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Hay lugares que forman parte de nuestra historia y otros que, con el paso del tiempo, terminan formando parte de quienes somos.
Para generaciones de puertorriqueños, el Viejo San Juan representa ambas cosas. Sus calles adoquinadas, sus murallas, sus plazas, sus iglesias y su arquitectura guardan historias familiares que han pasado de padres a hijos y de abuelos a nietos. Esa conexión entre generaciones también abre paso a una conversación menos sencilla, pero igualmente importante: cómo preservar la memoria familiar a lo largo del tiempo.
Una alternativa se encuentra dentro de la Catedral y Basílica Menor de San Juan Bautista, donde quedan disponibles menos de 300 de los 394 nichos concebidos originalmente en sus columbarios.
Administrados por Servicios Funerarios Católicos, ministerio de la Arquidiócesis de San Juan, los espacios están dirigidos a personas que han optado por la cremación y ofrecen alternativas individuales, dobles y familiares para la conservación permanente de sus cenizas.
Cinco siglos de historia en un mismo lugar
En el centro histórico de la ciudad capital se alza la Catedral y Basílica Menor de San Juan Bautista, considerada uno de los lugares de mayor significado histórico y espiritual de Puerto Rico.
Sus orígenes se remontan a 1521, cuando se erigió su primera construcción de madera. Posteriormente, la estructura fue reconstruida en 1615 y sometida a diversas fases de restauración a lo largo del tiempo.
Reconocida como la segunda catedral más antigua del continente americano y la iglesia matriz de Puerto Rico, el recinto custodia los restos de figuras de relieve en la trayectoria histórica e institucional de la isla. Entre ellas figuran Juan Ponce de León; Alonso Manso, primer obispo de San Juan y el primero en llegar a América; Juan Alejo de Arizmendi, primer puertorriqueño designado obispo; y el cardenal Luis Aponte Martínez, primer cardenal oriundo de Puerto Rico.

La presencia de los columbarios en la Catedral retoma la antigua costumbre eclesial de destinar áreas consagradas dentro de las estructuras religiosas o anexas a ellas para el resguardo de los restos de los fieles, integrando así el descanso de los difuntos en un entorno con un significado histórico y religioso.
Los Columbarios se encuentran en las antiguas salas góticas de la Catedral, que constituyen la sección arquitectónica más antigua del templo. El espacio está destinado a quienes han elegido la cremación y desean conservar sus cenizas en un lugar sagrado e histórico, vinculado a 500 años de fe puertorriqueña.
De esta manera, el espacio crea un vínculo permanente entre la memoria familiar, la espiritualidad y la historia de Puerto Rico.
Cada familia tiene su propia historia
El espacio interior de los Columbarios ha sido diseñado para satisfacer distintas necesidades familiares. Las instalaciones cuentan con nichos individuales, dobles y familiares que permiten albergar las cenizas de una persona, de una pareja o de miembros de distintas generaciones en una ubicación permanente.

El diseño de los compartimentos mantiene la solemnidad y elegancia que requiere su ubicación histórica e incorpora varios componentes como:
La alternativa también está disponible para puertorriqueños residentes fuera de la isla que deseen establecer en Puerto Rico un lugar permanente para sus cenizas y así mantener un vínculo con el país.
Planificar es un acto de amor
La planificación anticipada permite abordar estas decisiones con mayor serenidad, comunicar con claridad los deseos de cada persona y reducir las gestiones que los familiares deben afrontar en momentos de duelo.
Entre sus beneficios se encuentran tomar decisiones sin la presión del momento, comunicar las preferencias a los familiares, reducir las decisiones que deberán asumir los seres queridos y dejar establecidas las voluntades personales.

Para algunas personas, la elección de la Catedral estará estrechamente relacionada con su fe y devoción. Para otras, será una manera de mantener un vínculo permanente con el Viejo San Juan y con Puerto Rico.
Una manera de preservar nuestro patrimonio histórico
La decisión de reservar un espacio en este recinto también conlleva una dimensión de preservación patrimonial. Parte de los fondos generados por la venta de cada nicho se destina directamente a las obras de restauración y conservación de la Catedral de San Juan.
De esta manera, las familias que optan por esta alternativa contribuyen al sostenimiento de un monumento vinculado a más de cinco siglos de historia en Puerto Rico.

Actualmente, hay disponibles menos de 300 de los 394 nichos originales, por lo que las familias interesadas aún cuentan con distintas alternativas para seleccionar el espacio que mejor responda a sus necesidades.
Para información, llama o escribe por WhatsApp al 787-903-4446. También puedes escanear el código QR del anuncio adjunto para acceder al formulario, que se completa en un minuto.
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