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Escritora Mayra Montero revela que padece de cáncer

07/01/2011 |02:08 p.m.
La escritora cubano-puertorriqueña divulgó que padece de cáncer en el sistema linfático.

La laureada periodista y escritora Mayra Montero, autora de célebres novelas como “La trenza de la hermosa luna”, reveló hoy que padece de cáncer en el sistema linfático.

“Tengo un linfoma, que es algo que las tribus celtas llamaron ‘la medusa gris’. En la noche de los tiempos, iluminados supongo que por una hoguera, abrieron a un jefe que parece que había muerto de un linfoma y decidieron eso, que parecía una medusa catastrófica”, describió la autora cubano-puertorriqueña en el diario El Nuevo Día, donde ejerce su profesión de periodista.

La novelista confesó que al enterarse del sorpresivo diagnóstico, después de meses visitando médicos, la reacción inicial fue de miedo, confusión y angustia.

La escritora nunca tuvo ganglios inflamados palpables, una de las señales de que puede alertar a los médicos, aparte de que los laboratorios de sangre arrojaban resultados normales.

No fue hasta que confesó su preocupación a un médico amigo suyo, el doctor Jorge Hernández Denton, “porque sentía que algo no iba bien”, que pudo encontrar la causa de su indisposición.

El facultativo la mandó a realizarse un sonograma abdominal, que arrojó la existencia de “unos ganglios sospechosos y se desencadenó todo”.

“He pasado por todas las etapas que cuentan los libros acerca de las personas que se enteran que tienen una enfermedad difícil. La única etapa por la que no he pasado, y que me parece una imbecilidad absoluta, es esa de ¿por qué a mí? Eso no me lo he preguntado ni me lo me voy a preguntar en la vida”, narró montero.

La escritora aseguró que ha leído que “uno viene con el gen de la enfermedad, sobre todo cuando se trata del cáncer, que permanece ahí dormido hasta que aprovecha una situación determinada y se activa. Pues yo he pensado que qué horror que esto hubiera salido hace 30 o 35 años, cuando no había tantos adelantos y yo era una muchacha que me divertía. Es más tengo que agradecerle al gen que haya dormido durante tanto tiempo”.

Montero dijo que “el período de la quimio es extraño, como diría un personaje de (Alejo) Carpentier: lo insólito se instala en la cotidianidad”, al recibir infusiones en su casa por 96 horas.

“Durante ese tiempo tengo que cargar con dos sueros, uno en un brazo y otro en otro. Esos sueros vienen empacados en unas bolsitas con unas pequeñas computadoras que indican lo que han bajado y que emiten unos sonidos, como una sutil respiración: pssss, psssss”, agregó la escritora de 59 años.

Reveló que “hace poco, cuando íbamos a cenar, que me senté a la mesa con mi marido, recuerdo que le dije: ‘Tengo muchas ganas de llorar, voy a llorar, voy a llorar...’ Y él me miró muy serio y me dijo: ‘Es que esta es la hora de comer, no es la hora de llorar’. Y yo pensé: que lógica aplastante. Era una observación casi bíblica: existe un tiempo para llorar y un tiempo para comer”, expuso la autora nacida en La Habana con su habitual estilo narrativo.