Boricua transforma su look en reality What Not to Wear

10/11/2012 |
La participante del reality What Not to Wear comparte las experiencias de su makeover en el reconocido programa.  
Ser considerada que está mal vestida y contar con un guardarropa desastroso eran los principales requisitos.

Ser considerada que está mal vestida y contar con un guardarropa desastroso eran los principales requisitos. 

Someterse a las duras críticas de un panel de expertos y abrirse a las sugerencias para un cambio de imagen se añadían a la lista.

Hace un año, Alexandra Vega cumplía con estas exigencias. Al menos, esa fue la determinación del equipo a cargo de la audición realizada en la Isla en agosto del año pasado para el reality show “What Not to Wear”, que se transmite por la cadena norteamericana TLC.  

Hoy día es otro panorama. Vestidos de diseñador se mezclan en su clóset junto con camisas elegantes, blusas con elaborados diseños y pantalones de firmas reconocidas, además de otras prendas más básicas. 

“Antes del show, jamás hubiera vestido una blusa con esta combinación de colores”, confiesa mientras muestra una prenda de franjas que, además del fucsia y violeta, luce el anaranjado. Esta última tonalidad nunca fue su favorita. “Jamás”, puntualiza, a la vez que modela unos zapatos de este color. Pero en la actualidad se trata de dos piezas con las que ha aprendido a congeniar, en especial, porque “cuando las uso, recibo halagos de la gente”. 

Pero su pieza favorita es una chaqueta crema. “La uso todos los días. Me encanta”, señala mientras la aparta del clóset. Y acto seguido, toma una cartera negra de manguillos, de la línea Michael Kors, y se la coloca al hombro. “Sí que la he usado mucho”, revela, para luego confesar que mucho antes del show, llegó a aprovechar una oferta de varias carteras por la suma total de seis dólares en un mercado de pulgas.

Encarar la crítica 

Los asesores de imagen Stacy London y Clinton Kelly son los encargados de animar el programa, que ya graba su décima temporada. Exponerse a las críticas y burlas durante el proceso de orientación forma parte de la dinámica del show, que ofrece $5,000 para invertir en ropa y accesorios. 

“Había visto el programa varias veces y me gustaba mucho”, declara la también profesora universitaria al indagar sobre su decisión. “Me llamaba la atención el elemento humorístico y humano del show, y el ingenio y carisma de los animadores”. A su vez, “sabía que tenía mucho que aprender sobre moda y la idea de que me orientaran dos expertos me parecía excelente. Además, la idea de ganarme ropa gratis me atraía mucho también”. 

Viajar a Nueva York e irse de “shopping” como parte del concepto de la producción sonaron agradables. Pero esto solo fue una parte. “Desde mi primera conversación con Clinton y Stacy, ellos empezaron a cuestionar mis resistencias  o argumentos en cuanto a la moda. De hecho, una de las cosas que más aprecié en la experiencia que tuve en el show fueron las conversaciones que tuvimos”, rememora la joven, quien confiesa su inclinación por la comodidad al vestir.

 A lo largo del proceso, reconoce que  “no fue fácil aceptar las críticas y sugerencias. El que fuera todo filmado le añadió un elemento de estrés adicional, sin duda. Sabía que el programa lo verían millones de personas y eso no era fácil”, rememora. “Pero, definitivamente, fue fascinante”. 

Aceptar las duras críticas  no resultó placentero, pero el resultado final sí. “Siento que he logrado verme más profesional que nunca en ciertas ocasiones. Uso cosas –ropa, zapatos, accesorios, carteras– que no hubiera usado antes del show”. Sin embargo, admite que “todavía tengo la capacidad de andar vestida de manera totalmente casual, un poquito ‘tirada’. Y aquí entre nosotros, me encanta tener esa capacidad, no haberla perdido”, revela.

Por otro lado, aunque la moda jamás fue una obsesión en su vida, reflexiona que  “la apariencia física es solo una dimensión del ser humano y lo ideal sería que no juzgáramos a nadie por la misma”. Pero el mundo real es otro. “Clinton descubrió que yo tenía una idea un poco romántica de la gente que se ven un poco descuidada, que no se arregla tanto. Quizás yo sentía que esa gente estaba enfocada en metas de mayor sustancia, y que no invertían tiempo en cosas superficiales como la moda. Pero la realidad es que la sociedad también juzga a la gente por cómo se ve. Stacy me motivó a aceptar esa realidad y a tratar de usar la forma que me veo como una herramienta para luchar por las causas que me parecen importantes”.

El cambio

Algunas de las críticas y sugerencias:

-Un cabello corto en el lugar de la melena que lució por años

- Un tono de cabello un poco más oscuro 

-Lucir más tacones y usar menos tenis 

- Evitar ropa demasiado ancha

- Integrar nuevos colores a su estilo (incluyendo los brillantes) 

- Utilizar un largo de pantalón adecuado para su silueta y según el calzado seleccionado 

¿Verdad o mentira?

 Mucho se especula sobre lo ficticio que pueden ser muchos reality shows. Pero según la experiencia de Alexandra, “What Not to Wear” resultó muy real. 

Jamás sospechó el momento en que sería grabada ante las cámaras para notificarle que había sido seleccionada. Familiares y amigos fueron los cómplices. Se le hizo creer que iba a una gestión de trabajo (una dramatización en el Fuerte San Cristóbal). “Fue muy chocante para mí porque nunca me di cuenta. De repente, en medio del drama, aparecieron Stacy y Clinton, y mis padres estaban con ellos”.

Semanas antes, fue grabada de incógnito realizando compras en una tienda y visitando el cine y la playa con unas amistades. “Jamás me di cuenta. Me sorprendió cuando me enteré”.  

Un concepto del programa es evaluar el clóset del invitado y botar lo que no consideran propio de la moda. En el caso de Alexandra, se le pidió llevar una maleta a Nueva York. La que se descartó para “botar”, realmente fue donada a una entidad sin fines de lucro. 

La melena cortada también fue donada, por lo que se le facilitaron los formularios para cumplir con su decisión. 

Los presentadores la acompañaron solo a una de las tiendas. El resto del tiempo estuvo acompañada del staff de producción. 

Los $5,000 asignados para ropa los administra la producción. El participante asiste a las tiendas y solo selecciona. 

Cada programa es de una duración de  45 minutos. Pero el pietaje para la grabación comenzó con la sorpresa de su selección en Puerto Rico. Luego, viajó a Nueva York y grabó de lunes a jueves de manera consecutiva por numerosas horas. El viernes de esa misma semana tomó un avión de madrugada para Puerto Rico para el reveal frente a sus familiares. La grabación finalizó a la medianoche.