El liderazgo innato y la madurez que muestra Francisco Lindor –tanto en el terreno de juego como en el clubhouse con sus compañeros de equipo– hacen pensar que tiene una edad superior a las 19 primaveras.

El cagüeño apenas atraviesa por su tercera temporada como profesional y ya ha dado muestras de que será más que un pelotero. Es un líder.

Y el primero en reconocerlo es su dirigente de los Carolina Mudcats (Clase A Avanzada), donde milita Lindor. En un partido reciente, uno de los lanzadores de su equipo confrontaba problemas con la selección de pitcheos y, cuando Wallace se preparaba para conversar con él, se encontró que Lindor se le había adelantado.

“Escuché la conversación y dejé que continuara. No tenía que decir nada más. No necesitaba hacerlo”, sostuvo Wallace a la reconocida revista Baseball America sorprendido por el hecho de que el jugador más joven dentro del equipo asumiera ese rol de liderato.

“La manera en que lo hizo fue la correcta. No fue arrogante, como ‘no puedo creer lo que hiciste’, sino ‘oye, ¿en qué pensabas cuando lo hiciste?’”.

No es la primera vez que Wallace habla maravillas de Lindor. El año pasado, mientras lo dirigía en Clase A, Wallace aseguró que el tener a Lindor dentro de un equipo era algo bueno para cualquier mentor.

“Es el sueño de un dirigente porque no hay que señalarle muchas cosas. Es un chico maduro para su edad. Entiende el juego mejor que muchos jugadores de su edad. No causa ningún problema. Se puede decir que fue criado de la manera correcta”, sostuvo Wallace en aquel momento.

Sin embargo, estas características no pueden ejecutarse si no tuvo una base sólida desde sus inicios y el carácter de Lindor como jugador tiene su génesis en la figura de su padre, Miguel.

“Mi papá se pasaba haciéndome preguntas (acerca del juego). Me preguntaba: ‘¿Qué harías en esta situación?’. Él fue uno de los que me ayudó. Tú pones atención al juego y las cosas irán bien”, dijo Lindor.

Y es esa pasión y respeto que siente por el juego –además de su buena defensa y respetable bateo– lo que ha convertido a Lindor en uno de los mejores prospectos de los Indios de Cleveland.