Nota de archivo: publicada hace más de 90 días

Draco Rosa, Rubén Blades y Juan Luis Guerra dan cátedra de talento y amistad

03/31/2012 |
Draco Rosa, Rubén Blades y Juan Luis Guerra destilaron emoción de principio a fin de la velada. (Primera Hora / Pipo Reyes)  
Tanto el público como los tres cantautores se unieron en un derroche de alegría y buena vibración.

Rubén Blades, Juan Luis Guerra y Robi Draco tienen varias cosas en común, pero su mejor punto de convergencia es la genialidad artística que cada uno aporta a lo suyo.

El concierto Encuentro, que anoche tuvo su primera de dos funciones en el Coliseo de Puerto Rico, en Hato Rey, es un banquete musical que el público de mujeres y hombres disfrutó de pie, bailando, cantando y aplaudiendo desde el inicio cerca de las 9:30 de la noche.

El concierto abrió abordando el sentimiento patriótico con el clásico Patria, interpretado por los tres grandes de la noche, cada uno apoyado por la bandera que representan (Panamá para Blades, República Dominicana para Guerra y Puerto Rico para Draco), proyectadas en pantallas gigantes.

Al escucharse por vez primera la voz de Robi Draco, el público, que los recibió de pie, le dio un caluroso aplauso en celebración de su presencia en medio de su lucha contra el cáncer que le fue diagnosticado el pasado año.

Ya con la clave bien marcada, Rubén Blades inició su presentación con Las calles.

“Un placer estar aquí y lo primero que quiero decir es: ¡Que viva el Gran Combo de Puerto Rico! 50 años con Rafael (Ithier)”, expresó el cantante panameño.

Blades prosiguió la primera de la tres etapas que conformarían el show con una selección de sus éxitos musicales, como Amor y control y La caina.

El ex Ministro de Turismo de Panamá saludó a su colega Cheo Feliciano, con quien ya terminó de grabar una producción discográfica, antes de anunciar Vale más un guaguancó, del compositor boricua Catalino “Tite” Curet Alonso, a quien agradeció el trato que en vida le dio como persona y músico.

De Tite también interpretó La palabra adiós antes de despedirse con Decisiones.

Cúmulo de emociones

La transición a Luis Guerra se marcó con el medio giro de la tarima para traer al frente al cantautor dominicano y su orquesta.

Con todo el Choliseo bailando, el líder de la agrupación 4:40 cumplió su promesa de ofrecer puro merengue y son con La bilirrubina, A pedir su mano y Como yo, entre otros de sus éxitos.

“Rubén y yo estamos con Robi, porque Robi está sano”, expresó Juan Luis Guerra.

El reencuentro de Draco con los espectadores y viceversa fue la última etapa del espectáculo, pero sin duda la más esperada de la noche.

El músico y compositor fue recibido con una enérgica ovación de la audiencia, que pareció ignorar el problema que por unos instantes confrontó con el sonido al introducir Noche fría.

La voz del productor conserva su esencia. Se pudo mover entre los tonos bajos y altos sin dificultad, sobre todo en el número rockero Aleluya, con el que dio testimonio de la fe que lo ha mantenido de pie en su enfermedad.

“Quiero dar gracias a Dios por encima de todo y a ustedes. Gracias por mantenerse en contacto... Las energías, la buena vibra, estoy positivo, mucha esperanza aquí”, fueron sus expresiones de saludo tras un año y medio fuera de los escenarios.

Al terminar Aleluya, Robi pidió unos minutos para poder tomar agua, pues el efecto de los medicamentos le reseca la garganta. Fue entonces cuando llovieron los aplausos y los gritos repitiendo su nombre.

Poco después, pidió otros instantes para hacer una foto que recreara toda la escena.

“Estoy intensamente pensando en vida”, manifestó en otro momento.

El cierre del concierto reunió al trío de estrellas para cantar el tema de Juan Luis Guerra Qué bonita luna, tal como lo hicieron en el especial de una institución bancaria en 1993.

Este Encuentro se repetirá hoy, sábado, en el Choliseo, para así culminar lo que pudiera ser la primera etapa de una serie de presentaciones conjuntas por distintos países latinoamericanos.