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Wilfredo Vázquez, hijo, tras los pasos de papá

Cuna de añoranzas Wilfredo Vázquez, hijo (al fondo), aquí junto a su padre y ex campeón mundial del mismo nombre, rememora sus años de niño cuando vivió en este mismo apartamento en el residencial José Celso Barbosa de Bayamón. (Primera Hora / David Villafañe)

martes, 16 de febrero de 2010
Alex Figueroa Cancel / Primera Hora

Wilfredo Vázquez, hijo, no cree en casualidades.

A sólo días de su primera oportunidad titular, el joven púgil no piensa que fue una mera coincidencia que el destino lo llevara de vuelta a vivir en el mismo apartamento, en el residencial José Celso Barbosa, donde su padre residió cuando se convirtió en campeón mundial.

Ahora es su turno. El 27 de febrero tendrá la oportunidad de convertirse en campeón mundial ante Marvin Sonsona y está convencido de que su presente tiene una relación mágica con el pasado de su padre.

“Dios me dio la oportunidad de vivir esa experiencia que tuvo mi padre. Y después de mucho tiempo, de muchos años que no vivía en el residencial, da la dicha que me dan el mismo apartamento en donde nací, me crié y mi papá salió campeón del mundo”, expresó Vázquez, hijo.

“Eso son bendiciones y no casualidades, porque en la vida no hay casualidades”, añadió.

Vázquez, padre, ganó su primer campeonato el 4 de octubre de 1987 cuando derrotó a Chang Yong Park en Corea del Sur. Dos años después, tras varias peleas titulares, el monarca boricua pudo comprarle una casa a su familia. Vázquez, hijo, tenía cinco años de edad, pero los lazos con sus raíces no hicieron más que fortalecerse con el pasar del tiempo.

“Mi padre, por su sacrificio, nos pudo dar una casa afuera del residencial, pero nunca nos hemos olvidado de dónde somos y nunca hemos dejado de venir al residencial. Siempre hemos estado aquí”, relató.

Hace tres años, Vázquez, hijo, supo que iba a convertirse en padre y solicitó un apartamento en el residencial Barbosa. Cuando recibió una contestación, se encontró con la sorpresa de que le ofrecieron el mismo apartamento donde vivió sus primeros años.

“Rápido dije que sí. No hubo un ‘pero’. Yo creo que esto es una bendición lo que me está pasando y la estamos aprovechando a un 150%. Ésta es la oportunidad de mi vida y no la voy a dejar pasar”, manifestó el aspirante a campeón mundial.

“Yo sé que aquí dentro hay una magia especial. Me la está transmitiendo. Es un lugar bien saludable, bien positivo. Me gusta estar aquí”, añadió. “Quiero seguir aportando a esa magia, para cuando Dios me de la oportunidad de tener mi propia casa, la persona que venga aquí, yo pasarle todas esas bendiciones y todo el éxito del mundo, y puedan lograr sus sueños. Es un apartamento especial”.

Magia o no, la realidad es que la carrera profesional de Vázquez, hijo, subió como la espuma. Sin pasar por el boxeo aficionado, debutó en el profesionalismo el 8 de diciembre de 2006 y actualmente tiene récord de 17-0, con un empate y 14 nocauts. Poco más de tres años después, buscará su primera corona mundial, al retar a Sonsona por el cetro vacante súpergallo de la Organización Mundial de Boxeo (OMB) en el coliseo Rubén Rodríguez de Bayamón.

“Yo pienso que él nació para ser campeón mundial igual que yo”, apuntó Vázquez, padre, que de ganar su retoño, se convertiría en la primera pareja boricua de padre e hijo que se coronan campeones mundiales del boxeo profesional.

“Son pocos los padres e hijos en el mundo que han llegado a ser campeones mundiales, y en el mismo peso, con el mismo nombre, y él está viviendo en el mismo apartamento donde él nació, donde crié a mis hijos y donde yo salí campeón mundial. ¿Qué tu crees que puede ser eso? Para mí es eso, es una bendición”, agregó.

Vázquez, hijo, quiere seguir los pasos de su progenitor, quien fue campeón en tres divisiones distintas. Es el mejor fanático de su legado, pero con él en su esquina, quiere forjar su propio camino.

“Mucha gente piensa que yo estoy aquí por mi papá, por el nombre que tengo, por lo que hizo mi padre… Lo que mi padre hizo, lo hizo él. Lo que obtuvo por su sacrificio es de él. Yo estoy luchando por mi lugar en el boxeo y por el futuro de mi esposa y de mi hija. Ellas dependen de mí y, como padre responsable y buen esposo, tengo que dar la cara por las situaciones”, señaló.

“Yo sueño con casarme, con tener mi casa, con tener un patio, con mi esposa, con mi hija, con mi perrito… todo el mundo trabaja para eso”, afirmó.

“Yo lo único que quiero que sepa mi gente de mi barrio, de mi clase social, que no importa, puedo tener todo el dinero del mundo, si Dios me lo permite, pero nunca voy a olvidar de qué clase social yo soy. Yo siempre voy a seguir siendo pobre. Nunca me voy a olvidar de dónde soy, de dónde salí, cuáles fueron mis motivaciones para salir adelante y aquí me verán”.