Labor que va más allá de la oficina

Por Agustín Criollo Oquero 08/20/2013 |
María Berríos, empleada de ACAA de Carolina, abraza a Freddy Vélez Rivera, quien aún batalla por su rehabilitación luego de un accidente que casi le arrebata la vida. (teresa.canino@gfrmedia.com)  
Después de seis años, 15 hospitalizaciones y 25 operaciones, el ex empleado de la AAA y su esposa, Carmen Mayol, no se rinden ante los retos.

La poca certeza que tiene el humano para saber qué le depara el futuro es una realidad que experimentó Freddy Vélez Rivera, quien quedó confinado a una silla de ruedas luego de que fuera arrollado en 2007 por una conductora mientras practicaba ciclismo en una carretera de Luquillo.

Hoy, después de seis años, 15 hospitalizaciones y 25 operaciones, el ex empleado de la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados y su esposa, Carmen Mayol, no se rinden ante los retos que esta tragedia supone para sus vidas.

“Todo lo que sucede, sucede por una razón. Hemos crecido mucho desde el accidente y ahora podemos ver la vida desde otro punto de vista. Valorar más las cosas sencillas”, aseguró Carmen, quien lleva 22 años de matrimonio con Freddy , con quien procreó dos hijos.

Hoy la mujer hace las veces de portavoz de su esposo al este no poder hablar a causa del accidente.

“Es una situación difícil, muy difícil. Literalmente vivimos en el Centro Médico (de Río Piedras). Freddy recibió múltiples traumas en el cuerpo y en la cabeza que le causaron daño cerebral. Ha sido un proceso lento de recuperación, pero seguimos adelante”, añadió.

Sin embargo, Carmen aseguró que el accidente, a pesar de ser uno de los momentos más terribles de su vida, los ha unido más como pareja y como familia.

Las expresiones de Carmen surgieron durante una actividad de reconocimiento a los servidores públicos durante su semana, realizada por la Administración de Compensaciones por Accidentes de Automóvil (ACAA) en sus instalaciones en Hato Rey.

Allí, el matrimonio luquillense sorprendió con un homenaje por su labor y compromiso a los funcionarios de la Oficina Regional de Carolina, quienes trabajaron el caso de Freddy.

Entre lágrimas y abrazos de solidaridad, Idaliz Santiago y María Berríos recibieron el reconocimiento de manos de la pareja, quienes aseguraron que los funcionarios de la Oficina de Carolina de la ACAA han sido parte fundamental en la recuperación de Freddy.

“Les queremos dar mil gracias por la rehabilitación de Freddy y por dejar una huella tan hermosa en nuestras vidas”, le expresó Carmen a las funcionarias sin poder contener el llanto.

“El trato de ellas hacia nosotros no era porque éramos Freddy y Carmen, ese es el servicio que ellos ofrecen día a día”, aseguró.

Los empleados de ACAA de Carolina aseguraron, por su parte, que Carmen es “el vivo retrato de una mujer que ama a su familia por sobre todas las cosas” y que “se ha dedicado en cuerpo y alma a su esposo luchando por su bienestar”.

Asimismo, Carlos Omar Navarro Vargas, quien perdió ambas piernas en un accidente automovilístico en el expreso Luis A. Ferré en 2009 mientras se dirigía a su residencia en Guayama, aseguró que siempre se debe tener consciencia de que “hoy estamos aquí pero mañana no sabemos qué será de nosotros”.

Navarro Vargas indicó además que los empleados de la oficina regional de la ACAA en Guayama han tenido un papel protagónico en su proceso de rehabilitación.

“Es muy emocionante para mí poder venir aquí y reconocer la labor de la gente de ACAA en Guayama que me han ayudado durante todo este tiempo. Sin ellos mi rehabilitación hubiera sido más difícil de lo que ha sido”, expresó Carlos Omar, quien, a sus 37 años y luego del accidente finalizó un doctorado en psicología industrial organizacional.

“Luego del accidente he tenido la oportunidad de hacer otras cosas. Jamás me imaginé que vendrían cosas tan buenas. Todo esto gracias a los empleados de la ACAA que no me dejaron solo ni un momento”, dijo Navarro Vargas quien, luego de su accidente, estuvo 15 días en estado de coma y tres meses recluido en el Centro Médico de Río Piedras.

Carlos Omar recordó que, tras el accidente, fue hospitalizado en el área de traumas del Centro Médico por espacio de un mes para luego ser recluido en una casa de convalecencia por 30 días.

Después de haber sido dado de alta, fue referido a oftalmólogos, neuropsicólogos, evaluación psicológica, logró obtener su silla de ruedas, prótesis para ambas piernas y continúa recibiendo terapias en su hogar.

Por su parte, la licenciada Dorelisse Juarbe Jiménez, directora ejecutiva de la ACAA, no pudo contener su emoción ante las muestras de agradecimiento hacia los empleados de la agencia.

“Para mí ha sido un placer ver cómo los empleados de la ACAA se quieren como una familia. La experiencia ha sido extraordinaria y esperamos repetirla el año que viene también”, indicó Juarbe Jiménez, quien asumió la dirección de la agencia en febrero pasado.

La ACAA fue creada bajo la Ley número 138 de junio de 1968 (Ley de Protección Social por Accidentes de Automóviles) para reducir los efectos sociales y económicos sobre las familias luego de un accidente de tránsito.