Tras liberarse hace seis meses del contrato que lo ataba al sello discográfico White Lion, el reguetonero Randy, del dúo Jowell & Randy, ha querido darse la oportunidad de retomar el género de R&B que desde niño  le apasiona, publicando el disco Roses and wine.

Con este paso en su carrera, Randy desea demostrar que se puede incursionar en otros géneros haciendo música y letras de calidad.

Consciente de que su representación del género urbano es una sólida y con la que lo identifican, desea que la gente sepa que “el reguetón no hizo el mundo, el reguetón no lo es todo. Los niños deberían saber que hay otros tipos de música  interesantes y con  contenidos de letras más profesionales”. 

“Esto ha sido contra viento y marea porque nadie en mi compañía me apoyaba pa’ esto, pa’ hacerlo. Lo hice solo, creí en mí mismo y dejé el miedo  que tuve por estos 15 años en fallar...”, revela el artista que cuenta con el apoyo del pelotero de Grandes Ligas Yadier Molina, a través de su compañía Molina Record.

Esta movida  del intérprete urbano, de 33 años de edad,  no representa la ruptura del  dúo urbano con el que ha viajado el mundo y se ha dado a conocer.

“El dúo está ahí. Es otro concepto y un negocio. Jowell & Randy tiene su esquina y siempre los vas a escuchar”, detalla el exponente que desde pequeño escucha la música de Motown, Jackson Five y Michael Jackson.

Sin embargo,  es para él  una oportunidad con la que soñaba desde 2006 cuando el equipo de producción de White Lion no le permitió, según cuenta a Primera Hora, lanzar el álbum Romances de una nota por temor a que se afectara el concepto de Jowell & Randy que estaba en su mejor momento. Luego, en 2009 intentó lanzar otra producción  que por lo mismo no fue  publicada porque afectaría al dueto. 

“Me  lo guardé y me lo chupé.  Se lo mostré a Wisin (ya que tenía con Jowell una alianza con WY Records junto a White Lion), pero  Wisin  me dijo: ‘No, eso no va’. Va Jowell & Randy, dale al reguetón’. Y respeté a la gente sabionda y me callé nuevamente. Pero  ahora, la tercera vez no lo podía  dejar pasar”, cuenta.

Explica que “ ya me siento  seguro y no quiero escuchar a nadie. Nadie tiene ideas cab...nas, todos son unos ma...lones, son unos vividores y chupasangre. Ahora  voy a hacer las cosas como  creo que deben de ser. Ya estoy grandecito. Esto es lo que yo digo de verdad es refrescarse y  organizar mis ideas”. 

Más disciplinado y con bailarines

Randy Ariel Ortiz Acevedo, su nombre real, se siente  a rienda suelta en esta etapa  musical que se encuentra con la que asegura “estoy haciendo lo que me da la gana porque  estamos preparados. Antes no  lo  podía hacer porque no tenía la destreza ni el discernimiento ni la disciplina”.

Desde la plataforma del R&B, Randy desea inspirar a nuevos   talentos que como él quieran luchar por sus sueños. Además, cuenta con un cuerpo de bailarines capitaneados por el coreógrafo Felipe “Lee” Meléndez.  

“Con los cambios  que van a  pasar este es un nuevo  portal  que estamos abriendo   y nuestra intención es animar a  una nueva  generación para que se animen a hacer una cosa diferente (dentro de la música)  y meterle más empeño y trabajo.   Vamos a despertar una nueva generación”, insiste “Nota Loca”, como se le conoce en el ambiente artístico.

Aprovechará el boom del reguetón para abrirse paso con su R&B, porque tiene en cuenta que “la competencia está tan dura y está tan bueno el género  urbano  que toda la atención está en   los artista urbanos”. Agrega que “los artistas como Ricky (Martin)  y toda esta gente necesita de lo urbano para poder impulsar su música; ahora se puso  bueno”.

En cuanto a su concepto de R&B, tomará clases  para pulir  su inglés y conquistar el mercado anglosajón. 

Será papá por cuarta ocasión

Randy, quien también se encuentra más dedicado a su familia, está emocionado porque el  23 de  este mes  nacerá su cuarto retoño, un varoncito que llamará Andrew. 

El vocalista tendrá su tercer vástago con su pareja Raquel Rivera, con quien ha procreado a Andrés, de tres, y Andrea de un año. Además, tiene un hijo mayor, Randy Ariel, de siete años, fruto de una relación anterior. Pero le encantan tanto los niños que no descarta, quizá para sus 40 años, adoptar un niño o una niña. 

En cuanto a su salud, se encuentra  estable tras el cateterismo que se le realizó en 2014. Continúa  cuidándose tomando medicamentos y modificando su alimentación.