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Causa para juicio contra la voleibolista Kim Willoughby por muerte de su hija

Por Lester Jiménez / [email protected] 09/10/2018 |07:37 p.m.
La lectura de acusación fue fijada para el 20 de septiembre próximo y el inicio del juicio fue calendarizado para el 4 de octubre próximo. (Suministrada)  
La lectura de acusación fue fijada para el 20 de septiembre próximo y el inicio del juicio fue calendarizado para el 4 de octubre próximo.

La voleibolista estadounidense Kim Willoughby enfrentará juicio por asesinato y maltrato de menores por la muerte de la niña de tres años que estaba bajo su custodia en hechos ocurridos en marzo de 2016.

En la vista preliminar celebrada en la sala 304 en el Tribunal de Mayagüez, la jueza Ivelisse Zapata Toro encontró causa en las dos denuncias que se radicaron en su contra, por violaciones al artículo 93 del Código Penal (asesinato en primer grado) y al artículo 58 de la Ley 246 para la Seguridad, Bienestar y Protección de Menores (maltrato de menores).

La determinación surgió luego de escuchar la prueba que presentó el Ministerio Público a través de tres testigos, incluyendo el desgarrador informe de la patóloga forense que le practicó la autopsia a la niña y que reveló que la menor murió a causa de severos traumas internos provocados por golpes propinados y no por una caída en la bañera, como originalmente se creía.

La lectura de acusación fue pautada para el 20 de septiembre y el inicio del juicio para el 4 de octubre.

Los hechos se remontan al 2 de marzo del 2016. Según el informe policiaco en ese momento, Willoughby alegó que la niña -hija biológica de una prima de la jugadora pero que ella había adquirido su tutoría y estaba en vías de completar el proceso de adopción- sufrió un accidente mientras se bañaba, en hechos ocurridos en la Urbanización Sultana de Mayagüez. La jugadora, que en ese entonces militaba con las Indias de Mayagüez en la Liga de Voleibol Superior Femenina (LVSF), alegó que dejó a la niña sola en la bañera en lo que buscaba una toalla y cuando regresó la encontró tirada en la bañera mientras le caía agua de la ducha en el rostro.

Sin embargo, el informe de Ciencias Forenses arrojó que la causa de muerte de la pequeña no era compatible con una caída, sino un severo trauma corporal.

Originalmente, la jueza María del Pilar Vázquez no encontró causa para su arresto, pero el Ministerio Público radicó en alzada, donde prevaleció.

En la vista preliminar celebrada el lunes, la fiscalía sentó a tres testigos, entre ellos, la Dra. Irma Rivera Diez, patóloga forense en el Negociado de Ciencias Forenses y quien tuvo a su cargo la autopsia de la hija de Willougby.

A preguntas del fiscal Miranda, la galena determinó en sala que, al examinar el cuerpo de la niña, encontró varias lesiones internas y externas, algunas que no eran recientes y que evidenciaban un patrón de maltrato, y otras que habían ocurrido minutos antes de la muerte.

“La niña tenía muchos golpes que no son compatibles con esta historia”, confirmó la patóloga, refiriéndose al testimonio de Willoughby de que se había caído en la bañera.

Rivera Diez indicó que la niña presentaba once evidencias de trauma externas, entre abrasiones, contusiones y laceraciones, en el rostro, la parte trasera de la cabeza, los brazos y la frente, algunas de ellas recientes y otras que debieron ocurrir varios meses antes.

“Hicimos radiografías al cuerpo reflejaron que una lesión en el brazo fue dos meses antes, otra en el hombro de aproximadamente tres meses, un cayo viejo grueso de aproximadamente un año y una fractura de entre nueve meses a un año de la novela costilla del lado izquierdo, que son consistentes con maltrato infantil”, sostuvo.

Además, tenía 21 evidencias de trauma internas recientes que incluía rotura en una vértebra, lesiones en abdomen, rotura de la aorta abdominal, contusión en riñón y páncreas, entre otros, la mayoría de ellas.

“Tenía golpes muy cercanos (al momento) de la muerte. Puedo decir que fueron minutos”, sostuvo. “Es un trauma propinado. En mi opinión, entiendo que se produce, ya sea por un golpe por la parte posterior que provoca la hiperextensión del cuerpo, o fue lanzada contra algún tipo de objeto, que abre la aorta”, detalló la galena, quien además identificó hemorragia en la cabeza, compatibles con algún tipo de aceleración y desaceleración (jamaqueo) del cuerpo.

Mientras, en el contrainterrogatorio, el licenciado Harry Padilla, a cargo de la defensa de la imputada, estableció que la niña era víctima de abuso antes de estar bajo la custodia de Willougby y que sus lesiones internas pudieron haber sido agravadas por la intervención de algunas personas que intentaron darle los primeros auxilios sin conocer apropiadamente la forma en que se aplican.

Sin embargo, la doctora reiteró que esa práctica no provoca lesiones tan graves.

Además de Rivera Diez, la fiscalía sentó a declarar a la doctora Luz E. Martínez García, quien dirigía el área de pediatría en la Sala de Emergencias del Centro Médico y a la empleada del hospital que sirvió de intérprete, Maidaliz Toro Vega. A preguntas del fiscal Miranda, la galena indicó que, la niña llegó a sala de Emergencias asistida por paramédicos que le proporcionaban primeros auxilios (CPR) y que intentó revivirla, pero fue en vano.

“No estaba rígida, pero estaba fría. No tenía pulso, no estaba respirando y no tenía frecuencia cardiaca… Después de estar casi una hora (intentando revivirla), hubo que declararla muerta”, sostuvo.

La otra testigo que presentó la fiscalía fue la empleada de la institución, Maidaliz Toro Vega, que sirvió de traductora al momento de la emergencia. La empleada de la oficina de Servicio al cliente indicó que Willoughby le había expresado que la niña era su hija, pero que estaba en proceso de adopción. Indicó que la niña había sido removida de un hogar y mencionó que un hermanito de la nena había muerto en ese hogar, también por maltrato. Más adelante en la vista se reveló que el hogar donde estuvieron esos menores ubica en Estados Unidos.

Toro Vega también indicó que, en medio de la emergencia, la voleibolista sufrió un ataque de nervios y tuvo que ser asistida.

“Estaba llorando, en medio de una crisis de nervios. Se dirigió a la rampa de la sala de emergencias y tuvieron que contenerla. Decía que se quería quitar la vida”, narró la empleada, quien reveló que Willougby tuvo que ser hospitalizada por salud mental en el Hospital Metropolitano de Cabo Rojo.

La jugadora, quien en todo momento estuvo asistida por una intérprete, se mantuvo inmóvil durante la vista y tampoco mostró reacción alguna al conocer la determinación de la jueza.

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