Jorge Brown: Dos décadas de enseñanzas

Por Marcos Mejías Ortiz / marcos.mejias@primerahora.com 05/03/2013 | 00:57 a.m.
El ex jugador Jorge Brown también atiende a niños con déficit de atención o con autismo en su escuela de béisbol en Ponce. (david.villafane@gfrmedia.com)  
El ex pelotero celebra mañana, sábado, el 20 aniversario de su escuela de béisbol en Ponce

Ponce. El ex jugador de Doble A Jorge Brown siempre ha sido un apasionado del béisbol y ese amor por este  deporte lo ha llevado por las pasadas dos décadas a transmitir  sus conocimientos a niños que algún día quisieran llegar a ser grandes peloteros. 

 Para 1989, Brown se dio a la tarea de arreglar un parque pasivo que estaba abandonado en la urbanización Starlight en la Ciudad Señorial, sin pensar que ese pequeño paso lo llevaría a fundar la escuela que hoy día lleva su nombre y que sirve para que muchos niños de la región den sus primeros pasos en el béisbol.  

“Era un parque pasivo, pero abandonado, bien feíto”, comentó Brown, quien en su carrera en el béisbol superior jugó para Río Piedras y Ponce, entre otros.

Una vez comenzó a arreglar el parque, la voz se corrió, y más niños, de varios pueblos, llegaron hasta la instalación, lo que empujó a que se fundara la escuela en 1993 con cuatro equipos.

Diez años más tarde y ahora con nueve equipos, Brown y su escuela celebran este sábado  los logros de la instalación con una fiesta de aniversario. 

   Brown enfatiza  la disciplina, y la misión principal es recibir a niños que nunca hayan jugado béisbol para enseñarles todas las facetas del juego. 

De igual manera,  ha tenido la tarea de atender a niños con déficit de atención o con autismo, lo que ha sido un gran reto para él. 

 “En el 2002, llegó este niño con la mamá, y ella decía que su hijo quería jugar pelota, pero no sabía adónde llevarlo. Le dije que lo trajera para ponerlo a jugar”, dijo Brown, quien con mucha paciencia pudo cumplir el sueño de ese niño.

 Un ejemplo es el joven Jan Manuel Cedeño Rivera, de 10 años y quien presenta el autismo de desarrollo infantil. 

 “Al principio, cuando llegó, lloraba, no quería, pero después se acopló y comenzó a socializar con los nenes y le gustó”, describió Jannette Rivera, mamá de Jan, quien juega  en la receptoría.

“La satisfacción más grande de trabajar con este tipo de niño es cuando hacen una jugada la cual llevamos (tiempo) trabajando”, sostuvo Brown, quien llevará una representación de su escuela a un torneo en Orlando en junio.

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