Entidad mete mano para asistir a otros

Por Rosita Marrero / rmarrero@primerahora.com 04/24/2014 |
La Fundación contribuye con el Hogar San Carlos, dirigido por Luz Marquez (a la izq). Le acompaña Justina Huertas, una de las participantes del centro de envejecientes.  (teresa.canino@gfrmedia.com)  
Dedican sus vidas a identificar a los que necesiten de su ayuda, más allá de géneros, porque la enfermedad no discrimina.

Son seres especiales y sensibles a las necesidades del enfermo, del que sufre y requiere de una ayuda económica, una palabra de aliento, una sonrisa, un consejo, un poco de alegría o compañía.

La entidad Noemí Cordero Figueroa (FLDG) la integran personas que tienen una misión común de servir, ayudar y a poyar a los pacientes de cáncer, paciente de HIV, personas de edad avanzada y víctimas de acosos escolar y laboral.

Son 12 almas que tienen en común la experiencia de haber tenido un familiar que necesitó de este apoyo. Para alcanzar sus objetivos procuran integrar a sectores empresariales, sociales, gubernamentales, comunitarios, entre otros.

“Hicimos un estudio de las necesidades de las comunidades vulnerables y las impactamos. Identificamos Hogares de Envejecientes, evaluamos los referidos que nos puedan hacer los manejadores de casos en el Programa Más Salud, para ver si cualifican”, expuso Eduardo Cartagena Figueroa, presidente de la junta de directores y de la Fundación.

Noemí Cordero Figueroa, directora educativa de la organización, explicó qué la llevó a integrarse a la Fundación.

“Mi hermana fue paciente de cáncer. El 17 de abril se cumplió un año de su muerte. Me comuniqué con la fundación. Me ayudaron con muchísimas cosas, como la orientación a la familia que es vital, porque cuando alguien se enferma, se enferma toda la familia”, dijo.

“Mi hermana era de la Policía Municipal de San Juan y los costos de la quimioterapia eran elevados. Eran como mil al mes. La fundación hizo una actividad de recaudación de fondos dirigida a la familia, consiguieron auspiciadores que donaran la comida. El dinero era para comprar un ventilador, pero ella murió y en vez usamos el dinero para los gastos funerales”, relató.

Uno de los centros impactados por la fundación, es el Hogar San Carlos para envejecientes y adultos iImpedidos, donde habitan 10 ancianos, en su mayoría pacientes de Alzheimer.

Su directora, Luz D. Márquez, explicó que son una organización sin fines de lucro que no recibe ayuda gubernamental, es para personas de bajos ingresos y se paga con lo que reciben de su pensión del Seguro Social y cualquier dinero adicional que completa la familia. El costo para poder estar en este hogar fluctúa entre los $1,200 a $1,400.

¿Qué satisfacción le da?

Una caricia que te hacen al pasar. Ellas vienen, te abrazan, te besan, te dicen te quiero. A veces te muerden (ríe). Es muy bonito.

Para Cordero Figueroa es el saber que aunque su hermana no está en este momento lleva su legado.

“Ella no tuvo un final feliz pero las personas y comunidades que impactamos tienen un final diferente”, dijo.

Para Cartagena Figueroa, la fundación que ayudó a crear “es una esperanza de vida”.

“Es una esperanza de un mejor Puerto Rico cultivar una cultura del voluntariado y lo que es el amor al prójimo que muchas veces se está olvidando. Cultivar entre los poquitos que hacemos voluntariado, identificar las causas y y hacer alianzas para ser más fuertes. Eso es lo que nos convierte en mejores seres humanos”, acotó.

En tanto, doña Justina Huerta Rosas, de 71 años, quien reside en el hogar junto a su madre Emilia Rosas, de 95 años, expresó: “Yo estoy bien. El problema es la artritis . Tengo un reemplazo total en la rodilla. Estas Navidades que pasaron, en el 2013, no me pude levantar. Me hicieron un reemplazo de las dos rodillas”, puntualizó.

“Yo venía aquí de mi casa a ver a mi mamá pero ya no me puedo parar. Ella está en otro mundo. Ella no me conoce. Dice que no soy su hija, que Justina está en la casa”, comentó.