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Ángel Polaco: De la cárcel a la cancha

Por Joel Ortiz Rivera 01/10/2019 |11:45 p.m.
Temprano en el juego de la vida, se alejó del baloncesto y cometió errores que ya le han costado 10 años en prisión. Ahora se rehabilita jugando en la Liga Puertorriqueña.
Polanco es parte del Programa de Alto Rendimiento del Departamento de Corrección, mediante el cual se le permite salir a jugar con los Cocoteros de Loíza de la Puertorriqueña. ([email protected])  

LOÍZA. En una noche por debajo de sus promedios, Angel L. Polaco Pizarro coló ocho puntos, capturó nueve rebotes y propinó dos tapones el miércoles en la posición de centro para los Cocoteros de Loíza, que esa noche dominaron 85-74 a los Gigantes de Carolina como parte de la acción de la Liga de Baloncesto Puertorriqueña (LBP).

Pero a diferencia de sus compañeros de equipo, al partido escenificado en la cancha del sector Las Carreras en el barrio Medianía Alta de este municipio, Polaco Pizarro viajó escoltado por agentes del Departamento de Corrección y Rehabilitación (DCR) desde el complejo correccional 1072 de Bayamón, donde ya ha cumplido casi 10 años de una condena de 15 por delitos relacionados a la Ley de Armas, entre otros.

Polaco Pizarro es uno de dos confinados autorizados por el DCR a participar representando a sus municipios de origen, como exige la LPB. Polaco Pizarro juega para los Cocoteros de Loíza (7-3). Pedro J. Salamo Colón, por su parte, integra la plantilla de los Guerrilleros de Río Grande (1-8).

Polaco Pizarro y Salamo Colón no fueron escogidos al azar: ambos son miembros del Programa de Alto Rendimiento del DCR, que al momento cuenta con unos 22 integrantes que se destacan en softbol, baloncesto y boxeo.


Bajo el programa de Alto Rendimiento del DCR, Polaco se mantiene practicando y entrenándose tras las rejas. ([email protected])

Según Edward Pabón, coordinador de Deportes del DCR y quien estuvo en la cancha de Las Carreras el miércoles, el programa de Alto Rendimiento realiza ‘tryouts’ para detectar talentos entre integrantes de la población. Los seleccionados deben pasar por pruebas de capacidad física y de habilidad. Luego, de ser admitidos, se tienen que someter a un programa continuo de entrenamiento que comparó con el de una escuela militar.

“Ellos pasan por un entrenamiento bien fuerte en la cárcel, el cual es prácticamente deporte desde las 6:00 a.m. hasta las 3:00 p.m. Luego que practican comenzamos a llevarlos para los ‘tryouts’ en torneos privados o de federaciones. Ellos primero jugaron en un torneo 3X3 (de baloncesto), y quedaron cuartos a nivel de Puerto Rico. Luego surgió la oportunidad con la Liga Puertorriqueña y aquí estamos”, dijo Pabón.

“Polaco ha sido el confinado que quiere rehabilitarse, que dijo ‘basta ya. Quiero pertenecer al deporte y detrás de la reja lo puedo hacer’. El decidió pasar por todo el tratamiento que el departamento exige y hoy es el fruto del proyecto”, agregó.

Para Ángel L. Polaco Santana, padre del canastero, es motivo de orgullo poder verlo reintegrándose a la sociedad. Este alabó la iniciativa de Corrección porque, según entiende, con esta el DCR mitiga un poco la marginación que pueden llegar a sufrir los confinados cuando concluyen sus condenas, lo que puede ayudar a una sana reintegración.

“Mi hijo está en esta situación por una mala decisión suya, y si le preguntas a él el mismo te lo dice. No fue que se le inculcó ni se le enseñó”, manifestó Polaco Santana, quien fue oficial de Corrección por casi 20 años. “Él estuvo en el Colegio St. Francis de Carolina, de ahí pasó al Colegio Bautista con quienes ganó el torneo McDonalds. Luego tuvo una oportunidad en Florida, donde se convirtió en el jugador rookie del año del torneo en que estuvo. Regresó a Puerto Rico y jugó Liga Juvenil Sub 25 y Sub 21 y a la vez fue firmado por Carolina en la Liga Superior (de nuevo ingreso). Entonces viene el error, que es de humanos. Fue mucha la presión que tuvo que pensó que a los 18 años podía hacer un montón de cosas en mi casa. Siguió una mala recomendación de que saliera de mi casa, y el resultado es este”, continuó.


([email protected])

Comportamiento ejemplar

“Pero hay un orgullo con humildad, porque muchos pensaron que él ya no iba a jugar más baloncesto. Que él ya había cogido el camino que había cogido y que no venía de vuelta. Él no ha perdido el tiempo en donde está. En ningún momento él se ha desenfocado de lo que siempre ha querido hacer, que es jugar baloncesto. Creo que ahora es cuando más enfocado y decidido lo veo, no para recuperar el tiempo que perdió, sino para aprovechar el tiempo que tiene ahora mismo”, dijo el padre. El comportamiento de Polaco Pizarro y la manera en que ha aprovechado el privilegio que ha recibido tampoco ha pasado desapercibido para el apoderado de los Cocoteros, Pedro Luis García, ni para su dirigente, el excanastero del BSN, Gary Williams.

“La experiencia es positiva porque los jóvenes conocen su historia como atleta, pero también conocen la otra parte, la de la desgracia y el error que cometió”, dijo García, maestro de Mercadeo en la Superior Vocacional Nueva de Loíza.

“Él tiene una oportunidad nueva que es con este equipo. Yo sé que está buscando una oportunidad en el Baloncesto Superior Nacional. Él ya practicó una vez con Bayamón y vamos a ver si se le da. Es muy disciplinado y sabe jugar baloncesto”, agregó.

A los 32 años, Polaco Pizarro ya ha procesado el sentimiento de arrepentimiento por los delitos que cometió, y sabe que en los 10 años en que ha estado tras las rejas, perdió mucho de su tiempo al lado de familiares que fallecieron y no pudo despedirse; de su tiempo haciendo lo que le ha apasionado desde niño, que es jugar al baloncesto; de la posibilidad de llegar al BSN, donde una vez practicó con los Vaqueros de Bayamón, y de la posibilidad de ganarse la vida como canastero.

“Esto es una experiencia única. Es algo a lo que le doy gran validez y seriedad porque sé que soy el primer confinado que sale de una institución a jugar en una liga semiprofesional y representar a mi pueblo. Ha sido muy grande porque sirve de ejemplo para otros. Ha sido bien gratificante”, dijo Polaco Pizarro, cuya madre María S. Pizarro también estuvo entre las dos centenas de personas que vieron el partido.

“Creo que nunca es tarde para aprender y desarrollarse. El cambio en mí ha sido bien grande ya que junto al programa ya hemos tenido la oportunidad de dar charlas. Como persona, una tarea que tenemos de dar el ejemplo, continuar creciendo y brindarle herramientas a otros muchachos que crecen para que se vean y no incurran en los errores que se cometen en la vida”, agregó.

Una de las metas que Polaco Pizarro se ha trazado es comenzar a trabajar con jugadores jóvenes, primero a nivel individual y luego grupal, no solo para pulir sus destrezas físicas en el deporte, sino las mentales y de comunicación, que considera que son vitales para un buen desarrollo como atletas y como seres humanos.

“Les aconsejo a todos y se los pido de corazón. Sé lo que es estar en el cielo y en el infierno. He visto las dos caras de la moneda. Hay muchas cosas que llegan y rápido se van. No te da tiempo ni de darte cuenta cómo lo perdiste, pero los estudios son algo que lo obtienes y muere contigo. Tú familia sin importar por lo que pases se mantiene. Les aconsejo que se enfoquen en los estudios, en tener una relación de comunicación funcional. Esa es una cosa que vemos mucho en nuestro país, de los núcleos familiares disfuncionales. Siempre tengan en mente, que porque nos vean aquí no es que somos malas personas. Pongan sus vidas en las manos de Dios, que es la herramienta principal y el motor. Con él grandes cosas se pueden hacer”, dijo.

Y aunque en los próximos meses enfrenta su primera oportunidad ante la Junta de Libertad Bajo Palabra, y en eso se enfoca, por supuesto, la meta de llegar al BSN sigue viva.

“Y definitivamente creo que está capacitado para jugar en el BSN. Si se lo tienen que llevar ahora mismo por mí que lo hagan, porque estaría orgulloso de ser parte de ese sueño que él tiene y que sé que va a lograr”, finalizó Williams, su dirigente.

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