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Doña María “por poco muere” en el HIMA de Caguas

Por José Karlo Pagán / Para Primera Hora 08/31/2017 |00:00 a.m.
El Horizonte
La paciente criticó que la subieran al cuarto con las mismas sábanas de la sala de emergencia y que en toda su hospitalización, no se las cambiaran. (Archivo)  
La mujer de 71 años alegó que el sistema de comunicación entre pacientes y enfermeros sufrió desperfectos mecánicos.

Doña María “por poco muere” en el Hospital HIMA San Pablo en Caguas luego de que el sistema de comunicación entre pacientes y enfermeros sufriera desperfectos mecánicos.


La mujer de 71 años llegó a la clínica por tener agua en los pulmones y ser paciente de fallo cardiaco. Lo que ella no imaginó fue que atravesaría por una de las peores experiencias de su vida.

Luego de esperar seis horas para ser hospitalizada, al llegar al cuarto comenzó a toser.

“Hace unos días, cuando me subieron de la sala de emergencias al cuarto, me dio una tos bien fuerte. Le dije a un enfermero que me trajera Robitussin”, contó María, nombre ficticio para proteger su identidad.

Sin embargo, aunque el enfermero le prometió el medicamento, se fue y nunca regresó.

“A las diez de la noche me asfixié. Fui a tocar el botón para llamar a la enfermera y no servía”, recordó. 

Entonces, en una movida de supervivencia, María –con todos los cables, suero y hasta un 'foley'– se levantó tosiendo descontroladamente, se dirigió a la mesa más cercana, comenzó a pegarle con el urinal y a gritar: “¡Enfermera, enfermera!”. 

Luego de unos minutos apareció un enfermero y le trajo el medicamento para que se le calmara la tos.

“Yo me hubiera quedado asfixiada, muerta allí. Fue fatal, yo hubiera muerto”, recordó.

No fue hasta el día siguiente cuando a la paciente se le entregó una campana para que la agitara si necesitaba asistencia. A las 11 de la mañana, junto con su hijo, sonó la campana, pero tampoco recibieron respuesta.

“Esa gente no oye a uno”, criticó.

 María, quien es residente de Caguas, solo cuenta con la ayuda de su hijo, pero por cuestiones de trabajo él no puede acompañarle en todo momento.

“Los que están allí (en el hospital) no ayudan a uno. Es difícil uno estar solo y ser viejo allí”, lamentó.

María también criticó que la subieran al cuarto con las mismas sábanas de la sala de emergencia y que en toda su hospitalización no se las cambiaran. En otras ocasiones, denunció haber esperado días en la sala de emergencia antes de que la subieran a un cuarto.

Ante esta situación, la administración del hospital comunicó en declaraciones escritas que la avería ocurrió por el “uso y desgaste ordinario del equipo” y que “se encuentra parcialmente restablecido. Estamos en espera de recibir las piezas para completar la reparación del sistema”.

Ante los cuestionamientos de casos como el de María, la administración aseguró que “como medida interina se reforzaron las rondas del personal de enfermería a las habitaciones que continúan afectadas”.

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