Lincoln: enfermero de cuatro patas

Por Darisabel Texidor Guadalupe / darisabel.texidor@primerahora.com 07/17/2014 |
Lincoln está pendiente, sobre todo, para avisar si Gabriela sufre alguna convulsión.  (tony.zayas@gfrmedia.com)  
El perro es el fiel cuidador de la pequeña Gabriela, niña que nació con hidrocefalia congénita y perlesía cerebral.

Guayama. Desde el primer momento en que los familiares de Gabriela Mangual Carrillo conocieron que la niña nacería con necesidades especiales, decidieron echar el resto para brindarle una mejor calidad de vida, pero sobre todo una vida llena de amor.

Por eso, cuando su madre Camille Carrillo escuchó que un perro podía cuidar a su hija, que nació con hidrocefalia congénita y perlesía cerebral, y hasta salvarle la vida, no lo pensó dos veces y con mucho esfuerzo consiguió el apoyo del programa Dedicate Animal Serving Human Always (Dasha), quienes entrenaron a un perro de la raza Labradoodle llamado Lincoln.

El can de un año llegó a la casa para llenarla de alegría y de un ambiente de tranquilidad. Esto porque ahora la madre, quien no se separaba de la niña velando que estuviese bien en todo momento, puede hacer otras cosas en el hogar y dejar a Gabriela junto a su fiel amigo, quien está al pendiente de todo lo que esta necesite.

“Sus entrenadores estuvieron una semana con nosotros para que Lincoln se acostumbrara a su nueva familia, al principio lloró pero después se adaptó”, comentó la madre.

Camille explicó que el perro responde a comandos básicos dados en inglés y que como parte de su entrenamiento él huele a la niña, la lame para detectar algún problema con su condición, duerme con ella y ladra en caso de una emergencia. “Cuando le va a dar una convulsión, segundos antes él se pone inquieto, da vueltas cerca de ella y ladra”, añadió Camille.


Asimismo, indicó que Lincoln siempre acompaña a la niña hasta tanto reciba algún otro comando. Esto también le permite a la familia poder salir más a menudo con la confianza de que el perro les alertará sobre cualquier situación que pudiese enfrentar Gabriela.

“Ya ella no llora ni se despierta en la noche y es la primera vez que mi hija tiene un amigo”, comentó con emoción la madre.

Para la abuelita Isabel de León, la llegada de Lincoln les ha dado tranquilidad. “Verla sonreír me da vida”, sostuvo.

“Si tenemos que hacer algo en cualquier parte de la casa, Lincoln se queda con ella y nos avisa si pasa algo”, señaló la abuela, quien es todo amor para la pequeña.

Pero no todo en la vida de Lincoln es trabajo, también tiene sus momentos para jugar con los miembros de la familia y disfrutar al aire libre.

Sin embargo, aunque Lincoln es un bálsamo para esta familia, no todo ha sido fácil, pues al momento de visitar lugares públicos y privados se han topado con personas que no conocen sobre la ley que protege a los perros de servicio y les prohiben la entrada.

“Me ha pasado en hospitales, tiendas por departamento y hasta en restaurantes y es triste que haya tanto desconocimiento”, expresó Camille.

 
Enfermero de cuatro patas

Lincoln es el fiel cuidador de la pequeña Gabriela, niña que nació con hidrocefalia congénita y perlesía cerebral.


Reiteró que su perro siempre está identificado y está certificado como can de servicio. Aclaró que por Ley Hippa no tiene que decir cuál es el diagnóstico de su hija que requiere la asistencia del animal y solo de ser necesario muestra la documentación del perro.

“En muchos lugares tengo que explicarle a los guardias de seguridad y empleados las funciones que hace Lincoln”, dijo la madre.

“A donde quiera que va Gabriela, va Lincoln, él está trabajando y no es una mascota”, mencionó.

Camille agradeció a todas las personas, entidades y empresas, en especial de Guayama, que cooperaron con los gastos del entrenamiento de Lincoln, regalo que le hicieron a su hija Gabriela.