De vuelta Carlos Arroyo a casa-VÍDEO
El boricua se reunió ayer con su familia en Miami luego de una exitosa temporada en la liga de Turquía.

Nota de archivo: esta historia fue publicada hace más de 13 años.
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Haber ganado 26 de 27 juegos en su más reciente participación en Turquía y lograr la conquista del campeonato de la liga al mando del sistema de juego del club Galatasaray son grandes satisfacciones que vive el armador boricua Carlos Arroyo.
Sin embargo, ninguno de esos buenos momentos se compara con el que vivió ayer.
“No hay nada más especial que reencontrarme con mi familia. La satisfacción de ser padre sobre la que uno tiene como atleta es otra cosa”, admitió Arroyo a Primera Hora apenas unas horas después de su arribo a Miami, Florida, donde reside junto a su esposa y sus tres retoños.
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Arroyo fue recibido por sus hijos y esposa muy privadamente, pero sin faltar los honores de un héroe. El fajardeño llevaba más de tres meses que no veía a su familia. Durante ese tiempo, ayudó al Galatasaray a hilvanar una racha de 25 victorias que fue detenida en el cuarto juego de la serie final de la liga turca ante el Banvit. Pero, superado ese traspié, el Galatasaray ganó en su casa el quinto partido de la serie para alzarse con su primera corona nacional en 23 años y formar la fiesta.
“La familia está superorgullosa de ese logro. Ha sido un año especial”, dijo Arroyo.
“En lo personal, haber jugado para 26-1 fue un honor. Yo estaba molesto cuando perdimos la racha en el cuarto partido. Pero completamos el trabajo y cumplimos un gran año”.
El campeonato en el baloncesto coincidió también con la coronación del club en la liga de fútbol turca, capitaneado por el astro de Costa de Marfil, Didier Drogba. Es la primera vez que la organización, de renombre y mucho respeto en Turquía y Europa, celebra títulos en el mismo año.
Arroyo, de paso, era el capitán del equipo de baloncesto y esa experiencia fue también una que se disfrutó al máximo.
Sobre todo, le llenaba de emoción la responsabilidad que tenía de dirigir al público tras cada partido –ganaran o perdieran– en un ritual cantado mediante el cual los fanáticos alaban a sus jugadores.
“No sé lo que cantaban, pero es un ritual chévere donde los fanáticos respondía a mis movimientos y lo que les decía. Eso sí lo aprendí a decir. Lo practicaba con mis compañeros”, dijo Arroyo en referencia a un ritual que puede ser visto en un vídeo en primerahora.com.
Sin dudas, la segunda experiencia de Arroyo en Turquía fue tan especial como la primera, aunque estaba con otro equipo, pero con el mismo técnico. El doble campeón en Turquía –fue también parte del quinteto ganador de la campaña pasada, el Besiktas– admitió que no le molestaría volver allá el año que viene.
Claro está, Arroyo advirtió que su retorno tendría que ser bajo otros términos.
“Hay una opción negociada, pero voy a comprarla. Si vuelvo con ellos, que es posible, tendrá que ser con un mejor contrato. Algo que sea bueno para ambas partes”, dijo Arroyo.
“Yo además quiero evaluar mis opciones. Es lo correcto. Debo evaluar las ofertas que surjan y ya mi agente me dijo que hay muchos equipos grandes en Europa buscando armadores. Así que bregaremos con eso en los próximos meses”.
Pero antes de cualquier negociación, Arroyo se encargará de tareas hogareñas, como buscar a sus hijos a los campamentos de baile y deportes en los que están inscritos este verano.
“La agenda es esa y mi familia. Lo que viene ahora es tomarme unas vacaciones y disfrutarme a mis hijos”, puntualizó.


