Encantadora complicidad

Por Rosalina Marrero-Rodríguez 08/28/2019 |11:45 p.m.
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Marisol Calero y Braulio Castillo, hijo, transportan de la risa a la emoción en “El próximo año a la misma hora”

La complicidad entre Marisol Calero y Braulio Castillo, hijo en la comedia El próximo año a la misma hora, se siente desde que aparecen en escena.

Se palpa no importa qué butaca se ocupe en el Teatro Tapia y esa cercanía es necesaria en esta pieza original de Bernard Slade (1975) para entender las motivaciones que los llevan a involucrarse en una relación de infidelidad aún conscientes de la realidad de ambos.

Cada uno está casado, con hijos, y esa realidad está presente a lo largo de la obra, al punto que tanto “George” (Castillo) como “Doris” (Calero), llegan a sentir empatía hacia las respectivas parejas.

Dirigidos por Gilberto Valenzuela, los actores se presentan como un hombre del mundo financiero y una mujer ama de casa que coinciden en un bar de un hotel en California en el 1951. El encuentro -que se repite cada 12 meses en el mismo lugar, por los siguientes  25 años de modo consecutivo- aviva entre ellos el instinto sexual que no necesariamente tenían dormido, pero quizás no complacido.

Esa atracción física la manejan con una gracia natural que provoca carcajadas entre el público. Pero el texto no  descansa solo en la comicidad, y esa es la maravilla de la pieza y del hermoso trabajo actoral, porque logra que el público se adentre en las necesidades, debilidades y aspiraciones de cada uno hasta llegar a conectar con ellos. 

El vínculo se va dando a medida en que “George” y “Doris” intercambian impresiones sobre lo positivo y negativo de sus parejas, y las situaciones que enfrentan con sus hijos. También se observa la transformación de ella, al satisfacer la  inquietud  de educarse, y en el giro en su  pensamiento socio-político, revelándola poco a poco como una mujer progresista.

Para marcar el paso de tiempo, se utiliza una serie de visuales que recrea momentos emblemáticos de la historia, consiguiendo ubicar al público en ese contexto. Los años 60 resultan de los más cómicos con una “Doris” complemente liberal, algo que toma por sorpresa a “George”, que mantiene una personalidad conservadora por encima de ser un “adúltero”. En el caso de los personajes, el cambio físico se acentúa con el vestuario, las alteraciones en el cabello y alguno que otro achaque de salud.

Toda la ambientación complementa unas actuaciones que, sin perder la chispa de la comedia, logran conmover.

A “George” y “Doris” se les acepta sin juzgarlos, y eso resulta de unas interpretaciones creíbles, que llevan a comprender sus acciones.

El próximo año a la misma hora es una buena oportunidad  para relajarse riendo y reflexionar un poco sobre las complejidades de las relaciones humanas.

Este sábado, 31 de agosto, habrá una función a las 8:30 p.m. en el Teatro Tapia, Viejo San Juan.

Para boletos, los puede adquirir en la Oferta del Día, pulsando aquí.

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