Aurora Otero aprendió a triunfar desde su propio barrio-VÍDEO

Por Libni Sanjurjo / lsanjurjo@primerahora.com 07/02/2013 |
Aurora Otero vive en la Calle 11 de Barrio Obrero Marina junto a su padre, madre y dos hermanos. teresa.canino@gfrmedia.com  
La joven, que habla con fluidez inglés e italiano, aspira a ser profesora e iniciar un doctorado en Estados Unidos.

Llegó el momento de preguntar. Carlos Otero de Jesús quería saber qué pensaba su hija mayor, Aurora Otero, de su origen de barrio. Ya él se había encontrado en la encrucijada de revelar u ocultar que “su techo es de zinc y mi casa de madera”. Le intrigaba, entonces, conocer la opinión de su primogénita.

Lanzó su pregunta y le dejó saber que él creía que tal vez su madre, María Negrón, y él debieron haberse sacrificado más de lo que lo hicieron para tratar de vivir en una mejor comunidad. Pero Aurora lo sorprendió con su respuesta.

“Mi padre me preguntaba qué pensaba de vivir en Barrio Obrero”, cuenta la joven de 24 años. “Le dije que yo les agradecía mucho los sacrificios que ellos hicieron. Les agradezco muchísimo, porque ese tiempo, esa dedicación que ellos tuvieron para nosotros, ha sido la que nos ha llevado a salir adelante. Los tres estamos en la universidad”, expresa.

“Que valió la pena, que a lo mejor no tenemos unas riquezas, pero en familia, en nuestro hogar, pues sí, somos millonarios”, añade.

Aurora, junto a sus hermanos de 19 y 21 años, se crió en la estrecha Calle 11 de Barrio Obrero Marina, en San Juan, y a pocos pasos del histórico y contaminado caño Martín Peña. Pero las limitaciones económicas no se convirtieron en límites para detener su potencial.

En particular, la receta familiar de un padre auxiliar de contabilidad, y una ama de casa, graduada de Contabilidad, incluyó la búsqueda de educación de calidad y experiencias sociales. ¿El resultado? Aurora cursa una maestría en Traducción de la Universidad de Puerto Rico, Río Piedras, luego de haber obtenido un grado en Biología gracias a becas universitarias.

Sus méritos, sin embargo, no la han salvado de los prejuicios sobre las personas que viven en comunidades de escasos recursos económicos en la Isla. “La gente discrimina mucho porque no conocen, piensan que todo el mundo aquí son cuponeros, viven del gobierno, pero en realidad nuestras comunidades están muy llenas de gente trabajadora”, dice la joven, que estudió en tres escuelas públicas.

Tenía que enfrentar comentarios tales como: “¿Que tú eres de Barrio Obrero? Pero tú hablas muy bien”. También se sorprendían de que “alguien de Barrio Obrero fuera un compañero de la universidad que tiene buenas notas”.

 
Aurora Otero: aprendió a triunfar desde su propio barrio

Aurora Otero: aprendió a triunfar desde su propio barrio


En respuesta, ha experimentado sentimientos agridulce: tristeza al reconocer que esa es la imagen que tienen del barrio y, por el otro lado, satisfacción al saber que, con su ejemplo, ayuda a romper esos prejuicios. Por eso es creyente de que la mejor arma es la educación. Una alternativa es la creación de nuevos currículos que involucren tanto al estudiante como al padre. Además, la creación de áreas recreativas para niños y niñas, y refuerzos en la seguridad de la comunidad.

Una de las dificultades es la falta del dragado del caño porque, cuando llueve, las inundaciones impiden que el estudiante vaya a la escuela, a lo que se le agrega los problemas a la salud que causa la contaminación en el cuerpo de agua.

Asimismo está la falta de experiencias, como la que descubrió una visita al Viejo San Juan. Aurora recuerda que uno de los nenes se quitó la camisa y se la puso a una estatua en la Plaza de Armas. “Fue impresionante, porque la mayoría de los muchachos estaban tan impresionados con lo que veían”, recuerda.

Para ese entonces la joven era voluntaria del Grupo Líderes Jóvenes en Acción del Caño Martín Peña, otra de las áreas que ha logrado cultivar: el voluntariado en la comunidad.

¿Qué has aprendido de ti misma?

Que la vida sin ayudar a los demás no significa nada; que siempre uno tiene que seguir adelante; que tiene que superar los obstáculos; que siempre tienes que envolverte en algo. Mientras menos trabajo tengas encima, mientras más ocio, no haces nada, pero mientras más te envuelves, puedes hacer muchas cosas.

Al terminar su cuarto año de escuela superior, Aurora inició estudios en Biología porque entendía que aumentaba sus posibilidades de trabajo, así como de becas universitarias. Pero sus alternativas cambiaron durante una experiencia de trabajo en la Facultad de Humanidades donde descubrió la traducción.

La joven, que habla con fluidez inglés e italiano, aspira a ser profesora e iniciar un doctorado en Estados Unidos.

Menciona que admira a personas como la jueza puertorriqueña del Tribunal Supremo de Estados Unidos, Sonia Sotomayor, y le gustaría llegar a su nivel, pero, confiesa, prefiere ayudar a los jóvenes de las comunidades.

“Decirles que ellos pueden, porque muchas veces uno no sabe que uno tiene esa posibilidad. Uno piensa que quienes pueden ser doctores son los hijos de los doctores (...) y salir de una comunidad pobre y lograr algo importante (...) eso tú no piensas que es posible, y ponerle eso en las mentes a los jóvenes, creo que es lo más importante”.

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