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Diario de una nutricionista

Por Carla De Jesús Martínez 12/01/2015 |11:39 a.m.
La experta Carla de la Torre comparte su secreto para mejorar los hábitos alimentarios y tener una vida saludable.
(Fotógrafo: Gabriel López Albarrán / Maquillaje y peinado: Alfredo Monterola, portavoz de L'Oréal Paris)  

A todos nos ha pasado. En más de una ocasión nos hemos levantado de la cama pensando que hoy es el día en que nos depediremos del refresco y las papitas fritas, y comenzaremos a alimentarnos mejor. Sin embargo, mientras transcurre el día, nuestro autodominio se va debilitando y terminamos cayendo en las mismas tentaciones de ayer. 

Esta escena es más común de lo que pensamos y es por esa y otras razones que Carla de la Torre decidió adentrarse al mundo de la nutrición y hacer de esta su carrera profesional. La joven, quien luchó contra la obesidad desde temprana edad, pronto cumple su décimo aniversario como nutricionista licenciada, fisióloga del ejercicio y educadora en diabetes. 

Día a día, la especialista se concentra a ayudar a que sus pacientes alcancen su meta de mejorar sus hábitos alimentarios y tener una vida saludable. Entre las recomendaciones para cumplir con su objetivo está el realizar un diario de alimentos. “Recomiendo llevar un diario para crear consciencia de nuestros hábitos, autoevaluarnos y en la consultoría poder proponer nuevas herramientas para mejorar la dieta”, indicó la nutricionista y también portavoz del producto Naturally Almond distribuido por B. Fernández. Como frecuentemente aprendemos del ejemplo, de la Torre comparte su rutina diaria en el siguiente diario de alimentos y actividades físicas redactado por ella: 

5:00 a.m. Todas las mañanas despierto a esa hora para ir a rodar. Practico el ciclismo y el club con el que corro le gusta madrugar. Mi café no puede faltar, una taza de expreso con leche de almendras y azúcar morena mientras me preparo con todos los artefactos que el deporte requiere. Me siento a leer los titulares de la prensa mientras meriendo algo liviano, una rebanada de pan integral con mantequilla de almendras y mermelada de fresas.

7:30 a.m. Al regresar de mi entrenamiento, procuro hacer un desayuno completo con los nutrientes que necesito para recuperar mis músculos luego del entrenamiento y comenzar un largo día de trabajo. Mis desayunos oscilan entre una taza de avena con leche de almendras y pasas, acompañado de dos huevos hervidos con aceite de oliva, sal y pimienta o una batida de proteína vegana con hojuelas de avena, guineo y leche de almendras de chocolate. En mi oficina siempre tengo frutos secos, y a media mañana como un puñado de pistachos, almendras o nueces.

1:00 p.m. Los lunes y algunos otros días de la semana practico Meatless Monday. Este movimiento internacional crea consciencia del negativo impacto que provoca al ecosistema y a nuestro or-ganismo el excesivo consumo de ali-mentos de origen animal e invita a que al menos un día a la semana no consumamos éstos. No soy vegetariana pero hago lo posible por no abusar del consumo de carnes y sus derivados y con esto, la leche de almendras ha sustituido la leche de vaca de manera absoluta en mi dieta. Mi favorita es Naturally Almond ya que, a diferencia de otras marcas, no contiene carragenano, aditivo nocivo a la salud. Mi almuerzo sin carne puede ser una sopa de lentejas con zanahorias acompañado de una porción de arroz integral y ensalada fresca.

4:00 p.m. A esta hora hago un segundo almuerzo. Le llamo así pues es más abundante que una merienda ya que en las horas de la tarde tengo mucho trabajo y no logro cenar hasta la noche. En este almuerzo acostumbro comer mi ensalada de granos preferii guesda (frijoles negros, habichuelas rosadas, garbanzos, cebolla, pimiento rojo, tomate, aceite de oliva y vinagre con ajo), o un sándwich de hummus, o una taza de quinua con vegetales. En ocasiones también me preparo una batida de proteínas, con leche de almendras sin endulzar, papaya y unas cucharadas de semillas de linaza. 

7:30 p.m. La cena es alrededor de las siete y media, ocho de la noche y la acompaña una copa de vino tinto. Lo utilizo para bajar las revoluciones del día, además de disfrutarlo y reconocer sus beneficios a mi salud. En esta comida puedo tener un pescado, me gusta mucho el atún con mis vegetales favoritos; coles de bruselas, zanahorias y setas y alguna porción pequeña de farináceos como; los granos que sobraron del almuerzo o una vianda como la malanga con aceite de oliva. Para lograr comer de esta manera inteligente y saludable me planifico, y ese es el consejo principal en la consultoría nutricional con mis clientes. Siempre hay que tener alimentos nutritivos a la mano, y así evitaremos en gran medida depender de productos repletos de calorías vacías y conflictivos con la salud.

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