder romper la dependencia”.

De hecho, el doctor aclara que “la adolescencia es una de las etapas del desarrollo donde más salud física se tiene. Pero las causas de muerte en esta etapa no ocurren por causas naturales. Las estadísticas revelan que surgen por accidentes y situaciones fortuitas como las que mencioné”.

Una presión real

El psicólogo enfatiza que “los jóvenes, como parte de su desarrollo, son muy vulnerables a la presión de grupo. Para ellos, las relaciones con los pares es una de las más importantes”. Incluso, a veces ocurre que, para muchos, “la relación con los padres se vuelve más secundaria, siendo la de las amistades la más importante”.

Por fortuna, esta etapa no es eterna. “A los 18, el joven se da cuenta de que no es el centro del universo y que, por el contrario, es parte del mundo real y tiene que funcionar como todos los demás”.

Sin embargo, con miras a minimizar que el joven sucumba a conductas nocivas, “es importante estimular la buena comunicación desde que es un niño, y no esperar a la adolescencia” porque, a fin de cuentas, “un niño que se siente bien consigo va a tener una buena relación con el ambiente que le rodea”.

Los más conocidos

Según medios noticiosos de Estados Unidos, entre los juegos  que practican algunos adolescentes y que ponen en riesgo su seguridad figuran los siguientes:

El reto del hielo y la sal

Consiste en colocar una capa de sal sobre la piel y, sobre esta, presionar un hielo el mayor tiempo posible. Pero además de serias quemaduras en la  piel, en ocasiones puede afectar el movimiento del área del cuerpo por un tiempo.


El juego de la asfixia

La supuesta “diversión” estriba en estrangularse hasta el desmayo, que se da por la interrupción del flujo de sangre al cerebro; pero cuando se restablece (si sobrevive), el sujeto experimenta una sensación de euforia.

El desafío de la canela 

Consiste en tragar una cucharada de canela molida sin tomar agua u otro líquido. Al intentarlo, la canela seca irrita el interior de la boca, lo que ocasiona tos y ahogamiento inmediatos.

 

Ingerir gel antibacterial (hand sanitizer) 

En abril de 2012, seis jóvenes de Los Ángeles llegaron a la sala de emergencias con una grave intoxicación etílica por beber gel antibacterial, que contiene hasta 65% de alcohol (más que el vodka).

Tomar medicamentos para la tos  

Los jarabes y pastillas para la tos contienen dextrometorfano (DXM), un antitusivo que, si se toma en exceso, puede provocar euforia, alucinaciones y una sensación de volar.


Fuente: vidayactitud.com

Recuerda siempre…

Desde la infancia, los padres deben fomentar una comunicación de respeto y comprensión en un ambiente democrático, donde se escuche el parecer del menor, pero siempre dejando claro el rol de autoridad como padres. Esto contribuye a que el menor se sienta importante y respetado.

Como padres, se debe facilitar que los niños crezcan de manera sana a través de actividades equilibradas para estimularlos a que aprendan los valores correctos. Los padres deben ser consistentes con esta práctica a lo largo de la crianza.

 Desde niños, es importante explicarles que hay comportamientos que no son a tono con su edad y dar seguimiento a su comportamiento.

Fuente: Dr. Carlos Sosa, psicólogo