Por los pasados 159 días, el Heat de Miami no ha salido derrotado en noches consecutivas. Y esta noche tratará de extender esa racha cuando reciba la visita de los Spurs de San Antonio en el American Airlines Arena durante el sexto juego de la serie final con el fin de forzar un séptimo y decisivo desafío el próximo jueves.

San Antonio, sin embargo, no es extraño a este tipo de escenario. De hecho, tan reciente como en su serie semifinal de la Conferencia del Oeste ante los Warriors de Golden State, ganó su quinto juego en casa y luego fue a Oakland a terminar el trabajo y cerrar la serie como visitante.

¿Podrá repetirle la dosis a Miami en su cancha?

Ciertamente, hay antecedentes que les favorecen a los Spurs, como es el caso de los Mavericks de Dallas en el 2011, que ganaron su quinto partido en su casa y luego celebraron en la cancha del Heat en partido donde su defensa colapsó la zona y forzó a Miami a vivir y morir del tiro largo.

Miami debe haber aprendido de eso y, en esta serie contra los Spurs, ha sido más agresivo buscando el canasto de alto porcentaje cerca del aro y ha tratado de penetrar hacia el área pintada con frecuencia. Inclusive, debe mencionarse que Dwyane Wade aún no ha intentado un triple en toda esta serie.

Los tiros de tres se lo han dejado a los especialistas, como Ray Allen, que lanza para un increíble 64.7 por ciento en bombazos (11-17), lo que ha ayudado a Miami a tener porcentaje colectivo de 42.3 en triples en la serie final.

Pero muy a pesar de las ejecutorias de Wade y Allen en el backcourt, lo mismo no se puede decir de los armadores Mario Chalmers y Norris Cole, que entre ambos promedian 11 puntos por juego en esta serie, con el primero lanzando para apenas 31.7 por ciento de campo y el segundo con un pobrísimo 27.2 por ciento.

Eso contrasta con un ataque bastante consistente del backcourt de los Spurs, que entre Tony Parker, Danny Green, Emanuel Ginóbili y Gary Neal promedian 56.2 puntos por juego, - 12.2 más que sus homólogos de Miami.

Green, en particular, promedia 18 puntos y lanza para 65.8 por ciento en triples (25-38) –rompiendo la marca de Allen en una serie final (tuvo 22 en 2008 con Boston)–, mientras Parker ha sido la bujía por tierra con 16.2 puntos por juego.

De hecho, cuando Parker ha anotado 20 puntos o más (primer y quinto juego) y Ginóbili anota en doble cifra (primer y quinto juego), los Spurs han ganado.

Esto implica que para que Miami evite ver una celebración de San Antonio en su casa, el Heat tiene que buscar la manera de contener a Parker y a Ginóbili, prohibiéndoles la entrada a la pintura para crear situaciones de juego, sumado a un buen hedge frente al pick and roll y dobles coberturas en el perímetro.

Así sucedió con efectividad en el segundo y cuarto juego de la serie y Miami sacó esos juegos cómodamente. Para ello, Cole y Chalmers tienen que presentarse con mayor intensidad defensiva, amén de atinar sus tiros abiertos mientras aprovechan la atención defensiva que se les presta a Wade y a LeBron James.

Resta ver entonces cuál equipo de Miami se presentará a cancha. Si es el Heat con hambre defensiva y agresividad en penetraciones al canasto o el Heat pasivo, tirador de jumpas y de pobre rotación defensiva. Eso determinará si hay o no un nuevo campeón esta noche.