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No se quedan con los brazo cruzados para poner parque al día

Por Karla Pacheco Álvarez / [email protected] 09/23/2016 |00:00 a.m.
El joven Emanuel Pérez ha trabajado voluntariamente con las mejoras. (Foto/ Juan Luis Martínez)  
Un grupo de personas y ‘skaters’ se unen todos los domingos para rehabilitar los predios del estadio Manuel Carrasquillo Herpén de Carolina.

El pequeño Adrián Hernández entró, del brazo de su madre, a la pista del estadio Manuel Carrasquillo Herpén listo para poner su grano de arena en la limpieza del recinto de patinaje, también conocida como el “Moho Skatepark  de Carolina”. 

A sus seis años, Hernández se convirtió en el más pequeño de un grupo de personas que han decidido   no esperar más por una acción  del Gobierno que  restaure  los espacios recreativos. 

“A mí siempre me ha gustado eso de entrar a limpiar lugares  y ayudar.  Empecé a ver en Facebook que Emmanuel (Pérez) estaba  viniendo aquí, vi las fotos de cómo se iba trabajando  el lugar  y  me dije: ‘contra, eso es lo que yo quiero hacer’. Siempre  incluyo a  mi nene en todo lo que hago y aquí estamos. Es parte del aprendizaje  que tiene que tener para ser un buen ciudadano”, explicó Christine Rivera, madre del pequeño Adrián. 

 
Rehabilitan parque en Carolina


La convocatoria de la  que habla Rivera fue la que lanzó en las redes sociales  Emmanuel Pérez Villamil  –a través de su página Carolina 787–  hace aproximadamente dos  meses. 

“Un día estaba corriendo bicicleta por ahí, sacando fotos, documentando a Carolina y las áreas cercanas. Vi este lugar y  me llamó la atención porque pensaba que nadie lo usaba. Se veía totalmente abandonado. Entré por ahí, lo vi todo y puse un vídeo en Facebook”, recordó  Pérez Villamil.   

“Cuando  empecé a recibir las reacciones de las personas,  que  hablaban que esto se utilizó para  los Juegos Panamericanos en el 1979,  vi cierta nostalgia y me dio mayor inspiración para venir y meter mano. Restaurarlo lo mejor que se pueda”, prosiguió   Pérez Villamil. 


Su mensaje era claro. Él estaría en la pista todos los domingos a partir de las 10:00 a.m. hasta completar su nueva misión.    

“Es bien  emocionante y  bien bonito porque el primer día fue improvisado. Vine solo, tiré un mensaje y llegaron ocho personas. En la segunda ocasión vinieron alrededor de 25 personas y   está pasando lo que yo quería. No es solo restaurar el parque, sino  que también quiero que la gente se una y entiendan  que no tenemos que esperar por el gobierno o una organización que tenga millones. Nosotros  somos miles, podemos hacer el trabajo  y no tenemos que esperar por dos o tres personas”, aseguró Pérez Villamil.

El Moho Skatepark nunca se dejó de usar  

La acción impulsada por  Pérez Villamil no es la  primera   que se realiza para volver a poner en condiciones el espacio, que comparte estacionamiento con la  sede de la   Federación Puertorriqueña de Gimnasia. 

El carolinense explicó  que,  en la década del 90, un pequeño grupo de vecinos intentó mantener el lugar y en el 2000 una persona se encargó   de rehabilitar  la zona y construir gran parte de las rampas y estructuras que existen hoy para el uso de patinetas. 

Sin embargo, los rumores de una posible demolición del recinto pudo haber minado  la ganas de continuar el esfuerzo por mayor tiempo.


“Este lugar nunca ha dejado de usarse , aún en las condiciones en las que se encontraba antes que llegara  Emmanuel. Era como que: ‘mira, hay un boquete ahí’. A pues, si hay un boquete, ponle una plancha, la tapas y sigue corriendo”, dijo  Roberto Santana  Clemente, un joven de 25 años que  ha practicado el skateboard desde  los 13 años.  

“Lo que queremos es que todos lleguemos, soltemos el bulto y utilicemos este espacio hasta que el Gobierno o el municipio –porque realmente no sé a quién le pertenece–  lo derrumbe. Hey dude,  un saco de cemento no nos cuesta mucho. Más nos gastamos en cervezas y dulces en una semana”, continuó Santana Clemente.

Pero, ¿cuál es la razón para  ir allí a diario?

“Nunca va a haber un lugar como este. Aquí, por la forma en que se han dado las cosas,  no es  como cualquier otro skatepark. Esto simplemente es un sitio donde, de forma orgánica,   nosotros hemos creado estructuras para correr y mantener nuestra libertad de expresión con la patineta. Esto es lo más parecido a la calle. La única diferencia es que aquí no tenemos el peligro que me atropellen”,  finalizó   Santana Clemente.

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