Clave para el éxito escolar

Por Por Lic. Nellie Torres de Carella / Para Primera Hora 08/09/2019 |12:08 p.m.
Las matemáticas suelen presentar problemas particulares de atención. (Suministrada)  
Vigila los problemas tempranos que pueda presentar tu hijo con su capacidad de atención.

Está comenzando un nuevo año escolar, lleno de entusiasmo y de anticipación de éxito por parte de los padres con respecto a sus hijos. Sin embargo, al final del mismo habrá padres preocupados por las dificultades evidenciadas por sus hijos, y otros se sentirán angustiados por tener que lidiar con un fracaso escolar.

El fracaso escolar puede minimizarse si se detecta la dificultad con destrezas esenciales para aprender y así ayudar al niño a desarrollar la misma óptimamente. Las destrezas de aprendizaje van más allá de la capacidad intelectual que se pueda tener porque afecta todas las áreas académicas, como la atención. Una destreza sumamente importante para el éxito escolar es poder atender para así poder entender y llegar aprender.

¿Cómo afecta un problema de atención en la escuela? Las estadísticas indican que es frecuente que los niños con dificultad para atender presenten también dificultad con la lectura, escritura y matemáticas.

Problemas de lectura

Los problemas con la lectura pueden surgir en los primeros grados, mientras aprenden a leer, porque se tienen que concentrar tanto en leer bien las palabras que tienden a perder el mensaje detrás de las mismas. Otros lo presentarán en grados posteriores y tendrán que leer varias veces el mismo escrito para entenderlo. También los padres podrán observar la tendencia que tienen estos niños de pensar en otra cosa mientras leen, llevándolos a leer las palabras equivocadas y, por ende, afectarse la comprensión. Mientras más larga es la oración a leer, más probable es que su comprensión lectora se afecte. Seguir las instrucciones en los exámenes para ejecutar adecuadamente igualmente será un reto.

Otros podrían presentar retos con la comprensión lectora porque tienen dificultad en la comprensión de textos largos, a pesar de tener un vocabulario adecuado. Hay los que por su impulsividad y los problemas de atención, suelen omitir palabras e interpretan mal el contenido de la lectura. Por esa dificultad se afecta la comprensión de instrucciones escritas, porque el niño realiza la tarea con la información que ha logrado retener, obviando otra que le impedirá responder de acuerdo al macro, al sentido total de lo que se requiere.

Problemas de escritura

Los problemas con la escritura pueden evidenciarse desde el inicio del aprendizaje de esta destreza, ya que el niño tiene que formar letras y unirlas para formar palabras. Mientras, en grados posteriores, al tener que redactar un párrafo, presentará dificultad para empezar la redacción del mismo y en la organización de sus ideas para plasmarlas en un papel.

Matemáticas

En cuanto a las matemáticas, estos niños suelen ser impulsivos, obvian detalles y saltan pasos en la secuencia necesaria para resolver una ecuación, a pesar de tener claro los conceptos matemáticos.

La presencia de un problema con el procesamiento auditivo es muy frecuente en los niños con trastornos de atención y puede impactar el aprendizaje de las tres destrezas básicas: la lectura, la escritura y la matemática. Es muy común que presenten dificultad para seguir una secuencia de instrucciones con varios pasos, así como la tendencia a comprender mejor lo que ven, o con claves visuales, que aquello que solo escuchan.

El constante requerimiento de que se les repita la pregunta, la instrucción o el mensaje es una herramienta compensatoria que los ayuda a comprender mejor. La tendencia a la distracción con ruidos, aunque sean insignificantes, como una gotera, evidencia la dificultad para enfocarse en un estímulo, mientras ignoran uno que compite con el principal, esto hace que concentrarse en el salón de clases sea una tarea monumental.

¿Cómo se puede ayudar a estos niños?

En algunos niños es difícil identificar la dificultad para atender antes de empezar en la escuela, pero en otros los indicadores son obvios desde la etapa preescolar. En esos casos los padres deben comenzar a ayudar al niño para prepararlo para la entrada a Kínder. Una evaluación por un especialista y terapias especializadas para aumentar el procesamiento sensorial y la atención pueden evitar un futuro fracaso escolar. Otros niños evidenciarán los indicadores a nivel escolar y tanto ellos como sus padres vivirán momentos de frustración y angustia al recibir constantes quejas de los maestros.

Si el niño muestra un nivel alto de actividad, el hiperactivo, podrán adjudicarle las dificultades a un posible trastorno de atención, y es la responsabilidad de los maestros referir al niño a un especialista que lo evalúe y determine si ese es el diagnóstico. De ser así, los padres deberán decidir entre la utilización de fármacos y/o terapias para aumentar la atención, como la terapia sensorial auditiva y el Metrónomo Interactivo, además de los acomodos necesarios que deben hacerse en el salón de clases.

Un caso más complicado es el del niño que no presenta un nivel alto de actividad, el inatento, pero que presenta todas las dificultades antes descritas para aprender. Para los maestros estos niños podrían estar presentando problemas de actitud, de falta de motivación e interés, de despiste. Podrían disciplinarlos o tratarlos como si tuvieran un problema de conducta y porque entienden que no les importa aprender. Estos son los niños que luego de la escuela tiene que ir a tutorías, terapias y estudios supervisados para lidiar con los retos que encuentran a diario para ejecutar adecuadamente en el salón de clases.

Solo un diagnóstico por profesionales podrá aclarar el enigma y hará viable el tratamiento que requieran. Es momento de que se le dé más importancia a la destreza de atención como clave para el éxito escolar y no solamente a recomendar evaluaciones psicométricas. Como bien señala Daniel Goleman, profesor de psicología en la Universidad de Harvard y editor de la revista Psychology Today: “Saber concentrarse es más decisivo para un niño que su coeficiente intelectual”.

(La autora es patóloga del habla y lenguaje, y directora del Instituto Fonemi de Puerto Rico)

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