Noel Quiñones Motta: no camina, pero vuela -VÍDEO

Por Jayson Vazquez Torres / jvazquez@primerahora.com 03/16/2013 | 00:01 a.m.
El ingeniero Ed Zalesky le diseñó una palanca para volar la nave sin la necesidad de usar sus pies. (tony.zayas@gfrmedia.com)  
Logró su sueño de ser piloto gracias a una palanca que le permite usar sus manos para hacer lo que no puede con sus pies

Noel Quiñones Motta no puede caminar, pero puede volar.

Desde muy pequeño se enamoró de los cielos y, aunque la vida lo llevó a enfrentar una condición de salud que lo privó de caminar, logró alcanzar esa meta de surcar el firmamento. Y no solo esto, sino que vuela  un avión construido por él mismo en su casa en Aguadilla.

El primer encuentro que tuvo Noel con la aviación fue cuando apenas tenía 12 años en 1973. Según recuerda, el piloto Roberto Acevedo, veterano de la guerra de Vietnam, tuvo que hacer un aterrizaje de emergencia con su avioneta muy cerca de su casa en Aguadilla.

“Él no podía aterrizar en la base Ramey por alguna razón, no sé si era que todavía estaba activa o que no permitían aviones civiles, y él le pide permiso para guardar su avión en Aguadilla al dueño de los cañaverales que estaban detrás de mi casa”, narró Quiñones Motta sobre el gran evento que cambió su vida.

Ese cañaveral era el campo de juego de alrededor de 14 muchachos, más o menos de la misma edad, que había en el barrio  Caimital Alto  .

“Un sábado por la mañana, vamos nosotros a las cañas y nos encontramos, debajo de un palo de mangó, este avión. Para nosotros, fue una intriga increíble y una emoción”, recordó. 


La imaginación del pequeño Noel empezó a volar.

Pero lo más significativo fue cuando  llegó el momento de sacar la avioneta del lugar.  Acevedo logró  despegarla, pero la aeronave  chocó con el tope de un árbol de flamboyán y parte de su fuselaje quedó esparcido por el campo. 

“Él pudo dar la vuelta  y aterrizó de nuevo... de ahí en adelante me convertí en el ayudante de él. Él tenía el avión debajo de un árbol de mangó y durante tres meses me convertí en el ayudante de él en la reparación del avión para el segundo intento de despegue”, contó. 

Dos años después, Acevedo fundó una escuela de aviación en Aguadilla y Noel fue uno de los primeros estudiantes. A los 14 años comenzó a volar.

Pero a los 15 años, una hemorragia en el cordón espinal, provocada por un tumor, le quitó la habilidad de caminar a Noel, por lo que no logró su liciencia de aviación.

“Creo que volar nunca lo vi como una profesión, aunque sí  quise emular a Roberto y ser piloto de la fuerza aérea, pero mi oftalmólogo me decía que no iba a pasar el examen por la vista”, reveló Noel, quien usa espejuelos.

 Por eso, en su proceso de terapias en San Juan, Noel apuntó en otra dirección y decidió estudiar dirección de televisión y cine.

Así fue que ya un poco recuperado, utilizando un bastón para caminar, se fue a  Los Ángeles, California y se convirtió en  Director de  cine y televisión.

Sin embargo allá volvió retomar su sueño de volar.

“Durante toda mi vida he sido un ratón de aeropuerto, siempre en mi tiempo libre, como por mi impedimento no podía jugar baloncesto, no me podía ir a janguear a San Juan, no podía practicar ningún deporte; realmente hacía muchas amistades en el aeropuerto”, mencionó.

 Allí, en California, conoció a un grupo de pilotos en silla de ruedas y logró estudiar la aviación y conseguir su licencia.

 Pasó los años 80 dirigiendo anuncios en la televisión en Puerto Rico. 

“En el 1989, a mí me vuelven a operar porque el tumor creció  de nuevo y ya desde esa operación es que estoy en silla de ruedas”, señaló quien en la década de los 90 comenzó a escribir guiones para cine. 

En 2001, salió su película Fligth of Fancy y allí fue que comenzó a construir su avión, un   kit plane.

Primero comenzó a construir las alas de la nave, lo que le tomó un año.

“Tomó como posiblemente un año y se terminaron las alas porque esta es la belleza de este avión, tú ahorras un centavo y compras un tornillo y se lo pones y vas poco a poco haciéndolo”, reveló sobre su proyecto, el cual terminó en cinco años.

“Vas a construir un avión que va a volar, más vale que lo construyas bien, que se esté haciendo como el libro dice y que no falte ninguna pieza”, explicó sobre por qué le tomó tanto tiempo.

Curiosamente, Noel estaba construyendo el avión sin saber cómo lo iba a volar, pues no tenía movilidad en sus piernas. Así fue como su esposa, Soraya Sesto Martínez, conoció en un vuelo a Puerto Rico al ingeniero Ed Zalesky, quien le diseñó una palanca para volar la nave sin la necesidad de usar  los pies.

La compañía Lancair, en donde Noel compró las piezas para hacer el avión, envió un ingeniero que inspeccionó la nave para poder realizar el primer vuelo de prueba.

“Fue increíble ver ese avión volando por primera vez”, reveló Noel quien, luego de estar certificado,  voló acompañado de un amigo piloto por un año, antes de volar él solo en su máquina.

Y aunque ha viajado a varios estados de  Estados Unidos, lo utiliza todos los fines de semana para viajar de Aguadilla a San Juan,  lo que le toma  20 minutos.