Sin límites para vivir a plenitud

Por Gerardo G. Otero Ríos / gerardo.otero@primerahora.com 07/15/2014 |
José Geraldo Molina, paciente de espina bífida e hidrocefalia, no dudó en expresar la alegría que le provoca formar parte del campamento. (juan.alicea@gfrmedia.com)  
Niños, niñas y jóvenes con necesidades especiales se gozan campamento de verano de principio a fin.

Vega Baja. La sonrisa de José Geraldo es prueba fehaciente de un espíritu inquebrantable. Aunque no puede correr ni caminar por sus condiciones de espina bífida e hidrocefalia, eso no le impide disfrutar y compartir la alegría que irradia su inocente ser.

Gerald, como le dicen cariñosamente, es uno de los 34 participantes del campamento de verano EduAventuras, una iniciativa municipal de la Oficina de la Primera Dama, que reúne a niños entre las edades de 4 a 10 años y que tienen necesidades especiales como autismo o síndrome Down.

Él, al igual que los demás niños, deja a un lado sus inhibiciones y exterioriza la ilusión y la alegría que lleva por dentro para participar de las diferentes actividades que se llevan a cabo en el área recreativa Tortuguero.

Con una enorme sonrisa dibujada en su rostro, Gerald -de diez años- se mostró contento y dijo que se estaba divirtiendo en grande luego de haber jugado béisbol en la mañana y ensayado un baile dentro del auditorio.

“Me gusta mucho, me gusta todo lo que hacen aquí”, dijo entusiasmado.

Su madre, Yahaira Viruet Alicea, lo describió como un niño “muy simpático y alegre”.

“Él es bien cariñoso y le encanta jugar. Este campamento es tremenda oportunidad porque le permite compartir con otros niños y perder el miedo de conocer a otras personas”, dijo.

Por su parte, la primera dama de la ciudad, Georgina “Ginny” Laureano Hernández, explicó que el propósito del campamento es poder ofrecer un espacio para que los niños con necesidades especiales puedan desenvolverse en diferentes actividades recreativas y deportivas.

Destacó que entre los ofrecimientos se encuentran clínicas de béisbol, baloncesto, natación y otras actividades que invitan a los menores a explorar su creatividad.

“Realmente es bien gratificante ver cómo poco a poco ellos se van adaptando. Hemos visto niños que estaban retraídos y que ahora se van soltando y van aprendiendo con los demás, van adquiriendo confianza en ellos mismos y los demás”, manifestó.

Asimismo, para Noraima Febres García, una de las líderes del campamento, lograr que los niños se sintieran cómodos y seguros durante las actividades que realizan no fue una tarea fácil.

“Al principio es difícil porque te rechazan, no están acostumbrados a este tipo de exposición pero uno se va ganando la confianza poco a poco y ellos aprenden bien rápido”, sostuvo.

“Interactuar con ellos… es algo que satisface. Cuando uno hace esto de corazón se convierte en una experiencia bien bonita”, puntualizó.

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