Hogar Santa María Eufrasia: Una esperanza para valientes

Por Libni Sanjurjo / lsanjurjo@primerahora.com 03/22/2013 |00:01 a.m.
Carla dio a luz a una bebé a sus 18 años de edad.  
Con la ayuda del programa CASAS, la institución hospeda a madres adolescentes que necesitan ayuda para afrontar su nueva realidad

Arecibo. Carla decía que “quería ser una nena grande ya”.

No le gustaba  asistir a la escuela ni ver a su madre pendiente de ella y sus estudios. “¿Por qué mami siempre estaba ahí pendiente de mí?  Siempre estaba en la escuela metida. ¡Dios mío! ¿Cuándo mami va a entender que ya yo crecí?”, se preguntaba frustrada.

Para entonces, Carla –nombre ficticio para proteger su identidad– no era consciente de las situaciones que enfrentaría ante las decisiones que estaba tomando, tales  como no pasar de grado.

Su desempeño académico era preocupante: la adolescente tenía   16 años, pero estaba en octavo grado.

Poco  a poco, Carla iba alejándose de los estudios, al punto de que se buscó una probatoria –de la que no quiere hablar–,  mientras  se acercaba a esa vida de adulta que tanto reclamaba.

Finalmente, el   7 de marzo de 2013,  Carla se convirtió en mamá.

La "nena grande"

“Yo no estaba lista”, lamenta la joven, ahora con 18 años. 

Ahora, irónicamente, la chica –que se destaca por buenas destrezas de expresión verbal– pide todo lo contrario a cuando estaba en la escuela. “Mami empezó a tratarme como una nena grande y no me gusta; ahora quiero que esté como antes, que ella siempre estaba ahí, encima de mí”, confiesa.

Pero, ya es tarde. Su realidad es otra. A los cinco días de dar a luz, Carla se  encontraba lactando a su bebé  en la sala del Hogar Santa María Eufrasia, en Arecibo, donde tuvo que hospedarse por su situación judicial.  Allí permanecerá hasta que la bebé tenga seis o siete meses. Aun así, estaba alegre de las nuevas decisiones que tomó, como tener a su hija.     

¿Por qué decidiste tenerla?

(Piensa) Primero no quería tenerla,  pero después,  cuando me enteré que tenía seis meses y empecé a sentirla moviéndose, como que esa es mi hija, y ahí quise tenerla y de ahí pa’ ya estoy, la tengo hasta noña, está engreída.

¿Por qué lo dudaste?

Yo no estaba lista porque yo primero quería terminar mi cuarto año y quería tener ya mi propia casa, mi trabajo.

necesitan apoyo

Carla ha aprendido una lección –reconoce– que la ha hecho redirigir su rumbo gracias, en parte,  a diferentes personas o entidades que han impactado su vida, y que   incluyen  el programa Casas (Centro de Ayuda y Servicios para Adolescentes y sus Hijos),  de la organización Extra Bases, Inc., del ex pelotero de Grandes Ligas Carlos Delgado, que le brinda servicios al hogar.

¿Qué aprendiste?

Uno a veces piensa que las cosas son negativas, pero las cosas se dan por un motivo porque yo no pensé que iba a tener una bebé tan temprano. Tampoco pensé que iba a terminar mi cuarto año porque llevaba seis meses fuera de la escuela.

Según Betzaida García, esposa de Delgado y directora del programa, Casas provee ayudas complementarias al hogar, relacionadas con las viviendas, ingresos, estudios, empleos u otras necesidades de las   adolescentes embarazadas, o que ya dieron a luz, internadas en el hogar, una  institución sin fines de lucro creada en el 1986 y dirigida por una junta de directores y las Hermanas del Buen Pastor de Angers.


En específico, Casas provee asistencia durante su estancia en el hogar, pero también cuando salen de este.  “Ellas tomaron la decisión valiente de, a pesar de su corta edad, tener a  sus hijos y darles la oportunidad de vivir, pues ya con eso ellas están empezando como unas guerreras, pero necesitan mucho más apoyo”, destaca García.

“Enfrenta realidades, algunas son de 12 años, que si no la ayudan, terminan siendo no necesariamente las mejores madres o terminan maltratando a sus niños”, agrega.

  La iniciativa –creada el año pasado– aspira a evolucionar para convertirse en un hogar, expone García, quien ve este proyecto como su “legado de vida”.

Sólo un rostro

Según las estadísticas más recientes del  Departamento de Salud (2008), un total de 8,136 nacimientos de los 45,664 ocurridos durante ese periodo fueron de adolescentes de entre 10 y 19 años de edad.

Carla es parte de este tipo de estadísticas. Sin embargo, apuesta a una segunda oportunidad.  “Ahora –sostiene– tengo que hacer las cosas bien por ella, no puedo pensar más que en mí, tengo que pensar en ella también, cualquier decisión que tome tengo que pensar tanto en ella como en mí y como en mi familia, porque cualquiera podemos salir perjudicados por cualquier decisión mal tomada, eso aprendí”.

¿Cómo ayudar? 

Para ayudar al hogar o el programa CASAS, puede llamar al 787-878-5166 o 787-817-9311.