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A 30 años del debut de Roberto Alomar

Por Sara Del Valle Hernández 04/22/2018 |00:00 a.m.
Un día como hoy, pero de 1988, el segunda base puertorriqueño comenzaba a construir su leyenda.
Roberto Alomar salta para evitar al receptor Mike Stanley, al que había sacado fuera en un partido celebrado el 3 de agosto de 1993 en Nueva York. (Archivo / AP)  

Corría el mes de marzo de 1988, cuando un joven Roberto Alomar dejaba el alma sobre el terreno de juego en los campos primaverales de los Padres de San Diego con el anhelo de ganarse un puesto como intermedista en el equipo grande.

El salinense hizo de todo, y lo hizo bien. Al concluir el ‘spring training’, el jugador, de 20 años, lideró al equipo en promedio de bateo y anotadas, pero eso no fue suficiente. Al momento de hacer el corte final, el equipo prefirió darle la segunda base al veterano Randy Ready, bajo la premisa de que a Alomar le faltaba madurar más en las Menores. Fue una decisión dolorosa para Alomar, según recordó el escritor deportivo y biógrafo del jugador miembro del Salón de la Fama en Cooperstown, Jossie Alvarado.

“(Alomar) Lo hizo todo a finales del mes de marzo, y cuando llegó abril y van a hacer el último corte, el equipo decide bajarlo a Triple A para dejarle la segunda base a Randy Ready, que era un pelotero más maduro. Cuando a Alomar le dieron la noticia, lloró de coraje porque él entendía que desde el ‘spring training’ de 1987 que estaba ‘ready’ para jugar en las Grandes Ligas”, contó Alvarado, al rememorar los días previos a la ansiada llamada para que Alomar debutara en el equipo grande.

Sin poder hacer otra cosa que seguir trabajando fuerte, el boricua retornó a las Menores con la novena  Estrellas de Las Vegas. Sin embargo, su estadía en ese equipo de la Costa del Pacífico duró poco. Tras nueve juegos, finalmente fue llamado por los Padres, el 20 de abril.

El pelotero debía jugar al día siguiente, el 21 de abril, cuando los Padres se enfrentarían a los Dodgers de Los Ángeles. La lluvia lo impidió y el ansiado debut de Alomar se produjo el 22 de abril. Hace 30 años.

“A él le tocaba jugar contra los Dodgers de Los Ángeles. En ese juego iba a lanzar Fernando Valenzuela. Alomar dice: ‘Qué clase de bienvenida me van a dar’. Pero suspenden el juego y entonces debuta el 22, ante Nolan Ryan (de los Astros de Houston)”, acotó Alvarado.

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En su primer turno al bate frente a quien Alvarado ha llamado el rey de los ponches de todos los tiempos (5,714) y de juegos sin hit (7), logró conectar un hit. En su segunda visita, Ryan le tiró un bolazo a la cabeza. Fue su bienvenida oficial a las Grandes Ligas.

“Roberto, con ocho años, y Nolan se hacían tiradas cuando Ryan jugaba en California con Santos, padre. O sea, Nolan Ryan jugaba con él de chiquito, y cuando a Roberto le toca debutar contra Nolan Ryan, éste le zumba rapidito a la cabeza. Roberto pensó: ‘Pero si él me vio a mí de chiquito’. Pero eso no tiene nada que ver, ya Roberto estaba en las Grandes Ligas, y Nolan le tiró como le tiraba a los demás”.

Camada de boricuas

Cuando Alomar llega a los Padres, ya había un grupo de boricuas esperándolo, lo que hizo su adaptación más fácil. Estos fueron el receptor Benito Santiago, el jardinero y primera base Carmelo Martínez y el campocorto Dickie Thon, además de la presencia de su padre, Santos Alomar, como coach de tercera base.

Al final de esa primera temporada, el joven atleta logró establecerse como un segunda base confiable. Asimismo, logró superarse como bateador, tras promediar .316 en el último tercio de la campaña, aunque finalizó con .266. También fue líder en carreras anotadas con 84 y en dobles con 24 y se convirtió en una pieza de valor para los Padres, que finalizaron terceros en la División Oeste de la Liga Nacional.

Su desempeño hizo que San Diego lo reconociera como el novato del año, y quedó en quinta posición en la votación para este premio en la Nacional.

Alomar en un libro

Las anécdotas que Alvarado ha compartido figuran en su libro “Roberto Alomar: un pelotero especial”, que salió al mercado el 17 de abril, el día en que comenzó la serie de dos juegos entre los Indios de Cleveland y los Mellizos de Minnesota en el estadio Hiram Bithorn, de San Juan.

El escritor declaró que quería publicar el texto hace dos años. Sin embargo, Alomar le pidió que esperara por una versión en inglés para sacarlo al mercado.

“El libro no sale en el momento que yo quería, pero no me estuvo malo porque me enfoqué en la versión en inglés. Entonces, todo se fue alineando poco a poco, y el libro salió del horno el 17 de abril de 2018, que es cuando MLB decide que el equipo de los Mellizos y Cleveland van a jugar en Puerto Rico”, dijo.

La obra de 215 páginas ofrece abundantes datos de la carrera del singular segunda base e interesantes entrevistas con personas ligadas a su carrera y con el jugador. Además, retrata la importancia de la familia Alomar Velázquez en el desarrollo del ‘Hall of Famer’.

“El texto está dedicado a los padres y madres que apoyan los sueños de sus hijos, en este caso estamos hablando de un pelotero. La presencia del padre o la madre es lo principal. Este es el mensaje que yo quería llevar porque en las entrevistas eso fue lo que salió a flote”, apuntó el cronista deportivo.

El libro se consigue en librerías y en el portal jossiealvarado.com. También pueden adquirirlo directamente con el autor a través de sus redes sociales, @jossiealvarado en Twitter y Jossie Alvarado en Facebook.

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