Peter González lo deja todo para cuidar a su hijo -VÍDEO

Por Libni Sanjurjo / lsanjurjo@primerahora.com 03/06/2013 | 03:17 a.m.
 
Un choque le causó un trauma en el cerebro que afectó su movilidad y habla.

No podía con el peso.  Era  como si le hubiesen arrebatado  todas sus fuerzas. Peter González Nieves había llegado a su límite. 

“Le dije a Dios: ‘Te entrego esta carga, que no puedo con ella’”, confiesa.

Su plegaria era una respuesta al peligro que atravesaba su hijo  Pedro González. El joven de 26 años de edad  había llegado desangrado al  Centro Médico de Río Piedras tras haber chocado contra un poste al salir del trabajo,   que le  provocó traumas craneales,  fracturas,  el colapso de sus pulmones y otras complicaciones. 

En cuestión de segundos, la vida de la familia González Seda  se transformó ese 5 de octubre de 2012. “De ahí ha sido una pesadilla”, afirma. 

A Peter no le restaba más que levantar sus manos y decir: “Si Pedro todavía no ha terminado en esta tierra, ten misericordia y piedad de él. Él ha sido un buen muchacho, un buen hijo, buen amigo...”.

La  prognosis de Pedro no era alentadora. Se temía que no podría levantarse de una cama porque había sufrido un significativo trauma en el cerebro (TBI, por sus siglas en inglés).

Los primeros dos meses, luego del accidente,  se mantuvo en estado de coma, hasta que un buen día –antes de la Navidad–, Pedro  despertó. 


“Hubo como una luz en mi interior, que salió, que brilló, que hacía par de meses no salía; es como un nuevo amanecer, la promesa de que Dios cumplió el milagro”, expone Peter. 

“El milagro está hecho, lo que tenemos que hacer es  potenciarlo,  expandirlo”, agrega.

En recuperación

Poco a poco, Pedro  ha ido dando señales de mejoría y reconociendo rostros,  aunque todavía no habla ni camina.  “Tenía mucha vida”, recuerda su padre.

Su chico ya había terminado un bachillerato en economía y finanzas en  la Universidad de Puerto Rico en Mayagüez. “Quería ser un empresario exitoso, y quiere serlo, lo va a lograr con el favor de Dios”, asegura.

Pedro ha logrado mayor coordinación en la mano izquierda. También puede usar la pierna izquierda, pero de la rodilla hacia abajo. La pierna derecha aún está dormida,  aunque  mueve los dedos. Y ha logrado emitir balbuceos, entre otros progresos.

Según los médicos, dentro de un  periodo de seis meses a un año, Pedro debe mostrar el mayor número de destrezas recuperadas; luego de ahí, lo   que gane será a cuentagotas. “Ahora es el momento de echar el resto por él, darle fuerte a la terapia”, explica su progenitor.

Actualmente, Pedro recibe terapias del habla, física y ocupacional en la casa; además, está en agenda operarle la cadera izquierda, que hizo un sobrehueso, ya que ello le ayudaría a volver a caminar e incrementar el número de días y horas de las terapias.

El amor de un padre

Peter abraza con muchas fuerzas la esperanza de la recuperación de su hijo.  Tanto él como su esposa, Carmen Seda, se han convertido en los mejores cheerleaders que alguien podría tener.

Peter lo coloca tres veces en el día en su silla  de ruedas –por un tiempo máximo de una hora–  para pasearlo y ayudarle con las terapias. 

Ahora Pedro es su principal prioridad.  

Aquella noche, recuerda, colocó “su mano en la cabeza, salí de la empresa donde trabajo y no he regresado a trabajar. Esto me ha impactado emocionalmente, grandemente, y mi entrega a mi hijo es primero, mi hijo es primero que cualquier otra consideración”.

Usted ha sido  un hombre enfocado en el trabajo. Debió haber sido difícil tomar esa decisión...

La familia es lo más importante. La familia es más importante  que cualquier otra cosa. La familia sobre el dinero, sobre lo que sea; el amor, el amor incondicional... Yo le pedí a Dios que me lo dejara, pues yo voy a hacer todo lo posible.

Este es su nuevo trabajo.

Esta es mi dedicación... sangre de mi sangre, carne de mi carne. Este es mi hijo.

Su meta es que Pedro logre tener la vida que tenía antes, “si no, lo más cercano a eso”.

Mientras tanto, Peter entiende que esta “pesadilla” ha sido “una prueba de amor”  que ha unido a la familia.

En el 2012, un total de 366 personas fallecieron debido a choques en la carretera, según la Comisión para la Seguridad en el Tránsito.  Pedro no fue una de ellas, tuvo una segunda oportunidad, sobrevivió.

Para ayudar a la recuperación de Pedro González Seda, puede hacer donativos a la cuenta del Banco Santander  4002122443 o con una transferencia electrónica a PayPal, que tiene un enlace que puede encontrar en  Team Pedro, en Facebook.


Tags

yo soy phhijospadres