La huella de amor de Stefano-VÍDEO

Por Libni Sanjurjo / lsanjurjo@primerahora.com 04/17/2013 |
Los momentos en la vida de Stefano Steenbakkers Betancourt quedan plasmados en este collage de fotografías, en que el joven se ve con familiares y amigos celebrando su vida. (ismael.fernandez@gfrmedia.com)  
Familia del joven asesinado presenta la creación de la organización.

Stefano sigue presente...

Hace unos días, Zorimar Betancourt vio unas servilletas con diseños de relojes y le fue inevitable pensar en su hijo, poco más de 10 meses después que falleciera víctima de un carjacking.

“Las servilletas me encantaron porque se parecen a Stefano ”, expresó calmada, como si hablar de él le ayudara a sentir paz.

¿A qué te refieres?

Él siempre llevaba el reloj, pero no lo usaba; él estaba en su propio tiempo.

Hay cosas, sin embargo, que no estaban bajo su control, como lo ocurrido aquel 24 de junio de 2012, cuando Alexis Amador Huggins y John Anthony Morales López le dispararon al joven de 17 años durante un intento de carjacking, provocándole que perdiera la vida por muerte cerebral.

En ese entonces, Stefano Steenbakkers Betancourt dijo adiós inesperadamente, aunque sin tener idea de lo que su muerte inspiraría en su madre, familiares y amigos. Y es que un acto de altruismo suyo se convertiría en el inicio de una noble causa.

A sus 16 años de edad, Stefano, sin que Zorimar lo supiera, se registró como donante de órganos, logrando que, al morir, su corazón, pulmones, riñones y páncreas ayudaran a cinco personas a mantener la vida que a él se le fue.

Entonces, Zorimar encontró en su propio hijo una forma de procesar su dolor al iniciar el camino de la sanación; lo llamó el legado de su hijo: la Fundación Stefano Steenbakkers Betancourt, que se presenta hoy formalmente durante un coctel en el Museo de Arte de Puerto Rico con el fin de promover la donación de órganos en la Isla. “Ese es el regalo más grande que mi hijo me ha dado a mí como mamá, la donación de los órganos, porque él no vuelve, pero los que sí están conmigo son los que llevan sus órganos”, expresa.

La organización sin fines de lucro se convirtió así en un propósito de vida que le ayuda a levantarse día a día.

Zorimar, sin embargo, confiesa que ha tenido que aprender a sobrevivir.


¿Estás sobreviviendo?

Una hora a la vez.

¿Una hora a la vez?

Una hora a la vez... Y todos los días empiezan, y yo no tengo plan, es una hora a la vez, y va cambiando con lo que pase, y me pasan cosas maravillosas todos los días.

Ha aprendido, por ejemplo, que uno “tiene que salirse del sofá and do something (y hacer algo), dejar una huella es tan fácil como dar una sonrisa a alguien”.

También ha entendido que su hijo, que soñaba con cambiar al mundo, “no murió en vano; sé que él me escogió como mamá porque sabe que I will never give up (nunca me rendiré)”.

Y eso es lo que intenta...

“No importa lo que la gente diga, que yo estoy buscando fama y fortuna; oye, a mí me mataron a mi hijo y eso es bien fuerte, bien fuerte (...) y es el único momento que yo flaqueo, cuando oigo personas que piensan eso de mí. Yo no quiero que esto le pase a más nadie porque el que te maten a un hijo de la manera que mataron a Stefano, y que ni siquiera le hayan robado nada, por puro vicio (...), por lo que haya sido que tenían esos muchachos en la cabeza; que me da mucha pena, porque yo los perdono, estaban en malos caminos, pero los niños nacen ángeles y, si uno no les da los valores y el amor y la atención que necesitan, se desvían, y cuando se desvíen, hay que buscar ayuda”.

Los valores, precisamente, es la respuesta que esta madre –que actualmente vive con su otra hija– les da a los problemas del crimen en la Isla.

la huella de stefano

Para la fundación, la causa de la donación de órganos es vital porque anualmente mueren sobre 6,500 adultos y niños en espera de un órgano, según la fundación. En Puerto Rico, la lista de donantes solo cuenta con 431,386 personas registradas. “Un donante puede darle vida hasta a ocho personas; (y) entre órganos y tejidos se pueden beneficiar hasta 60 personas”, destacó el presidente de la Junta de Directores del grupo, Juan Carlos Pagán.

Pero unirse a este esfuerzo ha sido una tarea titánica, destaca la secretaria de la Junta, Marilú Medina, ya que desconocía cómo se crea y desarrolla una organización. “Hay días buenos, hay días menos buenos –manifiesta–, pero siempre volvemos a enfocarnos en una cosa, en quién era Stefano, en qué hizo y por qué tenemos que honrar a Stefano”.