Placeholder

Por Glenn Santana

La tele que me crió

"Al borde del deseo"

10/31/2008

 

El miércoles vi el estreno de “Al borde del deseo”, por Wapa. Se supone que sería una mini-telenovela de 26 capítulos y pensaba que sería transmitida de lunes a viernes, pero, finalmente el canal lanzó el programa como un serial semanal.

El proyecto, que en su estreno tuvo una duración de dos horas pero que a partir de la próxima semana será de una sola hora, fue grabado en alta definición, así que en vez de parecer estar viendo algún episodio de “Decisiones”, ante mí vi una producción de excelente calidad visual.

La serie logró engancharme. Hubo cuernos, peleas, lujuria, brujería, y escenas de cama, todo en 120 minutos.

Al borde del deseo” originalmente se iba a llamar “Infieles”, y no sé por qué le cambiaron el nombre porque a la verdad que hay infidelidad por un tubo...

El programa tuvo sus momentos de gloria pero también tuvo sus momentos para olvidar.

Gloriosas por demás fueron las actuaciones de Cordelia González como “Sofía” y Braulio Castillo, hijo, quien es “Augusto”, el esposo maltratante de la primera.

La actuación de González, al igual que de Sully Díaz (“Cecilia”), Yvonne Caro (“Nilsa”) y Linnette Torres (“Estela”) nada tienen que envidiarles a las interpretaciones que a esa misma hora se pueden ver en “Sin senos no hay paraíso” (Telemundo) y en “Las tontas no van al cielo” (Univisión).

Por ejemplo, Cordelia igual se revienta contra el piso de sufrimiento en una escena y en otra –junto al joven actor Rodolfo Jiménez - irradia sensualidad y picardía, sin verse forzada.

No me gustó los muchos cortes en las tomas. Si los actores no están tan lejos, a veces es mejor dejar la cámara estática y dejar que la escena fluya.

Tampoco me gustó la escena final en la que un sujeto mantuvo secuestrada a “Sofía” y a su hijo. El tipo fue tiroteado como diez veces por la policía, y para colmo a “Sofía” parece que se le metió el espíritu de “Bonifacio” porque salió corriendo a sobar al moribundo que por poco la mata.

A parte de eso, creo que “Al borde del deseo” pudiera convertirse en la mejor producción del binomio Vicente Castro-Jorge Luis Ramos.

Y eso, que todavía no se vio nada de las candentes escenas románticas entre “Lissette” (Nashalí Enchautegui) y “Cecilia”.

Hay que verlas.