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Gilbertito y Rubén Blades juntan soneo y reflexión - Ve vídeo

05/21/2011 |11:27 p.m.
Los dos artistas presentaron el concierto Una sola salsa la noche del sábado en el Coliseo de Puerto Rico, en Hato Rey. (Para Primera Hora / Israel González)  
Gilberto resaltó con sus soneos y romance, y Blades con sus líricas.

“Raptados” por el sabor artístico de Gilberto Santa Rosa en el escenario, y la profundidad de las líricas de Rubén Blades, quedaron los asistentes a Una sola salsa, el concierto que ofrecieron estos dos grandes de ese género musical la noche del sábado en el Coliseo de Puerto Rico, en el barrio capitalino de Hato Rey.

El intérprete puertorriqueño y el cantautor panameño sortearon algunas de sus canciones más emblemáticas en un enérgico espectáculo que se extendió por más de dos horas y media, y que incluyó una alusión cómica al supuesto fin del mundo que iniciaría ese día con el “rapto” de ciertos “escogidos”, a partir del tema La canción del final del mundo.

Los dos salseros unieron sus voces siete veces, intercaladas con intervenciones de uno y el otro. Rubén entonó 11 números, mientras que su compañero boricua se cargó nueve. No obstante, ambos se mantuvieron casi todo el tiempo a la vista de la audiencia, que llenó tres cuartas partes del recinto en su modalidad amplia. Cuando Gilberto cantaba, Rubén tocaba maracas o coreaba, y cuando éste último hacía la voz principal, el primero le sometía a los timbales o coreaba.

“Pertenecemos a un grupo de artistas que defendemos un género muy querido y popular”, expresó Santa Rosa luego de saludar al público y antes de que Blades interpretara Las calles, el quinto de un repertorio de casi 30 canciones, entre sencillos y popurrís.

“Éste es un género que hay que defenderlo, y para nosotros es importante darle la importancia que el género tiene. Los dos hacemos una sola salsa”, lo secundó Blades.

Desde que ambos cantantes aparecieron al frente de una nutrida orquesta a las 9:12 de la noche, Gilberto demostró que él es el hombre de la diversión y el sentimiento con sus soneos y su aptitud para el romanticismo, mientras que su colega, quien fue Ministro de Turismo de Panamá (2004-2009), se reservó para sí el privilegio de que una buena parte de los espectadores se supieran de memoria la mayoría de sus letras, como si las hubieran escuchado con detenimiento, no necesariamente para distraerse.

“Yo siempre he dicho que Rubén es un poeta urbano. De hecho, la primera vez que escuché esa expresión relacionada con la música, fue de Rubén”, admitió Gilberto Santa Rosa en clara referencia a números como Amor y control, Maestra vida, Padre Antonio, Parao y, por su puesto, Pedro Navaja.

La audiencia coincidió con él haciendo la clave en esos temas e incluso liberando sollozos durante Amor y control, letra centrada en el valor de la familia.

Aunque su amigo –según se identificaron– no le devolvió el elogio con palabras, el hecho de bailar y observarlo con admiración compensó ese gesto cuando Gilberto tradujo el amor y el desamor al lenguaje de la ricura salsera en melodías como Conteo regresivo, Qué manera de quererte, Mentira, Que alguien me diga, Perdóname y Amor mío, no te vayas.

La dinámica de los dúos constató que estas dos perspectivas de la salsa son compatibles. Al presentar Me cambiaron las preguntas, Para ser rumbero y La canción del final del mundo, por ejemplo, los dos artistas no sólo acoplaban voces y sentimiento, sino que lograban que las parejas que se contoneaban también corearan. Sin embargo, los dúos fueron secundarios en comparación con el destaque que tuvo cada solista aparte.

Baile y reflexión

Ese “bilingüismo sonoro” fue perfectamente entendido por casi 40 parejas que desde el inicio del espectáculo se pusieron a bailar en el área de arena del Coliseo. Estas personas no se salían de la pista improvisada cuando le tocaba el turno a Rubén Blades, pero los ojos no se despegaban del cantante cuando hacía introducciones habladas a sus composiciones, como ocurrió cuando reveló que La marea, una de las que más lo llena, casi nunca está presente en sus conciertos; y cuando dedicó Plantación adentro al autor boricua Catalino “Tite” Curet Alonso.

Aunque estuvo ausente de las canciones, las imágenes mostradas durante Qué manera de quererte incluyeron parejas homosexuales dándose muestras de amor, en un claro mensaje de que la salsa debe ser un ritmo con cabida para todas las clases sociales, edades, géneros, razas, etnias y orientaciones sexuales.

El show no se libró del tono histórico, anunciado antes de empezar por datos e imágenes sobre el desarrollo de la salsa, los cuales se mostraron en las tres pantallas gigantes que involucraron la escenografía. En esa línea, ambos cantantes hicieron recorridos por sus respectivas etapas artísticas desde los años 70 y 80 (vea el #13 y #16 del repertorio adjunto a esta reseña).

Con Muévete cerró el espectáculo, mas casi la mitad de los asistentes se quedaron con las ganas de seguir “secuestrados” por los dos artistas en el Coliseo.

Repertorio:

1 – Apertura (Dúo)
2 – Con la mayor elegancia (Rubén Blades)
3 – Decisiones (Gilberto Santa Rosa)
4 – La agarro bajando (Santa Rosa)
5 – Las calles (Blades)
6 – Conteo regresivo (Santa Rosa)
7 – La marea (Blades)
8 – Amor y control (Blades)
9 – Maestra vida (Blades)
10 – Me cambiaron las preguntas (Dúo)
11 – Qué manera de quererte (Santa Rosa)
12 – Mentira / Si te dijeron (Santa Rosa)
13 – Popurrí de Santa Rosa interpretando a Willie Rosario, Tommy Olivencia, Orquesta La Grande y Mario Ortiz: Los rosales, Satisfacción, Cómo sube la gasolina, Botaron la pelota (Dúo)
14 – Que alguien me diga (Santa Rosa)
15 – Plantación adentro (Blades, compuesta por el boricua Tite Curet Alonso)
16 – Popurrí de Blades: En número seis, Buscando guayaba, Paula C, Sin tu cariño
17 – Conciencia (Santa Rosa)
18 – Para ser rumbero (Dúo)
19 – Ligia Elena (Blades)
20 – Padre Antonio (Blades)
21 – Parao (Blades)
22 – La canción del final del mundo (Dúo)
23 – Perdóname (Santa Rosa)
24 – Pedro Navaja (Blades)
25 – Amor mío, no te vayas (Santa Rosa)
26 – Juan Pachanga (Dúo)
27 – Muévete (Dúo)

La orquesta:

Teclados: Arturo Ortiz
Trombón: Jimmy Bosch, Jerry Rivas, Jr.
Saxofón y flauta: Ángel Torres
Trompeta: Tommy Villarini. Carlos Martínez
Coros: Michael Pérez, Genaro Ramírez
Conga: Bobby Allende
Timbal: Marc Quiñones
Bongó: Sammy García
Bajo: Johnny Torres
Piano: Walter Flores