Absolverse a sí mismo puede ser más difícil

Por Primerahora.com 11/22/2018 |11:45 p.m.
Cuando se recibe la exculpación de otra persona, se tiende a pensar que esta perdonó y olvidó; pero, cuando se intenta hacerlo con sí mismo, la mente traiciona porque cae en la tentación del recuerdo constante. (Archivo)  
Nada como el perdón.

Ya lo dijo la cantante mexicana Belinda en su exitazo del pop latino: “En el amor, hay que perdonar”. El último capítulo de la serie No me compares, por Univision Puerto Rico y Primerahora.com, dejó anoche a los espectadores con el dulce sabor de la absolución cuando las “dívoras” asumieron las consecuencias de sus fechorías y todos los personajes decidieron continuar luchando por sus sueños sin hacer daño a los demás.

Sin embargo, la realidad no es así de sencilla. En primer lugar, no se puede eximir de culpa a otro si primero no se perdona a sí mismo, de acuerdo con los sitios web Red Cenit y Psicosupervivencia. Si las sensaciones de remordimiento, enfado o malestar con uno mismo no se atienden a tiempo, se corre el peligro de caer en una depresión o, lo que es peor, crear una impenetrable coraza emocional, añade la página Mundopsicologos.com.

 
No me compares | Capítulo 12: “Termina un ciclo”

Max enloquece por el amor de Jenny e intenta recuperarla. Jenny tiene que decidir a quién va a entregar su corazón. Bruno debe decidir si abrir su corazón a Andrea, mientras ésta tiene que dejar su orgullo y reconocer su error ante sus compañeros y amigas.

Según los expertos en salud mental citados en esas fuentes, perdonarse a sí mismo es más difícil que perdonar a los demás por una razón supersencilla. Cuando se recibe la exculpación de otra persona, se tiende a pensar que esta perdonó y olvidó; pero, cuando se intenta hacerlo con sí mismo, la mente traiciona porque cae en la tentación del recuerdo constante. Como revivimos lo que hicimos, nos seguimos castigando.

Para ayudarte a romper ese ciclo, ofrecemos los siguientes consejos a base de los sitios web referidos.

1. Analiza el germen de la culpa: Reflexiona sobre las razones por las que sientes que mereces un escarmiento. ¿Cómo se compara tu error con las cosas que haces bien? ¿Cuántas acciones reprochables has cometido versus cuántas acciones de compasión y buena fe?

2. Asumir la responsabilidad: No es lo mismo culpa que responsabilidad. La primera implica castigo; la segunda, acción. Antes de seguir adelante, ocúpate de reparar lo reparable.

3. El error sirve para algo: Todos los seres humanos se equivocan. No obstante, solo algunos son capaces de evadir el mismo error. Ponte como meta ser uno de esos pocos que aprenden de la adversidad.

4. Analiza las circunstancias: Es imprescindible no excusarte de algo que no debiste haber hecho. Aun así, considerar las condiciones de tu decisión contribuye a tener un cuadro más claro de por qué lo hiciste, y aceptarlo. ¿Tu error ocurrió cuando eras adolescente? ¿Después de la muerte de un familiar? La respuesta a estas preguntas puede ser reveladora.

5. Vuelve a intentarlo: ¿No pudiste perdonarte después de estos pasos? Tranquilo(a), no te rindas. En algún momento, lograrás esa liberación que tanto necesitas.

Mira toda la serie #NomeCompares.

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