lunes, 15 de enero de 2007
Leonardo Aldridge
A pesar de que aún insiste en que fue convicto injustamente por cargos de extorsión a contratistas mientras era alcalde de Vega Alta, Juan Manuel “Mane” Cruzado asegura que confía en los sistemas de justicia de Puerto Rico y Estados Unidos.
Pero, lo que siente contra Guillermo Gil Bonar, el fiscal a cargo de conducir su caso en la corte federal ante el juez José Fusté, es evidentemente personal.
“No es que lo odie. Es que creo en el sistema legal vigente en Puerto Rico y Estados Unidos. Creo que el que haya cometido delito tiene que pagar. No hay vacas sagradas en este sistema. Yo lo que quiero es ajustar cuentas. Eso de odio es una expresión irracional. Yo quiero ajustar cuentas como cualquier ciudadano. Él se creyó que iba a salir impune de todo el acto de delincuencia que cometió en mi contra. Yo le voy a demostrar a él, y a todo el pueblo de Puerto Rico, que aquí eso no se puede hacer, no importa lo poderoso que sea”, exclamó “Mane” Cruzado.
“Los sistemas de justicia están compuestos por seres humanos y no son infalibles. Yo creo en nuestros sistemas de justicia. Pero donde quiera se cuecen habas”, agregó el ex alcalde.
En prisión, su tiempo lo pasaba como tutor para quienes tomaran el examen de equivalencia del grado de escuela superior, conocido como el GED. También trabajaba el turno nocturno en la biblioteca legal y procuraba leer todo lo que se encontraba en su camino, especialmente libros de historia y derecho. Recuerda con especial cariño un libro que le envió uno de sus tres hijos a la cárcel: “Hijos de las estrellas”, del científico Daniel R. Altschuler.
Durante los casi cinco años que pasó encerrado -- primero en el presidio Bayamón 501 y luego en una cárcel de Pensilvania -- “Mane” Cruzado evitó recurrir a la religión porque, según explicó, “eso está desacreditado totalmente”.
“Me invitaban a cultos y yo les decía que no. Les decía, 'si no he ido a iglesias en la calle, menos voy a ir en la cárcel'”.





















