Narcóticos anónimos: Cada día es una nueva celebración

Por Istra Pacheco 07/25/2014 |
Juan se inyectó heroína por primera vez cuando solo tenía 14 años.  (jose.rodriguez@gfrmedia.com )  
Siguen ayudando con éxito a miles de personas

Aunque en su casa eran fundamentalistas religiosos, Juan (nombre ficticio para proteger su identidad) llegó a tomar cervezas y fumar cigarrillos con tan solo 13 años.

A los 14 le ocurrió algo que jamás pensó tendría consecuencias tan terribles: un primo suyo algo mayor que él llegó de los Estados Unidos y le preguntó dónde se vendían drogas cerca, y Juan no sólo le indicó el lugar, sino que también lo acompañó.

Sin tener la más mínima idea de lo que su primo compró, aceptó probar. Así fue como se dio su primer pinchazo de heroína.

“No había probado ni la marihuana, ni la cocaína, ni nada y me inyecté heroína a esa edad. Fue pura ignorancia. Después me pasaba todo el tiempo con un grupo de personas que no me convenía, así que seguí usando de vez en cuando”, relató Juan.

Cuando a los 19 años llegó al Ejército, su consumo de heroína -y de todo lo demás que pudo meterse- se triplicó porque las drogas estaban disponibles por todas partes y las regulaciones eran distintas a las que hay ahora.

 
Cada día es una nueva celebración

Testimonio de recuperación previo al 25 aniversario de la organización Narcóticos anónimos.


Al regresar de su servicio militar se casó con una buena muchacha pero al cabo de los años como seguía consumiendo, lo botaron de su casa. Lo mismo pasó con la segunda...¡y con la tercera!

“Ya para ese entonces yo me sentía que había tocado fondo. Ni siquiera la breve estadía en la cárcel fue tan mala como la posibilidad de perder una familia una vez más. Yo iba directo a la muerte”, afirmó Juan.

En su intento por cambiar “tropezó” con Narcóticos Anónimos (N.A.). Pero Juan confiesa que al principio iba a las reuniones más para cumplir y aparentar. No obstante, el mensaje le fue calando y sin darse cuenta el programa le cambió la vida.

“Estás con un montón de locos que han pasado por lo mismo que tú y están recuperándose y lo están logrando. Y en un momento dado yo pensé: 'yo quiero eso para mí'”, dijo. Desde entonces continúa en el programa con tan buenos resultados que hace 29 años que está limpio. Ahora incluso se ha convertido en padrino de varias personas que lo buscan para tener apoyo en sus respectivos procesos.

Por todas esas razones Juan piensa celebrar este fin de semana cuando se conmemora el 25 aniversario de los Narcóticos Anónimos en Puerto Rico durante una convención que arranca hoy viernes y se extiende hasta el domingo en el Hotel Condado Plaza.

“Soy un adicto ayudando a otros y en la medida que hago eso siento que mi vida tiene propósito, que ayudo a que otros no recaigan”, indicó.

Durante la convención se ofrecerán múltiples charlas y actividades, muchas de las cuales son gratuitas.

José, portavoz de los N.A. dijo por su parte que poco a poco a través de medios científicos se ha probado que el sistema que usan, de 12 pasos, tiene efectividad y en países como Costa Rica, las cortes especializadas en drogas refieren a los detenidos a ese programa, además de tratamiento, como parte de sus sentencias.

Su esperanza es que en algún momento en Puerto Rico se logre lo mismo.

José recordó que en N.A. no se cobran cuotas y hay más de 70 reuniones a la semana alrededor de toda la Isla en las que se sigue el concepto de compartir experiencias de vida en adicción y cómo cada cual trató con su enfermedad.

“Lo más importante es que a través de nuestra red de personas buscamos proveer fe, fortaleza y esperanza. En muchos casos esa fe, esa fortaleza y esa esperanza es lo único que tú necesitas para lograr estar limpio un día más”, destacó.

Narcóticos Anónimos tiene una línea de auxilio que funciona las 24 horas y donde lo pueden ayudar: 787-763-5919.