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Vivencias desde la silla de cuidadora

Por Rosalina Marrero-Rodríguez 12/18/2018 |11:45 p.m.
View For Death o Paisaje a la muerte también está disponible en Amazon. (Suministrada)  
Soldanela Rivera publicó su experiencia en el libro “View for Death”.

Convertirse en cuidador o cuidadora de una persona enferma a veces puede ser planificado, pero muchas otras no. 

Es una responsabilidad que llega y hay quienes se atreven a asumirla sin saber realmente a lo que se enfrentan. Es una función que no es exclusiva de un género. La pueden ejercer hombres como mujeres. 

Soldanela Rivera es mujer y desde esa realidad, cuando creyó que ya su propio cuerpo no podía contener una emoción más, decidió escribir.

View For Death o Paisaje para la muerte es un libro que a primera vista parece fácil de leer. Tiene una variedad fotográfica que descansa la vista, lo que no calma es la sensación de ansiedad, impotencia y dolor que colman las 69 páginas.

Es una publicación que carga también el amor infinito por su esposo Dan Larsen, en cuya memoria escribió su primera publicación. Fue en principio un desahogo personal, que poco a poco también ganó el propósito de reconocer y servir de escape a las incontables mujeres que, como ella, ocuparon, ocupan u ocuparán la silla de cuidadora.

“Una de las cosas que me ayudó a encontrar fortaleza fue salirme de mí, de mi dolor, desde una perspectiva macro, y entender que dentro de mi dolor podía sentir en solidaridad el dolor de otras mujeres”, dijo la directora de estrategias presidenciales en Eugenio María de Hostos Community College of The City University of New York.

Rivera llevó “una vida bastante sexy” con Larsen en sus casi cinco años de unión. Vivían entre Nueva York y Dinamarca, y fue en ese país europeo, específicamente en Copenhage, donde escuchó el último aire de su esposo. Tenía cáncer de colon.

Pasaron tres años y medio, y ahora puede hablar del dolor con serenidad. “No importa la enfermedad, es tormentoso. Ese proceso de deterioro es duro, tanto para el paciente como para el cuidador”. 

La descarga emocional después de la pérdida la llevó a tomar la decisión de permanecer un tiempo más en Escandinavia. Luego regresó a Nueva York.

 “Y cuando regresé a Estados Unidos tomé la decisión de renunciar a mi trabajo, porque estaba bien cansada, tomé mi decisión para mi bienestar emocional”.

Fue un privilegio poder hacerlo. Estaba dispuesta a empezar de cero. Estuvo fuera de compromisos profesionales por un año. “Pasé mucho tiempo con mis padres, con mi papá (el cantante Danny Rivera), con mi mamá, leyendo, escribiendo...”.

Rivera lo pudo hacer así, como lo sintió y lo necesitó, consciente también de que no todas las cuidadoras tienen el mismo privilegio.

Entonces decidió no darles la espalda. La ganancia de la venta de su libro a través del portal www.viewfordeath.com le permitirá crear una red de apoyo económico para otras mujeres que, al igual que ella, pausaron sus propias vidas para cuidar de otra persona.

“La intención es poder ayudar a mujeres que estén sin ayuda en situaciones desesperadas y ofrecer gestos pequeños”.

Esos gestos pueden ser desde pagarles las facturas del teléfono celular, o de los servicios básicos del hogar, hasta comprarle artículos para su higiene personal.

“Voy a ir una mujer a la vez. Voy a hacerlo en Nueva York y luego en Puerto Rico, porque es mi tierra, mi patria y conozco personas también que puedo ayudar. Una persona a la vez”.

Rivera está de vuelta. Retomó su trabajo, y hace dos años produce y conduce el podcast Notes From a Native Daughter. 

“Creo que ha sido un momento muy rico, que me ha ayudado mucho”.

View For Death o Paisaje a la muerte también está disponible en Amazon. 

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