La violencia de género desde la reclusión

Por Rosalina Marrero-Rodríguez 12/03/2018 |11:45 p.m.
Este año, 23 mujeres han perdido la vida en Puerto Rico a causa de la violencia machista. ([email protected])  
Con la dirección de la actriz Elia Enid Cadilla, participantes del Programa de Teatro Correcional recrean en cápsulas educativas el maltrato físico, emocional y sexual.

Rostros golpeados, cuerpos ensangrentados y mutilados, dignidades e inocencias robadas son resultado de la violencia de género que, desgraciadamente, se incrementa en las sociedades, incluyendo la puertorriqueña, sin todavía encontrar un alto a esta tragedia.

Este año, 23 mujeres han perdido la vida en Puerto Rico a causa de la violencia machista, una cifra alarmante que apenas refleja los casos contabilizados por la Policía, pero que pudieran ser más, advirtió la actriz y directora del Programa de Teatro Correccional, Elia Enid Cadilla.

En favor de educar a la comunidad en general sobre cómo se manifiesta este crimen, Cadilla, conjuntamente con el Colegio de Cinematografía, Artes y Televisión (CCAT), edita en estos días una serie de documentos audiovisuales que recrean -sin disimulo- el abuso físico, emocional y sexual que viven mayormente las mujeres, aunque hay hombres que también han sido víctimas.

El proyecto nació en el curso de Conducta Criminal y Uso de Sustancias en el Ámbito Correccional, que ofrece la profesora Julimar Sáez Colón en la Universidad Carlos Albizu y cuyos estudiantes realizaron unas investigaciones que motivaron la realización de los vídeos.

Invitada a ser parte del proyecto, Cadilla profundizó en “unos libretos que comuniquen”, con la ayuda de Leo Álvarez y el apoyo técnico del CCAT.

Las escenas fueron representadas por reclusas y reclusos participantes del Programa de Teatro Correccional y la experiencia no pudo ser más estremecedora para todos, pues muchos de ellos tienen un trasfondo de abuso físico, emocional o sexual, no así de feminicidios.

“Estoy tan contenta con los trabajos de actuación que hicieron, porque todo el mundo se entregó y a las mujeres les afectó mucho, porque muchas de ellas vienen de situaciones de maltrato”, destacó la experimentada actriz, dedicada hace 17 años a enseñar artes escénicas a la población correccional.

Uno de los más afectados fue el confinado que encarnó a un abusador sexual, pues “es un muchacho que es particularmente muy religioso y tiene un gran amor por su madre”.

Para la representación de la violencia emocional, “usamos todas las palabras que dicen los victimarios cuando son apresados”, detalló Cadilla. 

“Citas textuales de distintos maltratantes que ellos las utilizan porque les parece que se justifican”.

Estos vídeos transmutarán en unas cápsulas educativas que prontamente llegarán a la televisión para que el público general tenga acceso a ellas, “porque son sumamente aleccionadoras”.

El programa Aquí se habla de todo, de la Corporación de Puerto Rico para la Difusión Pública (WIPR), donde Cadilla es una de las presentadoras, será una de las vías de transmisión.

No hay reto igual

La trayectoria artística de Elia Enid Cadilla dio un vuelco hace 17 años cuando asumió la dirección del Programa de Teatro Correccional.

Es un taller que la llevó a pensar la actuación como una herramienta para la rehabilitación, para el fortalecimiento de la autoestima y, sobre todo, para devolverle a esa representación de la comunidad carcelaria la confianza en sí misma.

“Es un mundo completamente distinto”, dijo. 

Ser testigo en primera fila del proceso redescubrimiento individual de quienes forman el programa es una de sus mayores recompensas.

 “Aunque algunos han estudiado en universidad, ni siquiera sospecharon que tenían talento artístico; para ellos y para ellas es como una Navidad: es descubrir que servían para algo que no sabían que servían”, compartió Cadilla.

El resultado de su labor lo constata con frecuencia al ver que sus exalumnas y exalumnos, tras cumplir con sus condenas, continúan sirviendo en charlas de prevención y en algunos casos se certifican como artistas de la artesanía.

“¡Es maravilloso!”, acotó.

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