A José Quiñones Félix "la vida lo ha tratado bien”

Por Francisco Rodríguez-Burns / frodriguez@primerahora.com 04/14/2013 |11:38 p.m.
A sus 64 años, intenta buscar la manera de operarse para corregir su condición, pero otros problemas de salud se han antepuesto en el pasado sobre su cirugía.
José Quiñones Félix cree que nació con los pies deformes por las veces que su madre se tuvo que doblar mientras trabajaba en una finca. (frodriguez@primerahora.com)  

Nació con una desviación, con una de las deformidades congénitas más comunes conocida como pie corino, que se puede corregir desde temprana edad, pero pasado en años camina como puede y se mantiene parado por largas horas mientras pide limosna. 

Nunca ha salido de la pobreza a pesar de que durante gran parte de su adultez ha trabajado, cuidando de ancianos o limpiado residencias. Con el transcurso del tiempo, se le hizo cada vez más difícil buscar un “chivito” para poder sobrevivir.  

Ahora es una cara conocida en una esquina de la avenida Roosevelt de la capital, donde pide dinero en un semáforo que ubica frente a una gasolinera.

José Quiñones Félix, de 64 años, intenta buscar la manera de operarse para corregir su condición, pero otros problemas de salud se han antepuesto en el pasado sobre su cirugía.

Aun así, el hombre aseguró que pide dinero para “mantenerse ocupado”  ante la falta de un trabajo y para poder comprar la casita de sus sueños, una que tenga un patio con suficiente espacio para sus “animalitos”, tres gatos y dos perros.  Actualmente, el hombre vive en una casa sin un número de dirección en el barrio Bella Vista, de Río Grande. 

Pero, a pesar de todas las vicisitudes que ha enfrentado desde su niñez, el hombre subrayó que la vida lo ha tratado bien. Agradeció la gentileza de conductores y peatones que le dan el dinerito que necesita para comer.

“¿Si la vida me ha hecho una mala jugada? No, te estaría mintiendo si te digo eso. La vida me ha dado muchas cosas buenas. Yo me encomiendo al Señor. Él me ha ayudado en todo”, sostuvo. 

Contrario a toda lógica, Quiñones Félix cree que nació con los pies deformes por las veces que su madre se tuvo que doblar mientras trabajaba en una finca donde se cultivaba yautía, yuca y malanga. 

Aseguró que su progenitora, a  quien él cuidó hasta su fallecimiento, estaba convencida de esto, al igual que él, que fue el  trabajo del campo el que provocó su condición. 

Dijo, además, que no se encuentra solo, ya que tiene un sobrino, quien es albañil, que a veces lo lleva o lo recoge en San Juan. 

Pero el hombre principalmente utiliza medios de transportación pública para poder trasladarse entre los municipios. 

Su molestia y cansancio son evidentes, pero José puede pasar entre las 8:00 de la mañana y las  5:00 de la tarde  recogiendo limosnas. De vez en cuando camina a establecimientos cercanos, entre ellos una gasolinera, donde toma un descanso para comer y recobrar su energía. 

Está lloviznando, pero el hombre se acerca a los vehículos pacientemente, empuñando un contenedor  de jugo donde deposita las monedas. Un policía le entrega un dólar y él se lo agradece.  

“Nosotros lo tratamos bien aquí” ,  indicó una empleada de un negocio cercano. “Pero él se pasa muchas horas allá afuera”, añadió.  

Al cambiar la luz de roja a verde, el hombre hace un acto de contorsión e intenta recobrar el balance mientras se distancia del paso de los vehículos que inician la marcha. 

 Aseguró que no bebe alcohol ni en su vida ha utilizado una sustancia controlada. El dinero es una fuente de ingreso, en muchos días, bastante limitada. Vive para sus mascotas y, en ocasiones, también se percibe que busca algo más en medio de los carros alineados ante el semáforo. 

“No puedo pasar el día sin hacer nada. Tengo que estar con la gente”, indicó.

Tags

yo soy ph