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Come bien y siéntete mejor

Por Agencia EFE 07/28/2019 |11:45 p.m.
Las enfermedades relacionadas con la inflamación pueden acabar afectando a cualquier órgano del cuerpo: sistema cardiovascular inmune, digestivo, osteo-articular o, incluso, neurológico y mental. (Shutterstock)  
Si eres paciente de artritis reumatoidea opta por una dieta rica en alimentos antiinflamatorios.

La artritis reumatoide es una de las enfermedades inflamatorias crónicas que conlleva la inflamación de la articulaciones y tejidos circundantes, aunque también puede afectar otros órganos. Es una patología autoinmune.

“Unos incorrectos hábitos dietéticos conducirán al paciente a desajustes en su peso corporal, tanto por exceso como por defecto, lo que repercutirá en sus articulaciones (sobrecarga, falta de estructuras de soporte…)”, apunta Eduardo Fernández Ulloa, enfermero de reumatología en el Hospital Universitario Ramón y Cajal de Madrid.

Además, añade, “en ocasiones podemos encontrar déficits de nutrientes que juegan un papel importante tanto desde el punto de vista inmunológico, como en la formación del hueso, como puede ser la vitamina D”.

Las enfermedades relacionadas con la inflamación pueden acabar afectando a cualquier órgano del cuerpo: sistema cardiovascular inmune, digestivo, osteo-articular o, incluso, neurológico y mental.

“Por esa razón es importante no solo prevenir, si no también ayudar a personas ya diagnosticadas para que la enfermedad no vaya a más”, apunta la Sociedad Española de Reumatología en un comunicado.

Dieta mediterránea contra las enfermedades inflamatorias

La dieta mediterránea se posiciona como buena manera de sobrellevar con salud esta patología. Luis Serra, catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, argumentó que la dieta mediterránea “emerge como la mejor opción en nuestro entorno geográfico incorporando siempre frutas y verduras, cereales integrales, legumbre, pescado azul, frutos secos, vino con moderación y aceite de oliva virgen extra, entre otros”.

Asegura que las dietas proinflamatorias son las ricas en carbohidratos refinados, azúcares, grasas saturadas y grasa trans, y pobres en hojas, hortalizas y frutas, aceite de oliva, pescado o frutos secos.

Una mala alimentación no solo aumenta, en general, el riesgo de padecer este tipo de enfermedades que cursan con inflamación, sino que empeora el pronóstico en el caso de personas ya diagnosticadas.

“La prevención continúa después del diagnóstico y los beneficios de la dieta también. Nunca es tarde para disfrutar de los beneficios que nos puede aportar, aunque sus efectos serán más precoces y mayores cuando antes la adoptemos”, apunta.

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El aceite de oliva es uno de los elementos más emblemáticos de esta dieta y muchos de sus efectos beneficiosos se han relacionado con su alto contenido de ácidos grasos monoinsaturados (AGM) y en sus componentes fenólicos. Ha demostrado reducir el dolor, la funcionalidad y la calidad de vida en pacientes con artrosis. 

Los frutos secos también son ricos en otros componentes como arginina (precursor del óxido nítrico), ácido fólico, vitamina E y polifenoles antioxidantes, fitoesteroles y otros compuestos fitoquímicos. 

Artritis reumatoidea

Factores de riesgo

Edad: Existe un pico para desarrollar dicha enfermedad, sin embargo se es más propenso entre los 25 y 45 años

Sexo: Las mujeres tienen mayor riesgo entre el 2 y 3% que los hombres

Factores genéticos: Antecedentes familiares de enfermedades autoinmunes

Etnia: La raza blanca tiene mayor riesgo

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