Los niños leen cada vez menos buena literatura; la cultura actual está alejándolos de la lectura. Estudios recientes indican que los niños cada vez leen menos y no aprecian el placer que se deriva de la lectura, lo cual empeora significativamente según llegan a la adolescencia. En vez de leer, crean cuentas en las diversas redes sociales y tienen acceso a los mensajes por teléfono. Un estudio reveló que 53% de los niños de 9 años leen diariamente por placer, porcentaje que se considera bajo, mientras que a los 17 años solo 19% lo hace, lo cual es significativamente bajo.

Alejamiento de la lectura: un fenómeno social.

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No solamente los niños no están desarrollando amor por la lectura, sino que los adultos tampoco están leyendo, y utilizan su tiempo de esparcimiento para conectarse a las redes sociales o ver televisión. El modelo negativo que se les está dando a los niños es preocupante en una sociedad que está perdiendo la riqueza cultural y el desarrollo de lenguaje que se logra a través de la lectura.

Contrario a décadas anteriores, los padres han ido perdiendo la costumbre de leerles por las noches diariamente a los niños. Los televisores en los cuartos han ido sustituyendo esa práctica necesaria para desarrollar el amor por la lectura en esos primeros años. En adición, los currículos acelerados y altamente demandantes de muchas escuelas requieren que los padres lleguen a hacer tareas escolares y a realizar proyectos asignados, por lo cual terminan tarde en la noche agotados, con poco o ningún tiempo ambos, padres y niños, para leer por placer.

Los niños, cada vez a más temprana edad, mantienen sus ojos casi incrustados en los teléfonos inteligentes y menos en los libros. Desde edad preescolar son “expertos” en la tecnología, y los libros son un mal necesario limitado al contexto escolar, nunca como un instrumento de relajación, diversión o esparcimiento.

La lectura se percibe como algo pasado de moda, no es tema de conversación interesante como lo es el de la última película en estreno, el último videojuego o el más reciente episodio de la serie favorita de la televisión… o lo que está dando de qué hablar en las redes sociales.

Ventajas de la lectura

A través de la lectura se desarrolla la imaginación, la creatividad, el pensamiento crítico, se aumenta el vocabulario, se desarrollan las destrezas de redacción o de lenguaje escrito y se aprende de otras culturas; se descubre otro modo de ver el mundo, de solucionar problemas y conflictos. La lectura puede ser un instrumento motivador, inspirador y de autorreflexión.

No es de extrañarse, entonces, que los niños cada vez tienen un vocabulario más limitado, unas pésimas destrezas de redacción, un desarrollo de lenguaje expresivo simple y más dificultades de ajuste emocional-social.

La lectura es la destreza educativa más importante que un niño debe desarrollar, así que, de tener tropiezos para dominarla debe recibir ayuda sin ninguna dilación antes de que se frustre y desarrolle una aversión hacia la misma. Hay diversos programas terapéuticos muy efectivos, diseñados para desarrollar la lectura. De no dominar la lectura será imposible que desarrolle amor por la misma y su vida escolar será un vía crucis.

En conclusión, los padres tienen la clave para el cambio en sus propias manos. Son ellos quienes único pueden cambiar esta desafortunada tendencia. Que los niños vuelvan a los libros, esa debe ser la consigna.

(La autora es patóloga del habla y lenguaje, y directora del Instituto Fonemi de Puerto Rico)

Cómo detener la tendencia

Cambiar un derrotero siempre cuesta y requiere esfuerzo y determinación. A continuación, algunas sugerencias:

•Los padres y madres deben ser modelo para los niños, la lectura debe verse como algo de práctica común en el hogar, empezando por ellos.

•Leerles a los niños en voz alta 15 minutos diarios antes de acostarse.

•Sacar la televisión de las habitaciones.

•Establecer privilegios: se les permitirá acceso a la tecnología (juegos, películas y vídeos) una vez que dediquen tiempo a leer.

•Regalarles libros de interés para ellos.

•Leer el libro que fue base de la película antes de verla.

•Registro en un club de libros.

•Compartir sobre lo que cada miembro de la familia está leyendo.

•Premiar cada vez que finalice un libro, obviamente comprándole otro, además de realizar una actividad familiar de celebración.

•Matricular a los niños en una escuela que fomente la lectura y no los recargue con currículos acelerados que no les permitan disfrutar una buena lectura.

•Visitar librerías.