Alza su voz por los alumnos con enfermedades crónicas

Por Daileen Joan Rodríguez 07/16/2014 |
La joven retomó recientemente su carrera deportiva como nadadora luego de superar la enfermedad.  (Archivo)  
La sobreviviente de cáncer motivó la creación de un proyecto de ley para evitar que fracasen en la escuela.

Sabana Grande. Luego de sobrevivir a un cáncer, que al menos la mantuvo hospitalizada durante cuatro meses, Angelí Rivera Ortiz se prometió a sí misma que su vida no pasará en vano.

Con apenas 17 años de edad, el no haber podido asistir a muchas clases por su enfermedad, le hizo perder casi un semestre de su último año escolar. Pero tanto luchó por superarse, que hasta de su experiencia nació un proyecto de ley.

Se trata del Proyecto del Senado 1138, medida que presentó la senadora María de Lourdes Santiago y que pronto irá a vistas públicas para crear la Ley de Acomodo Razonable para estudiantes con Enfermedad Crónicas, que busca extender ese derecho que tienen estudiantes de escuelas públicas, a los estudiantes de instituciones privadas.

Angelí, quien estudió toda su vida en un colegio privado en Sabana Grande, narró a Primera Hora que entre agosto a diciembre de 2013 se pasó de sala en sala, en diferentes hospitales, recibiendo tratamientos para su diagnóstico de linfoma Hodgkin.

“Hacía el trabajo de la escuela desde el hospital. Y cuando regresé a la escuela (en enero de 2014) me querían fracasar porque querían que yo cumpliera con más de cuatro mil puntos (medida de puntuación mínima requerida en su colegio). Me dio mucho coraje, pero lo utilicé como un trampolín para ayudar a otros pacientes que sufren enfermedades”, explicó la joven que previo a su enfermedad llegó a posicionarse entre las primeras diez nadadoras a nivel Isla en las categorías de 13 a 14 años.

Lo que Angelí vivió al comienzo de su año de graduanda, en un sinfín de unidades de intensivo y salas de operación, con tratamientos de radioterapia y quimioterapia, se sumó al esfuerzo para no rezagarse en sus estudios. Estaba próxima a graduarse de cuarto año y ya tenía puestas sus esperanzas en ser aceptada en el Departamento de Ingeniería Química en el Recinto Universitario de Mayagüez (RUM) de la Universidad de Puerto Rico.

Su corazón se apretó cuando la directora del colegio privado, le indicó a su papá que era “injusto para los que cogieron clase todo el año, que sean evaluados con mayor cantidad de puntos que ella”.

“¿Lo injusto era para los que fueron a la escuela todos los días y no para la que estuvo hospitalizada todo el semestre?”, cuestionó su padre, Angel Rivera Cintrón, asegurando que el estado anímico de Angelí bajó significativamente cuando entendió que no importaba cuanto se había esforzado para cumplir con sus tareas, porque había la probabilidad de que no pudiera terminar su año escolar.

“Ella emocionalmente no fue la misma durante muchos días”, acotó el padre, que de inmediato fue a hablar con la persona de mayor rango en el colegio, y aunque esta resolvió el problema de Angelí, finalmente quedó en la mente de la joven una interrogante.

“¿Y qué de los demás niños que estaban conmigo en el hospital, que al igual que yo perdieron sus clases?”, meditó la joven.

Su papá se comunicó con las oficinas del Procurador del Paciente y de las Personas con Impedimentos, con el Consejo de Educación Superior y otras agencias, donde le dijeron que estos casos siempre se resuelven apelando a la compasión y humanidad de los educadores, que terminan concediendo a sus estudiantes alternativas para que pasen de grado.

“Encontramos que no hay nada que respalde al estudiante de escuela privada en caso de que la parte humana no aflore en los maestros. Preguntamos a otros padres y en ocasiones nos dijeron que sus hijos no tenían otra alternativa que perder sus estudios y repetir de grado, pues lo que importa es la salud”, dijo Rivera Cintrón, meditando sobre lo ideal que sería que no fracasen, “pues en un hospital ellos no están de vacaciones”.

Actualmente el P del S 1138 es evaluado por la Comisión de Derechos Civiles, Participación Ciudadana y Economía Social, que preside la senadora Rossana López León.

La medida añade incisos a la Carta de Derechos del Estudiante de Puerto Rico (Ley 22 de 2012), al igual que al Plan de Reorganización del Consejo de Educación, con el fin de reconocer derechos a todo estudiante con enfermedades o condiciones de salud crónicas.

“Creo que (el proyecto) representa una oportunidad para el País porque los jóvenes y niños vienen siendo el futuro y a pesar de pasar por una condición (de salud) eso no les impide (aspirar a) ser alguien en la vida. La educación es lo más importante y mientras estén en tratamiento deben ser tratados como una persona normal que reciba una educación también”, señaló Angelí, destacando que aunque son reconocidos el derecho a la educación gratuita y el acomodo razonable para los de educación especial, nada hay para los que tienen que interrumpir sus estudios porque su salud se compromete en un tiempo determinado.

La medida extiende el derecho a los estudiantes de escuelas privadas a un acomodo razonable en caso de que sean diagnosticados con alguna enfermedad crónica, o que se vean limitados por algún trastorno anatómico, enfermedades cardiovasculares, cáncer, hemofilia, VIH positivo, hospitalizaciones frecuentes, diálisis, entre otras terapias.

Sobre el proyecto, anticipan oposición por parte de algunos colegios privados. Pero esto no les preocupa, porque según interpretan, la autonomía de las escuelas privadas no puede ir por encima del derecho a los estudiantes.