No todos los días se cierra un negocio por mil millones de dólares. Eso fue lo que le costó a Mark Zuckerberg, creador y CEO de Facebook, comprar Instagram. Sin embargo, cuando estaban por cerrar el acuerdo, el joven multimillonario le pidió a Kevin Systrom, cofundador de la popular red social de fotos, interrumpir las negociaciones. ¿La razón? Zuckerberg no quería perderse un episodio estreno de Juego de tronos. Y se sentó a verlo junto con sus amigos.

Ese es el tipo de fanatismo que despierta en todo el mundo esta serie de HBO que está a solo dos episodios de terminar su tercera temporada. Más de nueve millones de estadounidenses vieron la primera (2011), que costó $60 millones. La segunda (2012) registró 25 millones de descargas ilegales en Internet, convirtiéndola en la serie más “pirateada” de la historia. Y el primer capítulo de la actual temporada promedió 4.4 millones de espectadores solo en Estados Unidos, con un máximo de 6.7 millones. A eso se suman ocho premios Emmy, un Golden Globe y nada menos que 45 otras nominaciones.

Sin embargo, este éxito que combina un elenco mayoritariamente británico, imponentes escenografías y una trama llena de giros, le debe todo a un solo hombre: George R. R. Martin, el creador de Canción de hielo y fuego, la saga literaria en la que se basa esta serie. Una fantasía épica para lectores adultos, cargada de violencia y luchas de poder entre las casas que se disputan el Trono de Hierro, y donde ningún personaje parece tener garantizada su permanencia.

“Apenas se emitió el primer episodio de la tercera temporada (a fines de marzo), HBO la renovó por una cuarta y de inmediato nos pusimos a trabajar en ella. David Benioff y Daniel B. Weiss (guionistas y productores de la serie) ya están viendo los nuevos episodios, al igual que yo. Las filmaciones comenzarán en junio o julio”, confirma Martin —con su voz grave y hablar pausado— por teléfono desde Santa Fe (Nuevo México), donde vive junto con su esposa, Parris McBride, y cuatro gatos.

Inspirada en la Guerra de las Dos Rosas, el conflicto que enfrentó entre 1455 y 1485 a la Casa de los Lancaster contra la Casa de los York por el trono de Inglaterra.

Después de tres años trabajando con HBO, ¿cuáles han sido los principales desafíos de adaptar sus libros a la televisión?

Las novelas son bastante difíciles de filmar por varios aspectos. Son muy extensas y complicadas, con muchos personajes, castillos, batallas, dragones, lobos huargos y tramas paralelas que además se entrelazan. Tuvimos que eliminar algunos personajes, cosa que yo detesto hacer, pero entiendo que era necesario. Solo tenemos 10 horas por cada temporada; sería mucho mejor si fueran 12, pero contamos con un gran presupuesto, comparado con otras series de televisión”.

Entiendo que, aparte de usted, solo HBO conoce el verdadero final.

A Dave y Dan les he dicho hacia dónde voy, ellos tienen las líneas generales, pero todo está en mi cabeza.

La actual temporada equivale a la primera mitad de su tercer libro, Tormenta de espadas. ¿Cuántas temporadas se necesitarán para sus siguientes novelas, Festín de cuervos y Danza de dragones?

Bueno, esa decisión todavía no ha sido tomada. Mi esperanza es que sean dos temporadas en las que podamos combinar Festín de cuervos y Danza de dragones, considerando que son libros cuyas tramas ocurren en forma paralela. Estamos hablando de la quinta y sexta temporadas, incluso de la séptima. Pero primero tenemos que terminar la cuarta y esperar a que renueven la serie.

¿Por qué “Tyrion Lanister”, a quien interpreta Peter Dinklage, es su personaje favorito?

Es entretenido escribir sobre él, porque es un personaje de mucha profundidad, lleno de contradicciones y de gran inteligencia. Pero también tiene sus propios demonios con los que lidiar; tiene un lado oscuro. Escribir sobre un personaje de gran profundidad y complejidad como él es mucho más fácil que trabajar con un personaje que siempre es bueno o siempre es malvado.

¿Y cómo ha cambiado su vida con el éxito de las novelas y de la serie de televisión?

Efectivamente, mi vida ha cambiado de manera positiva, pero también negativa. He sido un escritor exitoso por mucho tiempo y estuve muy cómodo con la forma en que vivía mi vida. Pero las cosas han cambiado y este nivel de fama es algo que nunca esperé o anticipé. De hecho, todavía me resulta difícil asumirlo.